Showing posts with label Símbolos. Show all posts
Showing posts with label Símbolos. Show all posts

2007/12/30

> Iritzia: J.M. Ruiz Soroa > EL SILENCIO DE LOS REALQUILADOS

  • El silencio de los realquilados
  • «Lo mismo sucede cuando se abandona al mundo nacionalista la discusión sobre cómo se llama este país, Euskadi o Euskal Herria. No es cosa nuestra, dicen algunos, aceptamos lo que diga la ley. Es la actitud del que se siente un realquilado, un extraño metido en casa ajena»
  • El Diario Vasco, 2007-12-30 # J.M. Ruiz Soroa
Regresa la polémica de los símbolos a la actualidad vasca: por un lado, los tribunales van poco a poco exigiendo coactivamente a las instituciones locales o autonómicas el cumplimiento de la obligación legal de exhibir la bandera española, generando la predecible resistencia nacionalista. Por otro, salta la controversia sobre «el nombre de la cosa», y nacionalistas de distinto pelaje partidista disputan sobre si ese nombre es el de «Euskadi» o el de «Euskal Herria». No es mi intención tomar posición en la polémica, sino más bien comentar la anómala reacción que provoca en algunos políticos vascos, una reacción que yo describiría como la «filosofía del realquilado».

Y es que, aparte de los políticos que adoptan posturas tajantes a favor o en contra de los símbolos en cuestión, como son la mayoría de los nacionalistas o los del Partido Popular, aparece entre nosotros una actitud peculiar, la de los que se dedican a quitar hierro al asunto declarándose, si se me permite la analogía, algo así como agnósticos en materia simbólica. Son los políticos socialistas y, en general, la sedicente progresía de izquierdas. Todos ellos coinciden en proclamar que la querella simbólica no va con ellos, porque ellos están al margen de esa cuestión tan inflamable. La primera línea argumentativa de estos regidores públicos (escúchese por ejemplo a los alcaldes de Bilbao, Vitoria o San Sebastián) es que las preocupaciones reales de los ciudadanos atañen a cosas pragmáticas, tales como las calles, los servicios públicos o las hipotecas. Les preocupan las aceras, no las banderas, afirman.

Es un argumento que, si algo dice, es que los ciudadanos somos bastante cortitos de entendederas, puesto que sólo podríamos preocuparnos de una cosa. En el fondo es un argumento insultante para nuestra habilidad como seres humanos: los ciudadanos somos perfectamente capaces de preocuparnos a la vez por las calles, la hipoteca, los hijos, las banderas, el hambre en el mundo, la marcha del equipo de fútbol y un montón de asuntos más. No somos tan pobres de espíritu como creen nuestros alcaldes cuando les conviene: por ejemplo, somos capaces de apreciar el aspecto funcional de la pasarela sobre la ría (tenemos piernas y los puentes son para transitar) pero también su valor artístico y expresivo (tenemos ojos y lo que han hecho con la pasarela es un atentado a los derechos estéticos de la ciudadanía). Pues así mismo guardamos un nicho en nuestro almario para la cuestión de las banderas que ondean o no en la balconada, sin que por ello deje de afanarse nuestro espíritu en más trascendentes cuestiones.

Entra en juego entonces la segunda trinchera de quienes no quieren entrar en el meollo de la cuestión: la de despojar de todo valor positivo a los símbolos, condenarlos a todos como los verdaderos culpables de los males del mundo. «Yo quitaría todas las banderas», «son emblemas que sólo sirven para enfrentar», «son la fuente de la violencia sectaria», etcétera.

Es la misma receta que los progresistas de salón usan con las religiones, a las que achacan ser la fuente de todas las guerras: suprimirlas todas. Esta postura tiene su versión cínica (la de aquellos alcaldes que dicen que ellos no ponen ninguna bandera en el ayuntamiento, aunque nos plantan una enorme a unas decenas de metros de la casa consistorial), y también su versión acomplejada, la de quienes prefieren renunciar a todos los símbolos antes que ser tildados de aliens en la comunidad en que viven por defender uno inapropiado.

No hace falta decir que la realidad social la construyen los seres humanos en forma simbólica, que los símbolos no son sino los ladrillos con los que edificamos el marco en que habitamos. Da igual que se trate del dinero o del fútbol, del Estado o de la familia, de la vida personal o del más allá, todo lo social, absolutamente todo, son mundos que construimos por convención con elementos simbólicos. Renunciar a los símbolos es, por ello, una postura absurda que sólo puede entenderse como afectación forzada; en realidad, nadie renuncia a los símbolos sino que simplemente «hace como que no le importan». Como el zorro con las uvas. Por eso, cuando nuestros políticos progresistas declaran que ellos «pasan de banderas» están en realidad amputándose de su propia matriz simbólica. Y, lo que es peor, con ese gesto aparentemente excelso están abandonando el campo a los nacionalistas, les están cediendo el protagonismo absoluto en la construcción simbólica de la realidad social vasca.

Lo nuestro, dicen con impostada seriedad, es construir calles y ferrocarriles, ocuparnos de las necesidades materiales de los ciudadanos, eso de los símbolos no sirve para nada y se lo dejamos a los señores nacionalistas. Hace ya años que éstos sacudieron la cabeza asombrados ante tamaño regalo y se pusieron afanosos a la tarea de edificar ellos solos la realidad pública vasca. Y tanto han avanzado en la materia que en la actualidad consideran que es su derecho adquirido hacerlo solos.

Lo mismo sucede cuando se abandona al mundo nacionalista la discusión sobre cómo se llama este país, Euskadi o Euskal Herria. No es cosa nuestra, dicen algunos, aceptamos lo que diga la ley. Es la actitud del que se siente un realquilado, un extraño metido en casa ajena: a nosotros nos da igual, susurran, es cosa suya dar nombre a este país. Singular abdicación. Nombrar es embrujar, es crear, es inventar las cosas. ¿Cómo entonces podríamos abstenernos de ello? Sólo por represión autoinducida.

Manuel Montero ha destacado más de una vez el asombroso proceso que comenzó en la transición, un proceso en el que los partidos no nacionalistas asumieron voluntariamente el papel de actor secundario, el rol de sujeto paciente de «la construcción nacional de los nacionalistas». Desde entonces, más de la mitad de la población asume la filosofía del realquilado y sublima su frustración invocando la prudencia. Porque es cierto, no lo niego, que en la filosofía del realquilado late también un noble espíritu de prudencia, de búsqueda de la paz social. Se renuncia a agitar las cuestiones que pueden encrespar los ánimos porque lo importante es la convivencia de todos. Prudente postura, sin duda, pero sobre cuya efectividad real para el fin que persigue cabe ser un tanto escéptico, visto lo visto durante estos años. Porque esa asunción unilateral y resignada por los no nacionalistas de su papel de masa «simbólicamente inerte» no parece haber amortiguado el frenesí nacionalista, sino que más bien lo ha excitado. Y lo ha excitado por dos razones: primero, porque al cederles ese campo de juego se les ha hecho creer que es de su exclusiva propiedad. Y segundo, y más importante, porque se les ha concedido una bula de irresponsabilidad. ¿En qué sentido? En el de que los nacionalistas pueden adoptar cualquier posición político-simbólica que deseen, por extremosa e hiriente que sea, con la seguridad de que tal conducta no les pasará factura política ninguna. Pueden rechazar las normas constitucionales, las instituciones comunes, la pertenencia compartida y todos sus símbolos, que no por ello dejarán de ser aceptados como interesantes 'partners' políticos, ni se interrumpirá el amable diálogo con ellos.

Ellos tienen libertad total para hacer alegres bilbiriketas con los símbolos, los demás somos tan responsables y prudentes que guardamos silencio, hacemos de tripas corazón por la convivencia y les echamos una mano en pro de la gobernabilidad del país. E incluso esperamos que se moderen gracias a nuestro ejemplo. Quizás algún día sea así, pero lo dudo mucho.

2007/12/28

> Iritzia: Joxerra Bustillo Kastrexana > CUANDO GANEMOS LE PONEMOS NOMBRE

  • Cuando ganemos le ponemos nombre
  • Noticias de Gipuzkoa, 2007-12-28 # Joxerra Bustillo Kastrexana · Periodista

El cambio de nombre de la selección vasca de fútbol ha creado una cierta polémica, debido sobre todo a las fuertes críticas lanzadas por representantes del jelkidismo, como el propio Iñiko Urkullu, presidente del PNV, el senador Iñaki Anasagasti o el historiador Koldo San Sebastián. Se trata de un capítulo más de nuestras disgresiones gramaticales, tan denostadas con razón por Jorge Oteiza, y que periódicamente surgen en nuestro escenario político y mediático. En vez de ir al meollo de la cuestión, acostumbramos a detenernos en los detalles, estrategia que tan sólo puede acarrear retrasos, aplazamientos y, en definitiva, impotencias varias.


Hay multitud de ejemplos al respecto. ¿Escribimos Villabona o Billabona? ¿Cuáles son los límites territoriales de Euskal Herria? ¿Forman parte de esos límites Castro Urdiales y Miranda de Ebro? ¿Y San Vicente de la Sonsierra? ¿Es literatura vasca la escrita en castellano o francés por autores nacidos en nuestros territorios? ¿Puede jugar en el Athletic el nieto de un emigrante navarro en Idaho que se apellida Etcheverry? ¿Euskal Herria o Euskal Hiria? ¿Eusko Gudariak o Gernikako Arbola?


En nuestro habitual y agotador desencuentro, los vascos no nos ponemos de acuerdo ni en el nombre de nuestra nación. Hay propuestas para todos los gustos, desde Euskadi-Euzkadi, hasta Euskal Herria, pasando por Baskonia, República de Navarra, Federación Vasco-Navarra o Waskonia, sin olvidar los de País Vasco-Pays Basque, Vascongadas o Tierras Vascas. Como tampoco nos ponemos de acuerdo en su dimensión territorial, ni en el modo de articular el territorio, ni en las infraestructuras esenciales necesarias, ni en prácticamente nada. Es más, el euskara, eje simbólico y mítico de este país, no se ha librado de las pugnas y también ha sido a menudo motivo de confrontación, a veces muy seria, como a la hora de su unificación, recordemos la famosa "guerra de la hache", o las disputas sobre la conveniencia de utilizar o no los euskalkis. Por lo tanto, y sabiendo lo difícil que resulta alcanzar unos consensos mínimos, considero que es hora de realizar esfuerzos en ese sentido. De no ser así, las guerras banderizas, los conflictos intestinos, acabarán por destrozar el país.


El caso de la selección de fútbol es, en ese sentido, clamoroso. Dudo muchísimo que pueda lograrse su reconocimiento internacional sin una previa soberanía mínima, de la que hoy carecemos. En eso creo que estaremos de acuerdo. Conviene no repatirse el oso antes de cazarlo. Por lo tanto, si queremos disponer de una representación deportiva propia en el ámbito internacional tenemos que pelear por la soberanía nacional. Así de claro. No puede haber atajos en la defensa de los derechos nacionales de un pueblo y el tener selecciones propias forma parte sustancial de la lista de esos derechos.


Otra cosa es que, mientras se consigue ese objetivo central, se den pasos en la reivindicación jugando partidos amistosos, sin validez oficial. El efecto que se genera con esos encuentros es muy positivo y no hay razones para renunciar a seguir haciéndolos. Sumar fuerzas en torno a los símbolos nacionales siempre tiene que figurar en la cuenta del haber.


En el caso del nombre a dar a la selección, se podría optar por Euskadi, Euskal Herria, Baskonia o Nafarroa, pero en estos momentos se trata de un debate totalmente estéril. Lo principal, lo decisivo, es conquistar esa soberanía que nos permita disponer de presencia en todos los eventos internacionales, no sólo en los deportivos. Conformarnos con un par de partidos de fútbol al año con nuestra selección se me antoja como una postura acomodaticia. Un mero intento de contentar malas conciencias.


En esta cuestión lo que está en juego no es solamente la decantación por un nombre u otro, todos ellos legítimos, sino la consistencia de una reclamación fuertemente sentida en nuestro pueblo y que trasciende los límites de la frontera sicológica entre abertzales y constitucionalistas, agrupando tras de sí a una gran mayoría de la ciudadanía. Por consiguiente, dejemos a un lado falsas polémicas sobre una u otra denominación y cuando ganemos, en la batalla política y en el campo de fútbol, ya habrá tiempo de ponerle a la selección el nombre que concite un mayor número de adhesiones.

2007/12/15

> Iritzia: Jordi Gracia > LA PLACA Y LA HISTORIA

  • La placa y la historia
  • El País, 2007-12-15 # Jordi Gracia · Catedrático de Literatura Española en la UB
  • Para Cristóbal Fernández, arquitecto

No será siempre todo igual y algún día nos vamos a ver explicando a los nietos y a los hijos que quitamos las placas porque eran celebraciones del franquismo. Pero no lo van a entender. Preguntarán sin vergüenza si existió alguna vez el Instituto Nacional de la Vivienda y si eran o no eran ellos quienes financiaron la casa en la que nacieron sus padres o sus abuelos o sus amigos o él mismo. Cuando las quitemos quedará una hermosa mentira o una sombra con agujeros, o se repintará el recuadro sobre el tocho para que por detrás se vea en tono mate y apagada la huella de un pasado que hoy nos resulta intolerable, como si nos echase en cara esa placa, con el yugo y las flechas y el nombre del Instituto Nacional de la Vivienda, en qué casas hemos vivido.


Desde luego, no sé nada bien cómo habrá de combinarse en cada caso y en tantos casos la verdad histórica y la cultura democrática pero me temo que el peor atajo es el de la media verdad o la ocultación selectiva. ¿Para qué habrá que quitar las placas? ¿Para que no las roben los coleccionistas? Me tienta subirme a una escalera para ir sacándolas de noche y de su sitio e ir ordenándolas como el coleccionista maniático que se resiste a dotar a esa placa informativa de la cuota de exaltación o de celebración franquista que la ley (con un punto de paranoia) le atribuye ahora. Casi esa hipersensibilidad viene a revelar más bien la fragilidad de fondo de nuestra conciencia democrática, la debilidad de no atreverse a contar por qué están allí esas placas y hacer en cambio lo que suele hacer la cobardía o la mala conciencia: huir, tapar, mentir, disimular. Y de igual modo que no sé bien cómo debe combinarse verdad histórica y cultura democrática tampoco sé bien si el caso de las placas servirá o no para ponernos a pensar sobre otros casos menos inocuos. Me salto la bochornosa exención que prescribe la ley para los edificios de la Iglesia (a propuesta de CiU) y me la salto porque es exactamente fer el salt (o torear) a la cultura democrática, como si en la Iglesia no hubiese encontrado Franco al más fiel, incombustible y aprovechado aliado político.


Las estatuas, las efigies, los escudos de piedra (el que se ve al final de las Ramblas de Barcelona, por ejemplo) lo complican un poco más; tienen aire a veces desafiante y hasta alguno quizá llegue a detectar la vibración aérea del vítor maldito, de acuerdo, pero ¿no es eso mucha suspicacia? ¿No es una piel demasiado sensible y delicada la de esta democracia incapaz de soportar el peso de su pasado cuando ese pasado está tan muerto como la piedra y cuando lo que tiene que hacer con él es administrarlo y explicarlo pero no esconderlo? No creo que nadie pueda creer que sacando esos escudos a martillazos va a hacer callar a gallos con micrófono o con linterna, ni veo la manera en la que pueda acallarse la turbamulta de reaccionarios subidos al carro del revisionismo histórico escondiendo una estatua en un almacén. El mejor desactivador de las nostalgias franquistas o las tentaciones de comprensión magnánima (como si hubiese sido el franquismo ese ámbito de placidez del desaparecido Mayor Oreja) es echarle todo el humor corrosivo del mundo y difundir sin cesar a ese genial Franco que aparece en Polònia los jueves en TV3 para reñir desde el infierno o desde un abandonado almacén, todavía subido a un caballo, a los disolutos demócratas y sus matrimonios antinatura o, peor aún, riñendo a estos olvidadizos demócratas que quieren rebajar la violencia despótica de su dictadura ninguneándola y no, se cargó a los que se cargó sin creer para nada que fueron excesos de sus subordinados. No sé si se podría armar ese burlesco show retro-franquista en otros sitios de España pero sí sé que se debería de poder para reír a gusto y sin miedo, ni prudencia, ni cautela, sino a carcajada abierta. ¿No será mucho más luminoso y veraz, o si prefieren didáctico e instructivo, ese Franco de coña que la omisión completa de Franco y sus pedruscos o sus placas? Hombre, no digo que llenemos los lugares en los que quedan esos restos con chistes y chascarrillos, con pantallas de vídeo con el Franco de pega diciendo burradas, pero a lo mejor se pueden dedicar unos duros a imaginar cómo hacerlo mejor que borrándolo: explicar en placas sensiblemente escritas por qué en la España del siglo XXI no hemos de tapar ese pasado, y de paso recordar también que entre los responsables de esos edificios a los que pronto les faltará la placa están algunos de los mejores arquitectos de nuestro tiempo: Coderch, de la Sota, Cabrero, y que fueron entonces peones franquistas y que fueron buenos arquitectos. Y si todo eso junto produce una mezcla que da risa porque da que pensar será que gran parte del trabajo estará hecho.

2007/11/05

> Iritzia: Xus do Mar > SAN SEBASTIAN Y LA BANDERA GAY

  • San Sebastián y la bandera gay
  • Hispanidad, 2007-11-05 # Xus Do Mar

En los años 60 y 70 del pasado siglo, el marxismo tenía una fuerza indiscutible entre los universitarios españoles, se daba una mezcla de reacción al régimen y de preocupación por las clases sociales más desfavorecidas, nos sentíamos atraídos por la preocupación por los más necesitados, especialmente por los trabajadores que teóricamente desde el marxismo se defendían.


Con la caída del Muro de Berlín, las consecuencias negativas y sus secuelas en los países donde se implantó el marxismo y las indiscutibles mejoras sociales acaecidas entre los trabajadores en los países occidentales, a los que ahora han abandonado, los partidos marxistas y de clase han quedado sin los principios ni fundamentos.


Esto hace que los pocos que aún militan en ideologías de corte marxista se encuentren con frecuencia a la deriva y acaben tomando posturas netamente burguesas, ocupando el espacio radical, ecologista y en general antisistema. En esta situación no es de extrañar que Izquierda Unida se alinee con posiciones tan radicales y burguesas como las mantenidas por la ILGA y pida expresamente que en el Ayuntamiento de San Sebastián ondee la bandera gay en lugar de la bandera de España porque "esta bandera, la de los gays, ahonda en la pluralidad de la ciudad y no en la crispación de los donostiarras".

2007/10/26

> Berria: Politika > DONOSTIA: EL AYUNTAMIENTO NO CAMBIARA SU POLITICA SOBRE BANDERAS

  • El Ayuntamiento de Donostia no cambiará su política sobre banderas
  • La enseña española seguirá colocada en el salón de recepciones del edificio consistorial
  • EL Diario Vasco, 2007-10-26

La Junta de Portavoces del Ayuntamiento de San Sebastián rechazó ayer con los votos en contra de PNV, EB-Aralar y EA, y la abstención del PSE, una moción del PP en la que se instaba al alcalde Odón Elorza a colocar la bandera española en el balcón principal del Ayuntamiento. En este momento y desde hace años, la enseña española se encuentra en el salón de recepciones junto a la ikurriña y a la bandera de San Sebastián, y se coloca en el balcón en ocasiones señaladas.


El PP había presentado esta iniciativa para que se tratara en el próximo pleno del martes, pero la Junta de Portavoces, con los votos del gobierno municipal donostiarra, PSE y EB-Aralar, rechazaron esta posibilidad. Cuando esto ocurre, la moción debe ser tratada en el seno de la Junta, que se posicionó finalmente por rechazar el contenido de la moción popular.


La portavoz de este grupo, María José Usandizaga, calificó de «grave» el hecho de que la moción presentada por su grupo haya sido rechazada. «Lo que perseguíamos con esta propuesta es el cumplimiento estricto de la ley», dijo.


Por su parte, el portavoz socialista, Ernesto Gasco, denunció que la intención del PP con esta iniciativa «no es respetar la legalidad, ni que la bandera sea un símbolo de todos», sino «utilizarla como un ataque al PSOE» y «como un elemento electoral». A su juicio, «es el peor favor que se le puede hacer a una bandera constitucional, que debe ser de todos. No es ni el momento, ni el lugar, ni la forma de buscar los consensos necesarios». Gasco destacó además el espacio que ocupa la bandera española, «en un lugar preferente como la sala de recepciones».


Usandizaga criticó también la «frivolidad» de la portavoz de EB-Aralar, Duñike Agirrezabalaga. La edil presentó una enmienda a la totalidad a la propuesta del PP en la que apostaba por colocar las enseñas de «la República, la feminista, la de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, y demás banderas que considere la Junta de Portavoces». La iniciativa no llegó a tratarse, ya que el reglamento no contempla la posibilidad de enmendar mociones. La portavoz de EB-Aralar negó que se cuestionara la posición de la bandera española. «Queríamos subrayar que hay otras banderas con las que la ciudadanía se siente muy identificada».

2007/10/24

> Berria: Politika > DONOSTIA: EZKER BATUA PROPONE QUE ONDEE LA BANDERA GAY EN EL AYUNTAMIENTO

  • IU quiere que ondee en San Sebastián la bandera gay en lugar de la de España
  • Periodista Digital, 2007-10-24

Izquierda Unida del País Vasco ha terciado a su manera en la guerra de banderas. El partido de Llamazares ha respondido a la moción que ha presentado el PP en San Sebastián para que se cumpla la Ley de Banderas que ellos apuestan porque ondee la bandera de la República, la feminista y la de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales.


Según la portavoz de la coalición IU-Aralar en el Ayuntamiento, Duñike Agirrezabalaga, estas banderas «ahondan en la pluralidad» de la ciudad y no en la «crispación» de los donostiarras.


Agirrezabalaga consideró que el PP «quiere generar un conflicto donde no lo hay» por solicitar al Ayuntamiento que ice la enseña española y criticó a esta formación de «buscar una mayor crispación» en una sociedad «que ya está lo suficientemente crispada», según informa Ruth Gabilondo en El Mundo.


La dirigente comunista puntualizó que la bandera debe ser un símbolo de «sensibilidad» y no de «crispación», por lo que consideró que la enseña española «no es un concepto pacífico, por gracia o desgracia, para gran parte de esta ciudad, de Euskadi y del Estado».

2007/10/17

> Berria: Politika > PERU: CUZCO CAMBIARA DE BANDERA POR SU SEMEJANZA CON LA GAY

  • Cuzco cambiará de bandera por su semejanza con la de los gais
  • Las dos insignias fueron creadas en 1978 a partir de los colores del arcoiris
  • El Periódico de Catalunya, 2007-10-17

Corría el año de 1973 cuando el ingeniero Raúl Montesinos decidió crear una bandera para celebrar las bodas de plata de su emisora, Radio Tahuantinsuyo. Montesinos llenó las calles de Cuzco con una insignia formada por siete bandas horizontales que imitaban el arcoíris. El diseño se popularizó tanto que cinco años después, en 1978, el municipio adoptó la bandera como propia. Las coincidencias existen: ese mismo año, en San Francisco (EEUU), el artista Gilbert Baker creó la bandera del movimiento gay para el Festival del Orgullo Gay del 25 de junio; era prácticamente igual, solo que tenía seis franjas en vez de siete. Ahora, 30 años más tarde, Cuzco pretende cambiar de bandera. Para evitar confusiones.


La semana pasada tuvo lugar en la ciudad peruana un congreso especialmente organizado para debatir la cuestión. Acudieron intelectuales de todas partes del país que rápidamente llegaron a la conclusión de que es necesario cambiar la bandera. "Este foro se ha realizado tras la petición de la sociedad, traducida en sus instituciones, personalidades, artículos, comentarios y edición de libros sobre el tema", manifestó la regidora de Turismo, Leonarda Ayarsa, cabeza visible de la iniciativa. Para que la cosa no sonara a homofobia, la concejal explicó que no se trata solo de que exista una confusión, "a nivel internacional, con la bandera de los gais", sino que la misma insignia se utiliza "en otras comunidades, incluso en otros pueblos, como es el caso de los aimaras en Bolivia".


El ombligo del mundo
Del cónclave de intelectuales clausurado el pasado viernes salió la conclusión de que hay que cambiar la bandera, pero las autoridades han dicho que no tomarán ninguna decisión sin consultar antes a los cuzqueños. El ayuntamiento se ha comprometido a crear una página web para que la gente se pronuncie al respecto: sí o no; un ciberreferendo de carácter vinculante en el que la regidora de turismo espera un amplio respaldo, y tras el cual volverá a convocar una reunión de expertos para explorar el nuevo diseño. El tiempo apremia: el ayuntamiento se ha dado hasta el mes de enero para estrenar insignia.


"Enarbolar un símbolo es muy significativo, sobre todo para esta ciudad", declaró Ayarsa, que considera que un arcoíris no basta para representar la grandeza de Cuzco. Así que hay que esperar una bandera que resuma en colores su condición de Capital Histórica del Perú, Patrimonio Cultural de la Humanidad, Capital Arqueológica de América, antigua capital del imperio Inca y ciudad más antigua del continente. El ombligo del mundo.

2007/10/10

> Berria: Oroitzapena > LA LEY DE MEMORIA HISTORICA OBLIGARA A LOS AYUNTAMIENTOS A RETIRAR LOS SIMBOLOS FRANQUISTAS

  • La ley de Memoria Histórica obligará a los ayuntamientos a retirar los símbolos franquistas
  • La nueva redacción también prevé sanciones para instituciones privadas que no retiren sus símbolos sin justificación
  • El País, 2007-10-10 # Carlos E. Cué · Madrid

El Gobierno está negociando con todos los grupos una última propuesta de la ley de Memoria Histórica que da un vuelco a la política sobre símbolos franquistas. La ley ya no se refiere sólo a los edificios de titularidad estatal, que deberían retirar cualquier símbolo, sino a todas "las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias", esto es, incluye a los ayuntamientos y comunidades autónomas. Es mucho más precisa en la exigencia de retirar todos los símbolos y además compromete al Ejecutivo a realizar un inventario de todos los símbolos franquistas para su retirada.


Además, tiene una mención para que las instituciones privadas que se nieguen a retirarlos de manera injustificada (lo que podría incluir las placas de "Caídos por Dios y por España" en las iglesias) puedan dejar de recibir fondos públicos. "Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas a la exaltación de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura", dice el último borrador del texto.


La ponencia discutirá esta tarde esta y otras modificaciones de la ley, incorporadas en especial por IU-ICV, PNV y CiU. Aunque este último no quiere dar por cerrado el acuerdo, varias de las modificaciones obedecen a sus peticiones, como por ejemplo la de incluir a los "jurados" como uno de los organismos represores durante la Guerra Civil, y a las "creencias religiosas" como motivo de represión, para hacer así mención a los asesinatos de ciudadanos católicos en zona republicana llevada a cabo por grupos de descontrolados.


Símbolos en España
Los signos de exaltación del franquismo permanece en numerosas calles y edificios públicos y no todos los ayuntamientos están dispuestos a retirarlos. He aquí un listado de algunos de esos vestigios.

  • Andalucía. El Ayuntamiento de Sevilla mantiene la calle de Carrero Blanco y los monolitos de Alférez Provisional y Marineros Voluntarios y el ayuntamiento, en manos socialistas, no tiene intención de retirar los monumentos ni cambiar el nombre de las calles. El Ayuntamiento de Málaga, del PP, no tiene ningún inventario de los símbolos franquistas que quedan en la ciudad, aunque si la ley lo pide lo hará, ya que quedan vestigios "anecdóticos".
  • Galicia. El alcalde de A Coruña, Javier Losada, se limitó a garantizar el cumplimiento de la ley. Hay en la capital gallega arterias bautizadas como Generalísimo, Caídos, División Azul o Sanjurjo, una estatua a Millán Astray, fundador de la Legión, e innumerables placas o escudos franquistas. En Ferrol, ciudad natal de Francisco Franco, todavía perviven semiocultos varios símbolos pese al empeño del ejecutivo local (PSOE-IU) de eliminarlos. Hasta hace una semana, una vidriera preconstitucional presidía la entrada al Ayuntamiento. Ahora se estudia retirar la Cruz de los Caídos de la plaza de Amboage.
  • C. Valenciana. La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá (PP), manifestó su rotundo rechazo a la futura ley, aunque asegura que acatará la ley. Hay escudos en la sede de Capitanía General y de dos colegios públicos.
  • Cataluña. En uno de los fosos del castillo de Montjuïc pervive un monumento con el yugo y las flechas, que el Ayuntamiento de Barcelona quiere eliminar. La capital catalana ha retirado la mayor parte de la simbología, todavía visible en viviendas sociales y edificios militares.
  • Canarias. Santa Cruz de Tenerife, gobernada por Coalición Canaria y PP, concentra muchos símbolos franquistas. Su arteria principal es la Rambla del General Franco.
  • Aragón. El Ayuntamiento de Zaragoza (PSOE-Par) avanzó que los símbolos se suprimirán "en cuanto la ley lo obligue" y siempre buscando el máximo consenso político y vecinal.
  • Madrid. El Consistorio no aclaró si eliminará los nombres franquistas. El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, siempre ha eludido pronunciarse al respecto.

2007/08/12

> Iritziak: Tasio Erkizia > SIMBOLOS Y SOBERANIA

  • Símbolos y soberanía
  • Gara, 2007-08-12 # Tasio Erkizia · Militante de Batasuna

La sentencia del Tribunal Supremo no tiene por qué producir especial alarma, por cuanto que es la consecuencia de aceptar estatutos fundamentados en la sumisión al Estado español, pero tampoco dejarnos indiferentes


Precisamente cuando numerosos pueblos de Euskal Herria celebraban sus fiestas, el Tribunal Supremo español publicaba la sentencia por la que obligaba al Gobierno de Gasteiz a colocar la bandera española en Arkaute y por ende en todos sus edificios oficiales. Más allá de la intencionalidad o no de la fecha elegida, es una sentencia que no puede ser olvidada ni relegada a un segundo plano por el enorme significado político que tiene.


Por mucho que el Gobierno se quite hierro y llueva sobre mojado, son decisiones con gran calado e importancia para el futuro de nuestras relaciones. El Gobierno del tercio autonómico respondió con un lacónico y sumiso: «cumpliremos la ley». Pero para la gran mayoría de la población de las siete provincias vascas es una imposición contra el derecho a decidir de los vascos. Es una nueva intromisión.


Es cierto que no hay que sacralizar los símbolos, pero tampoco frivolizar su significado. Si en todos los acontecimientos deportivos, sobre todo internacionales, las banderas de los respectivos países cumplen una importante función identitaria para los deportistas y para las respectivas aficiones; si en las grandes fiestas de los distintos estados, con especial insistencia en los que son plurinacionales aunque no lo reconozcan, las banderas cumplen una función especial, ¿por qué no lo va ser para la ciudadanía de una nación como Euskal Herria despojada de su idioma y su propia simbología?


En tiempos de Franco fueron varios los policías que perdieron la vida en su «batalla contra la ikurriña». Para los aparatos franquistas la ikurriña era símbolo de libertad y, en consecuencia, había que evitar por todos los medios su legalización. Era tal la fobia que uno de los prohombres del sistema (Fraga Iribarne) llegó decir aquello de: «antes de su legalización pasarán por encima de mi cadáver».


Tras la muerte del dictador Franco, y una vez arrancada la legalización, en varios años la ikurriña ondeó en solitario en las fiestas de los pueblos, hasta que llegó el PSOE en el año 1982 al Gobierno del Estado y declaró la denominada «guerra de las banderas». Los delegados del Gobierno del PSOE impusieron por las armas la bandera española en muchos ayuntamientos de nuestro territorio, utilizando especial virulencia y brutalidad en algunos casos como en el de Bilbo. Y ante esta cacicada cientos de concejales y alcaldes abertzales de los distintos partidos desobedecieron las órdenes y ofrecieron resistencia soportando numerosos requerimientos policiales e incluso como suele ser habitual, persecución judicial.


A esa forma de desobediencia civil, los medios de comunicación de obediencia española la denominaron «la guerra de las banderas», en un intento de desnaturalizar el sentido profundo de aquella lucha que se libró pueblo a pueblo. La actitud firme de numerosos alcaldes y concejales no obedecía a una actitud de preferencia de un color sobre otros. Era y es una forma de defender la propia autonomía de los ayuntamientos ante la intromisión de los gobernadores de turno y una lucha por la identidad de nuestro pueblo, representada en el símbolo de la ikurriña. Era y es claramente la defensa del derecho a autoorganizarnos sin imposiciones de leyes ni símbolos extraños, simplemente una lucha por la soberanía.


En un intento de «solucionar» el asunto, utilizaron, como siempre, la vía de la imposición y promulgaron la Ley de Banderas: La ikurriña no puede ondear en solitario, siempre tiene que ir acompañada por la española y, además, ésta debe ocupar un lugar preferente.


Aún así, el Gobierno del Estado ha dado por perdida la batalla en muchos pueblos donde ondean únicamente la ikurriña y la bandera del municipio durante las fiestas, sin que las respectivas policías les molesten, ni los jueces les llamen a declarar. Sin embargo, han aumentado su poder impositivo en los grandes ayuntamientos y llevan una política de persecución sistemática en importantes zonas del territorio. «La caza de la ikurriña» que practican las distintas policías en el txupinazo de San Fermín; la obsesión de que no aparezca la ikurriña en el balcón de ayuntamientos como Iruñea o Lizarra; el impulso por inundar de banderas rojigualdas las plazas y calles de los pueblos de la Ribera; el fomento de la bandera francesa en muchas poblaciones de Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa son ejemplos de la política de los estados español y francés en su afán por despojarnos de nuestros signos de identidad.


La reciente sentencia del Tribunal Supremo no tiene por qué producir especial alarma, por cuanto que es la consecuencia de aceptar estatutos de autonomía fundamentados en la dependencia y sumisión al Estado español, pero tampoco nos debe dejar indiferentes. Cada imposición de los estados debe tener su respuesta popular. Defender con fuerza nuestros símbolos, sea la ikurriña o el arrano, es una manera de proclamar nuestra soberanía, el derecho a tener nuestra propia identidad y, en última instancia, a decidir libremente nuestro futuro.

2007/07/12

> Berria: Arrazakeria > REINO UNIDO: PIDEN LA RETIRADA DEL ALBUM "TINTIN EN EL CONGO" POR RACISTA

  • Piden la retirada de un álbum del reportero Tintín por racista
  • Una organización británica quiere prohibir la venta de 'Tintín en el Congo' en el Reino Unido
  • El País, 2007-07-12 # EFE · Londres

La Comisión británica para la Igualdad Racial (CRE, en sus siglas en inglés) ha lanzado una iniciativa para prohibir la venta de uno de los cómics con las aventuras del famoso reportero Tintín, por tratarse de un libro que "pone de relieve groseros estereotipos raciales". La historieta cuestionada es Tintín en el Congo, escrita en 1930 por el dibujante belga Georges Remi, más conocido como Hergé, que narra las aventuras del periodista en su viaje al país centroafricano, que en aquel entonces era colonia de Bélgica.


Este libro contiene "imágenes y palabras acerca de prejuicios raciales atroces, donde los 'nativos salvajes' parecen monos y hablan como imbéciles", ha señalado un portavoz de CRE, según informa el periódico británico The Times. La CRE, concretamente, pide a la cadena de librerías Borders que retire el segundo álbum de la serie Las aventuras de Tintín de sus estanterías, cómic que anteriormente ya fue trasladado a la sección de adultos por las protestas acerca de sus contenidos racistas.


"Disparate racista y pasado de moda"

"¿Cómo y por qué Borders cree que es correcto vender este tipo de material racista?", se cuestiona la CRE, a lo que añade que el único lugar donde sería "aceptable que este material se expusiera sería en un museo, junto a un gran cartel que dijera: Disparate racista y pasado de moda". Los portavoces de Borders, sin embargo, sostienen que su compromiso es dejar que los clientes "hagan su elección".


Egmont, editorial que publica el libro, se defiende alegando que todas las ediciones que llegan a las librerías llevan una etiqueta que advierte de que el cómic contiene "estereotipos burgueses y paternalistas de la época, interpretación que algunos lectores podrían encontrar ofensiva".


Hergé, que dibujó la historia a finales de los años veinte, se disculpó tiempo después por los contenidos "ofensivos" de algunos de sus libros. "En cuanto a Tintín en el Congo, así como Tintín en el país de los Soviets, el hecho es que mientras crecía me alimenté de los prejuicios de la sociedad burguesa que me rodeaba", admitió Hergé, a lo que añadió que es cierto que ambos álbumes fueron "pecados de la juventud" y que si los escribiera de nuevo, serían distintos.


La edición actual, la primera de este cómic de Tintín que se publicó en color en el Reino Unido, se lanzó en 2005, después de más de diez años vendiéndose en otra edición en blanco y negro.

2007/05/23

> Berria: Islama > DINAMARCA: LA SIRENITA DE COPENHAGUE ENVUELTA EN LA POLEMICA DEL VELO MUSULMAN

  • La Sirenita de Copenhague envuelta en la polémica del velo musulmán
  • Terra, 2007-05-23


La Sirenita, símbolo turístico por excelencia de Copenhague, se ha visto envuelta en el duro debate sobre la inmigración, la musulmana en particular, que polariza la política danesa desde hace años y que ha rebrotado estos días con la polémica sobre el uso del velo.


La escultura inspirada en el cuento de Hans Christian Andersen y colocada en el paseo marítimo de Langelinie, objeto de múltiples actos de vandalismo en sus más de noventa años de historia, apareció disfrazada el fin de semana pasado de musulmana con túnica y velo, y poco después, de miembro del grupo racista Ku Klux Klan.


Los 'ataques' a la conocida estatua coinciden con un recrudecimiento del tono en el debate, con el tema del uso público del velo en primer plano.


El detonante fue el anuncio hace unas semanas por parte de la coalición rojiverde Lista Unica, que obtuvo el 3,4 por ciento de los votos en los comicios de 2005, de que incorporaría en un puesto destacado en sus listas en las próximas elecciones a Asmaa Abdol-Hamid, una joven danesa musulmana de origen palestino.


Abdol-Hamid jugó un papel activo en la denuncia por blasfemia, desestimada por los tribunales, de varias asociaciones islámicas contra el diario 'Jyllands-Posten' por publicar en septiembre de 2005 las denominadas 'viñetas de Mahoma', que luego originaron un conflicto internacional con el mundo islámico.


Pero fue a raíz de su aparición como presentadora en un programa de la televisión pública DR el año pasado cuando se hizo famosa, al aparecer en antena luciendo el velo islámico.


La posibilidad cierta de que Abdol-Hamid salga elegida diputada en menos de dos años y lleve al Parlamento el velo ha provocado una controversia, en la que ha destacado el ultranacionalista Partido Popular Danés (DF), tercera fuerza política y que con sus votos asegura la mayoría absoluta del Gobierno liberal-conservador.


La polarización del debate sobre el Islam quedó patente en dos hechos: mientras el conocido diputado del DF Soren Krarup comparaba el velo con la esvástica, la política radical y ex ministra de Cultura Elsebeth Gerner Nielsen lucía esa prenda en un acto público, a pesar de no ser musulmana.


El gesto de Nielsen fue utilizado como excusa por su compañero de partido Naser Khader, danés de origen sirio y musulmán moderado, para fundar con otros conocidos políticos de centro-derecha el partido Nueva Alianza, al que las encuestas colocan como cuarta formación política en las elecciones de 2009.


La más reciente contribución al debate vino el pasado viernes de Pia Kjarsgaard, la líder del DF, conocido por su antiislamismo, quien propuso la prohibición total del velo en el país, por considerarlo un símbolo 'antidanés' y de opresión.


En la madrugada siguiente, la Sirenita amaneció con túnica y velo, y apenas un día después, con una sábana y una capucha blanca, en ambos casos vestida por desconocidos que la policía no ha identificado.


Ya en 2004 había aparecido cubierta con una burka con la inscripción '¿Turquía en la UE?', en medio del debate sobre la incorporación de este país a la Unión Europea.


La sirenita fue creada en 1913
Creada en 1913 por el escultor Edvard Eriksen, por encargo del fundador de la cervecera Carlsberg, prendado por un ballet sobre el personaje, esta pequeña estatua de bronce no demasiado agraciada ha vivido entre la admiración de los turistas -un millón de visitas al año- y la indiferencia de los habitantes de la ciudad.


En las últimas cinco décadas, la escultura se ha convertido además en uno de los objetos preferidos de toda clase de ataques y reivindicaciones políticas, feministas, nacionalistas u okupas.


Ha sido decapitada tres veces, tirada al agua otra, le han arrancado un brazo, la han pintado de rojo y de rosa, e incluso el año pasado le colocaron otra sirena expresionista apenas a unos cientos de metros, pero eso no ha impedido que siga siendo la atracción turística más visitada del país.

2007/05/09

> Berria: Oroitzapena > POLONIA: PREPARAN UNA LEY PARA ELIMINAR SIMBOLOS COMUNISTAS

  • Polonia prepara una ley para eliminar símbolos comunistas
  • ABC, 2007-05-09 # Simón Tecco · Liubliana

La ultraderecha polaca, integrada en el Gobierno de Varsovia, ha propuesto en el Parlamento un proyecto de ley que prevé obligar a los ayuntamientos a retirar, junto a los símbolos del ex régimen comunista, los monumentos y estatuas dedicados al Ejército Rojo y a la Unión Soviética. El proyecto no ha contado con el total apoyo del principal partido de la coalición de Gobierno, Ley y Justicia (PiS), de los gemelos Kaczynski, que ha decidido volver a estudiar la propuesta, según declaró el lunes Marek Kuchcinski, jefe del grupo parlamentario PiS.


En opinión de los observadores, las reservas del PiS estriban en que, después de los ocurrido con la estatua de Estonia, no es un buen momento para retirar símbolos soviéticos. Menos aún cuando los problemas entre Varsovia y Moscú siguen condicionando las relaciones entre la UE y Rusia.


Para Moscú, la situación es «indignante» porque tanto Estonia como Polonia pretenden «reescribir la historia». El primer ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski, respondió ayer que «no tolerará que otro país decida lo que se debe hacer con el patrimonio histórico» polaco. La contrariedad rusa es para el primer ministro una intromisión en los asuntos internos de Polonia: «Si cedemos ahora, es seguro que un día también querrán colocar el nombre a nuestras calles», afirmó.


Sus socios minoritarios en la coalición de Gobierno, la católica fundamentalista Liga de las Familias Polacas (LPR), no tiene dudas y considera que el proyecto debe ser aplicado cuanto antes. El ministro de Cultura, Kazimierz Yazdowski, está de acuerdo con la posición del LPR y enfatiza la necesidad de retirar «los testimonios de los dos regímenes totalitarios del siglo XX, comunismo y nazismo». Aclaró que no es una iniciativa contra Rusia y no entiende las reacciones de Moscú. Yazdowski insiste en que si los ayuntamientos no lo hacen por iniciativa propia, es obligación del Estado retirar los monumentos a los soldados soviéticos y trasladarlos a los cementerios.


La tarea supone un coste muy elevado que choca con la falta de presupuesto en los consistorios. Por ejemplo, el ayuntamiento de Katowice asegura no tener los 130.000 euros, el coste del traslado.


El proyecto prevé también cambiar los nombres de calles, plazas y parques que lleven nombres de los «héroes del movimiento obrero».


Colaboración con Moscú
Andrezej Przewoznik, presidente del Comité para la Conservación de la Memoria de la Guerra, sostiene que la medida es innecesaria porque ya retiraron durante los años noventa la mayor parte de los monumentos de este tipo. «Los rusos no se quejan si consultamos con ellos la retirada de los obeliscos soviéticos, las estrellas rojas o las estatuas de los soldados. Debemos dialogar y evitar conflictos», insistió Przewoznik.


También la oposición de izquierda y de centro derecha proeuropea se opone a ésta y otras iniciativas similares del PiS y del LPR, como la discriminación de los homosexuales o la ley de verificación, que obliga a los funcionarios y profesionales a confesar si colaboraron con el régimen comunista polaco.