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2007/12/17

> Iritzia: Paolo Flores d'Arcais > LA CRUZADA DE BENEDICTO XVI

  • La cruzada de Benedicto XVI
  • El País, 2007-12-17 # Paolo Flores d’Arcais · Filósofo y director de la revista MicroMega. Su última obra publicada en español es “El soberano y el disidente”, Ed. Montesinos, 2006. Traducción de Carlos Gumpert.

Con la publicación de la encíclica 'Spe salvi', el Papa arremete de nuevo contra la autonomía del ser humano: todo cuanto no se subordine a los dictados de la Iglesia católica, incluida la democracia, es ilícito


La Cruzada
continúa. La encíclica de Benedicto XVI Spe salvi, del pasado 30 de noviembre, ratifica y radicaliza el anatema de la Iglesia católica contra una modernidad culpable de desobedecer a Dios y que se está despeñando por tal causa en la desesperación del nihilismo.


El outing es ahora completo. Incluso la democracia es mentira si la soberanía de los hombres no se subordina al imperio de la "ley natural", es decir, si la libertad no coincide con la obediencia a los ucases de la Iglesia, única intérprete autorizada de tal "ley natural" y de la voluntad de Dios con la que esta coincide. La democracia debe ser cristiana, pues en caso contrario será deshumana.


El misterio ha quedado finalmente resuelto. El culpable es Voltaire o, mejor dicho, Bacon incluso. El Mal es la Ilustración, el proyecto de autonomía del hombre. Autos-nomos, el darse el hombre por sí mismo sus propias leyes, en vez de recibirlas de Dios, o de sus subrogados y ministros (la "Naturaleza" y la Iglesia jerárquica), ahí reside la Culpa inexpiable. El Enemigo (en el sentido preciso de las Escrituras) es la razón que prescinde de Dios, la razón que trabaja iuxta propria principia, la razón que razona, en definitiva.


El autos-nomos, la pretensión de soberanía para todos y cada uno, es más, supone la caída de la humanidad en el Averno de los totalitarismos, donde todo es llanto y crujir de dientes, y cosas peores aún: el Terror de Robespierre y Saint Just y el Gulag de Stalin. A eso se llega, inevitablemente -Ratzinger dixit- si el hombre, en sus relaciones con la naturaleza y con los demás hombres (ciencia y política), se comporta como si Dios no existiera, es decir, si toma en serio la propuesta de Grocio que salvó a Europa de la autodestrucción de las guerras civiles de religión: Etsi Deus non daretur. Precepto, por lo tanto, que es -históricamente hablando- la única auténtica e indiscutible raíz de Europa.


Nada nuevo, se dirá. Extra ecclesiam nulla salus es la piedra angular -desde hace siglos- de todas las exigencias "papistas". Tales exigencias, sin embargo, llevaban varios decenios puestas en sordina. La propia Iglesia parecía -no sin razón- avergonzarse de su pasado "constantiniano" y de sus anatemas contra la ciencia, el liberalismo, la democracia (dispuesta incluso a pedir perdón por algunas cosas). No se citaba ya el Sílabo sino el Concilio Vaticano II.


Desde entonces es como si hubiera pasado un siglo. Con el papa Wojtyla primero, y con el papa Ratzinger ahora (que fue el más estrecho colaborador de Wojtyla en la redacción de encíclicas cruciales como Veritatis splendor y Fides et ratio) los contenidos esenciales del Sílabo han vuelto a recobrar auge: la soberanía pertenece a Dios, un Parlamento -democráticamente elegido por los ciudadanos- que actúe contra la "ley natural" (por ejemplo con una ley que autorice el aborto, aunque sea de forma limitada) se convierte ipso facto en ilegítimo. Así lo manifestó Wojtyla en Varsovia, solemne de furor y de cólera, contra el Parlamento polaco (¡el primero libremente elegido tras medio siglo de comunismo!). El aborto como "genocidio de nuestros días", como un nuevo holocausto. Una mujer que escoge el drama del aborto es tan culpable como el soldado de las SS que arroja a un niño judío al horno crematorio. El mundo laico hizo como si no oyera o no comprendiera, subyugado por la fascinación mediática.


Ahora, tal actitud no resulta ya posible. Para quien pretenda buscar coartadas, el Papa alemán ha eliminado cualquier duda. O Dios o la soberanía popular. No deben tomarse como exageraciones polémicas. El razonamiento teológico-político de Joseph Ratzinger es compacto, lineal y -en su lógica confesional y dogmática- perfectamente coherente.


Veámoslo. La modernidad aspira a cimentar la existencia del hombre en el binomio razón + libertad, autónomamente, prescindiendo del Dios de la Iglesia. Pero de la "acción" del conocimiento (la ciencia baconiana) se pasa inevitablemente a la "acción" de la política, siguiendo una idea ilustrada de "progreso" como "superación de todas las dependencias". Libertad ilimitada, libertad perfecta "en la que el hombre se realiza hacia su plenitud". Ya sabemos cómo acabó todo (Robespierre y Stalin) y sabemos también por qué: el ateísmo como resultado de la Ilustración.


Por lo tanto "es necesaria una autocrítica de la edad moderna" que debe tener lugar "en diálogo con el cristianismo y con su concepción de la esperanza". El eufemismo "diálogo" no nos debe llevar a engaño: "sólo Dios puede crear justicia". Y, préstese atención, "no un dios cualquiera, sino ese Dios que posee un rostro humano y que nos ha amado hasta el final". El Dios/Jesucristo de la Iglesia jerárquica, de la Verdad consignada en los concilios de Nicea y Calcedonia, como ha sido remachado por el Papa alemán en su reciente libro best-seller.


Pero tal "concepción de la esperanza", según la encíclica, equivale ni más ni menos que a la certeza de la fe. El mundo, y en especial el Occidente que ha surgido de la modernidad, sólo puede escapar del estigma de la desesperación a través de "la apertura de la razón a las fuerzas redentoras de la fe, al discernimiento entre el bien y el mal". Obviando las perífrasis, pensando y actuando con obediencia a la moral católica. De la vida a la muerte, siguiendo todas las etapas de la sexualidad, y sin olvidar la investigación científica. Células estaminales, aborto, contraceptivos, institución matrimonial, educación escolar, interpretación del darwinismo, terapias del dolor, eutanasia: todo debe obedecer a la "ley natural", sinónimo puro y llano de la voluntad confesional de la Iglesia jerárquica.


Desde un punto de vista cultural, bastaría con responder al Papa teólogo que la modernidad, para empezar, no es fundamentalmente, como él pretende hacernos creer, Terror y Gulag, porque de las tres revoluciones "burguesas", de Cromwell, de los girondinos, de Jefferson, nació una forma de convivencia extraordinaria, hasta entonces desdeñada como utopía, la democracia liberal (cuyos principios pisotean, con demasiada frecuencia, los establishment de Occidente en sus acciones cotidianas). Y que Nietzsche y Marx, por no hablar de Bacon y de los ilustrados, no se parecen en absoluto al prontuario paródico pregonado en la Spe salvi.


Pero Joseph Ratzinger, a pesar de los indudables y prepotentes artificios académicos que animan su pluma, es un hombre de poder lo suficientemente desencantado como para saber que el peso de una encíclica no depende de su claudicante aleación cultural.


De ésta proporcionó, por lo tanto, una auténtica interpretación política al día siguiente, hablando frente a los representantes de las organizaciones humanitarias no gubernamentales (ONG) de matriz católica, al acusar a diversas agencias de la ONU de "lógica relativista" que niega "ciudadanía a la verdad acerca del hombre y de su dignidad, así como a la posibilidad de una acción ética fundada en el reconocimiento de la ley moral natural". A tal tendencia es necesario oponer los "principios éticos no negociables" de los que la Iglesia es depositaria.


Como puede verse, con su outing contra la ilustración y el autos-nomos democrático, el papa Ratzinger se postula explícitamente para el liderazgo mundial del fundamentalismo religioso, el no terrorista, obviamente. Su próxima intervención ante las Naciones Unidas, prevista para el 18 de diciembre, constituirá el acto oficial y solemne de todo ello. Confiemos en que, al menos ese día, "quien tenga oídos para oír, que oiga".

2007/04/24

> Berria: Eliza > VATICANO: EL ARZOBISPO ANGELO AMATO TILDA DE "MALEFICO" AL MATRIMONIO HOMOSEXUAL Y DE "TERRORISMO" AL ABORTO

  • Un arzobispo del Vaticano tilda de "maléfico" al matrimonio gay y de "terrorismo" al aborto
  • El arzobispo Angelo Amato expresó en un discurso su desacuerdo con la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo. También se mostró muy crítico con la eutanasia y las clínicas abortivas, a las que calificó de "mataderos de seres humanos". Arremetió contra los medios de comunicación, a los que acusó de manipular el lenguaje "para esconder la trágica realidad".
  • 20 Minutos, 2007-04-24 # Reuters

El segundo funcionario en el escalafón doctrinal del Vaticano calificó ayer como "maléfico" el matrimonio entre homosexuales y afirmó que la eutanasia y el aborto son formas de "terrorismo con un rostro humano".


Los ataques del arzobispo Angelo Amato, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe vienen al hilo de las últimas informaciones publicadas en Italia, que hablan de que el país transalpino considera otorgar más derechos a los homosexuales.


En un discurso ante capellanes, Amato afirmó que los diarios y la televisión a menudo se asemejaban a un "filme perverso sobre la maldad".


Además, sostuvo que "los demonios casi siempre permanecen invisibles" porque los medios los presentan como "una expresión del progreso humano".


Amato también mencionó a las clínicas que practican abortos, a las que calificó de "mataderos de seres humanos" y la eutanasia.


Asimismo, condenó a "los parlamentos de los denominados países civilizados donde se promulgan leyes que van en contra de la naturaleza de los seres humanos, como la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo".


"Terrorismo con rostro humano"

Amato emitió esas declaraciones en momentos en que el Vaticano y la poderosa Iglesia Católica se oponen a la aprobación de una ley altamente polémica que podría dar a las parejas heterosexuales y homosexuales no casadas algún tipo de reconocimiento legal.


La Iglesia y políticos católicos, incluso algunos dentro de la coalición del primer ministro de centroizquierda Romano Prodi, consideran que el proyecto es una trampa, y que podría llevar a la aprobación de matrimonios entre homosexuales.


Amato, de quien se dice es muy cercano del Papa Benedicto XVI, criticó la cobertura mediática de asuntos éticos.


Tras denunciar el "abominable terrorismo" como el que es llevado a cabo por atacantes suicidas con bombas, condenó lo que calificó de "terrorismo con un rostro humano" y acusó a la prensa de manipular el lenguaje "para esconder la trágica realidad de los hechos".


"Por ejemplo, el aborto es llamado 'interrupción voluntaria del embarazo' y no la muerte de un ser humano indefenso, una clínica para abortos tiene un hombre inofensivo, incluso atractivo, como 'centro de salud reproductiva' y la eutanasia es descrita suavemente como 'muerte con dignidad'", expresó en su discurso.

2007/03/29

> Berria: Eliza > ITALIA: LOS OBISPOS CONSIDERAN QUE LEGALIZAR LAS UNIONES DE HECHO ES PELIGROSO EN EL PLANO SOCIAL Y EDUCATIVO

  • CEI: “La legalización de las uniones de hecho es inaceptable en el plano de principio, y peligrosa en el plano social y educativo”
  • Radio Vaticano, 2007-03-29


El Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Italiana reunido ayer en Roma advierte en una nota que la «legalización de las uniones de hecho es inaceptable en el plano de principio, y peligrosa en el plano social y educativo». En el informe, relativo a la familia fundada en el matrimonio y a iniciativas legislativas en materia de uniones de hecho», los prelados aclararan que políticos y legisladores católicos deben comprometerse en la defensa de la familia «fundada en el matrimonio entre hombre y mujer» y que tienen el «deber moral de expresar clara y públicamente el desacuerdo y votar en contra de proyectos de ley» favorables al «reconocimiento legal de las uniones homosexuales».


«No tenemos intereses políticos», dicen los obispos italianos pero «sentimos el deber de aportar nuestra contribución al bien común», y «estamos convencidos, junto a muchísimos otros, también no creyentes, del valor que representa la familia para el crecimiento de las personas y de toda la sociedad». Pero «un problema aún más grave» -alerta la nota- «estaría representado por la legalización de las uniones de personas del mismo sexo, porque en este caso se negaría la diferencia sexual, que es insuperable». En este contexto, recuerda el episcopado que «el Derecho no existe con el fin de dar forma jurídica a cualquier tipo de convivencia o de proporcionar reconocimientos ideológicos: tiene en cambio el fin de garantizar respuestas públicas a exigencias sociales que van más allá de la dimensión privada de la existencia».


En cuanto a la actitud de políticos y legisladores católicos, los prelados recuerdan la reciente Exhortación apostólica post-sinodal “Sacramentum Caritatis”, en la que se subraya la responsabilidad de «presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana», en los que se comprende «la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer». La nota del Consejo Permanente de la CEI concluye con un llamamiento «a la conciencia de todos, en particular a cuantos tiene la responsabilidad de legislar, a fin de que se interroguen sobre las elecciones coherentes que hay que adoptar y sobre las consecuencias futuras de sus decisiones».