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2007/07/10

> Berria: Indarkeria > IRAN: TEHERAN CONFIRMA LA LAPIDACION DE UN HOMBRE ACUSADO DE ADULTERIO

  • Irán: Teherán confirma la lapidación de un hombre acusado por adulterio en el norte del país
  • EP-AP, 2007-07-10 # Teherán


El Gobierno iraní, en un gesto poco frecuente, confirmó hoy que un hombre condenado por adulterio fue lapidado hasta la muerte la semana pasada en una localidad en el norte del país. La organización Amnistía Internacional llevó a cabo sin éxito una campaña para salvar la vida de Jafar Kiani.


El portavoz judicial del Gobierno, Ali Reza Jamshidi, dijo que Jafar Kiani fue lapidado en Aghchekand, 200 kilómetros al oeste de Teherán el jueves pasado. Esta es la primera vez en años que el Gobierno confirma este tipo de ejecuciones. "Este veredicto fue aplicado el jueves", indicó Jamshidi.


Antes de que Teherán confirmara la ejecución, la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Louise Arbour, condenó la lapidación. "La ejecución aparentemente ha seguido adelante pese a la moratoria iraní sobre las lapidaciones, una moratoria que ha estado en vigor desde 2002", afirmó su portavoz, Jose Diaz.


"La lapidación es una clara violación del derecho internacional", añadió, precisando que Arbour considera la lapidación es un trato cruel e inhumano y un castigo que está prohibido bajo uno de los tratados internacionales que Irán ha firmado.


Por su parte, Amnistía Internacional expresó su "indignación" por la lapidación de Kiani y pidió al presidente de la magistratura iraní, el ayatolá Hashemi Shahroudi, que intervenga de inmediato para evitar la ejecución por lapidación de Mokarrameh Ebrahimi, compañera sentimental del fallecido y condenada en la misma causa.


Kiani y Ebrahimi fueron condenados a morir por lapidación tras ser declarados culpables de adulterio. Según el artículo 83 del Código Penal iraní, la pena prevista para el adulterio cometido por un varón casado o una mujer casada es la ejecución por lapidación. La pareja ha permanecido encarcelada durante 11 años en la prisión de Choubin y, según AI, se cree que sus dos hijos viven en la cárcel con la madre.


Una vez que la Comisión Judicial de Amnistía e Indulto desestimó el recurso de anulación de la pena de lapidación, se fijó inicialmente el 17 de junio de 2007 como fecha para las ejecuciones, aunque después se cambió por la del 21 de junio. Sin embargo, las ejecuciones volvieron a ser aplazadas cuando activistas de la campaña "Detengan las lapidaciones para siempre" en Irán dieron a conocer públicamente la terrible situación de la pareja y el Gobierno iraní se vio expuesto a numerosas reclamaciones, de dentro y fuera del país, para que impidiera las lapidaciones.


El pasado 20 de junio, el ayatolá Shahroudi había dictado una orden por escrito a la magistratura de Takestán para que suspendiera temporalmente la ejecución y, según afirma AI en un comunicado, "no se pensaba que estuvieran en peligro de ejecución inminente".


Ante la noticia de la lapidación aparecida el fin de semana en algunos medios, la organización internacional --que emitió su comunicado antes de la confirmación de Teherán-- pide al presidente de la magistratura que aclare sin dilación si Kiani fue lapidado y, de ser cierto, si se hizo en incumplimiento del aplazamiento de las ejecuciones que él había impuesto.


Asimismo, reclama al presidente de la magistratura y a otras autoridades iraníes que tomen medidas de inmediato para impedir la ejecución de Ebrahimi y que le conmuten la pena sin demora.


Por otra parte, Amnistía Internacional pide al Gobierno iraní que proceda a la abolición total de las ejecuciones por lapidación y decrete la suspensión de todas las ejecuciones hasta que se anule o modifique el artículo 83 del Código penal. La ONG afirma tener conocimiento de que otras siete mujeres y un hombre están condenados a muerte por este método.

2007/07/09

> Berria: Indarkeria > IRAN: AMNISTIA INTERNACIONAL ESCANDALIZADA POR LOS INFORMES SOBRE LAPIDACION

  • Irán: Amnistía Internacional, escandalizada por los informes sobre lapidación, teme por la vida de la otra persona condenada
  • Amnistía Internacional, 2007-07-09

Amnistía Internacional ha expresado su indignación por los informes que indican que Ja’far Kiani fue lapidado el 5 de julio de 2007 en el pueblo de Aghche-kand, cerca de Takestán, en la provincia iraní de Qazvin. La organización ha pedido al presidente de la magistratura, el Ayatolá Hashemi Shahroudi, que intervenga de inmediato para evitar la ejecución por lapidación de Mokarrameh Ebrahimi, mujer condenada en la misma causa.


Ja’far Kiani y Mokarrameh Ebrahimi fueron condenados a morir por lapidación tras ser declarados culpables de adulterio. Según el artículo 83 del Código Penal iraní, la pena prevista para el adulterio cometido por un varón casado o una mujer casada es la ejecución por lapidación. En virtud del derecho iraní, el adulterio sólo puede probarse mediante el testimonio de testigos presenciales –el número exigido varía según los diferentes tipos de adulterio–, una confesión de la persona enjuiciada –repetida cuatro veces– o el "conocimiento" del juez de que se ha producido el adulterio. En este caso, la declaración de culpabilidad de adulterio se fundó en el "conocimiento" del juez de que el adulterio se había producido. La pareja ha permanecido encarcelada durante 11 años en la prisión de Choubin. Se cree que sus dos hijos viven en la cárcel con la madre. Una vez que la Comisión Judicial de Amnistía e Indulto desestimó el recurso de anulación de la pena de lapidación, se fijó inicialmente el 17 de junio de 2007 como fecha para las ejecuciones, aunque después se cambió por la del 21 de junio. Se dispuso que las lapidaciones se realizaran en público en el cementerio de Behesht-e Zahra, en presencia del juez de la Sala 1 del Tribunal Penal que los había condenado a muerte.


Con todo, las ejecuciones volvieron a ser aplazadas cuando activistas de la campaña "Detengan las lapidaciones para siempre" en Irán dieron a conocer públicamente la terrible situación de la pareja y el gobierno iraní se vio expuesto a numerosas reclamaciones, de dentro y fuera del país, para que impidiera las lapidaciones. Posteriormente se recibieron informes según los cuales, la tarde del 20 de junio, el Ayatolá Shahroudi había dictado una orden por escrito a la magistratura de Takestán para que suspendiera temporalmente la ejecución. La pareja seguía condenada a muerte por lapidación, pero no se pensaba que estuvieran en peligro de ejecución inminente.


Por tanto, causó estupor la noticia, dada a conocer el 7 de julio por la campaña "Detengan las lapidaciones para siempre", de que dos días antes Ja’far Kiani había sido lapidado hasta morir en Aghche-kand. De acuerdo con los informes, en la lapidación participaron principalmente las autoridades gubernamentales y judiciales locales y sólo algunas personas del público.


Según informó el diario E’temad-e Melli el 8 de julio, personas del lugar y una fuente vinculada a uno de los representantes parlamentarios locales habían confirmado la ejecución, si bien la magistratura aún no había hecho declaración alguna.


Amnistía Internacional ha pedido al presidente de la magistratura que aclare sin dilación si Ja’far Kiani fue lapidado hasta morir el 5 de julio y, de ser cierto, si se hizo en incumplimiento del aplazamiento de las ejecuciones que él había impuesto.


La organización ha pedido al presidente de la magistratura y a otras autoridades iraníes que tomen medidas de inmediato para impedir la ejecución de Mokarrameh Ebrahimi, condenada en la misma causa que Ja’far Kiani, y que le conmuten la pena sin demora.


Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos por considerar que es una pena cruel, inhumana o degradante en grado máximo. La ejecución por lapidación resulta especialmente cruel al estar concebida específicamente para aumentar el sufrimiento de las víctimas, puesto que se eligen deliberadamente las piedras por su tamaño para que causen dolor pero no maten a la víctima inmediatamente.


Amnistía Internacional ha pedido también al gobierno iraní que proceda a la abolición total de las ejecuciones por lapidación y decrete la suspensión de todas las ejecuciones hasta que se anule o modifique el artículo 83 del Código penal. Amnistía Internacional tiene conocimiento de otras personas –siete mujeres y un hombre– condenadas a morir por lapidación en Irán: Ashraf Kalhori, Iran, Khayrieh, Shamameh Ghorbani (también llamada Malek), Kobra N., Soghra Mola’i, Fatemeh y Abdollah F.. La organización de derechos humanos solicita la conmutación de estas y de otras condenas a muerte por lapidación que pueda haber pendientes en Irán.


Amnistía Internacional se opone también a la penalización de las relaciones sexuales mantenidas de mutuo acuerdo por adultos en privado, e insta asimismo a las autoridades iraníes a que revisen toda la legislación pertinente a fin de despenalizar tales actos.


Información complementaria

Según los informes, en diciembre de 2002, el Ayatolá Shahroudi, presidente de la magistratura, envió una resolución a los jueces en la que ordenaba la suspensión de las ejecuciones por lapidación, a la espera de que se tomara una decisión sobre un cambio permanente en la ley, que al parecer estaba estudiando el Líder Supremo de Irán, el Ayatolá Ali Jamenei.


Sin embargo, en septiembre de 2003 se aprobó una ley relativa a la ejecución de ciertos tipos de condenas, incluida la lapidación, que al parecer restaba fuerza a la suspensión. Amnistía Internacional siguió documentando la imposición de penas de lapidación, a pesar de la supuesta suspensión, aunque no tuvo noticia de que se hubiera ejecutado ninguna hasta mayo de 2006, cuando, según informes, un hombre y una mujer fueron lapidados hasta morir. Según la información recibida, las víctimas, Abbas y Mahboubeh, fueron ejecutadas por este método en un cementerio de Mashhad, después de haber sido declaradas culpables del asesinato del esposo de Mahboubeh y de adulterio, delito que comporta la pena de lapidación. Parte del cementerio fue acordonado para evitar la afluencia de público, y más de un centenar de miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica y de las Fuerzas Bassij, que habían sido invitados a asistir, participaron en la lapidación de las dos víctimas.


El 21 de noviembre de 2006, el ministro de Justicia Jamal Karimi-Rad, ya fallecido, negó que en Irán se llevaran a cabo lapidaciones, aseveración reiterada por el director del Sistema Penitenciario en Teherán el 8 de diciembre de 2006. No obstante, los activistas de la campaña contra la lapidación afirman que existen pruebas irrefutables de que la lapidación de Mashhad en efecto tuvo lugar.


A mediados de 2006, un grupo de defensores de los derechos humanos iraníes emprendió una campaña para abolir la lapidación e identificaron inicialmente a 11 individuos en peligro de lapidación. Desde que comenzó la campaña, tres personas se han salvado de morir lapidadas: dos mujeres –Hajieh Esmailvand y Parisa– y un hombre, Najaf . A otras se les ha concedido un aplazamiento de la ejecución, y algunos de los casos están siendo revisados o sometidos a un nuevo juicio.

2007/05/13

> Erreportajea: Erlijioak > IRAK: LA VERDADERA HISTORIA DE LOS ADORADORES DE TAUS

  • La verdadera historia de los adoradores de Taus
  • La lapidación de una joven yazidí por casarse con un musulmán saca a la luz a una religión sincrética y secretitsta de Irak de raíces preislámicas
  • El País, 2007-05-13 # Ángeles Espinosa · Teherán

Dios creó primero al ángel Taus a su imagen y semejanza, y le ordenó no arrodillarse ante ningún otro ser. A continuación creó a otros seis arcángeles y les ordenó que le trajeran un puñado de tierra. Modeló con él a Adán y, tras insuflarle vida, pidió a los arcángeles que se inclinaran ante él. Taus se negó. "¿Cómo puedo someterme a otro ser cuando soy tu reflejo y Adán está hecho de polvo?". La desobediencia que en las tradiciones judía, cristiana y musulmana convirtió en Satanás al ángel caído, le transforma en un enviado de Dios en la tierra para los yazidíes, una minoría religiosa muy poco conocida que estos días ha sido noticia por la lapidación de una de sus seguidoras en Irak.


"No es verdad que adoremos al diablo", me dijo Narmún, el único yazidí que he conocido, cuando en una ocasión acudí a su tienda de licores en Bagdad. El local ha sido atacado por los extremistas islámicos que desde el derrocamiento de Sadam Husein intentan prohibir la venta de alcohol, un negocio reservado a los no musulmanes (en su mayoría cristianos). Para Narmún, llovía sobre mojado. Como yazidí, llevaba años siendo víctima del perjuicio popular que considera a sus correligionarios adoradores del diablo por su veneración al ángel caído que otros credos llaman Lucifer o Satán.


"Son infundios de los musulmanes. El ángel Taus se arrepintió y sus lágrimas apagaron el fuego del infierno. Creemos que Taus es el representante de Dios en la tierra", añadió ante mi insistencia. No me contó mucho más, pero despertó mi curiosidad por esa religión sincrética y secretista de raíces preislámicas, ridiculizada y perseguida desde la dominación otomana.


Se estima que medio millón de personas siguen ese credo en todo el mundo. Más de la mitad de ellos viven en Irak, sobre todo en los alrededores de Mosul. Cerca de allí, en el valle de Lalish, se halla la tumba del jeque Abi, el místico del siglo XII a quien se atribuye haber revivido una fe que se remonta a tiempos de Adán. Aunque la zona queda fuera de la región autónoma kurda, los yazidíes están considerados étnica y culturalmente kurdos, y la mayoría habla kurmanji, el dialecto kurdo en el que se transmiten sus tradiciones religiosas orales. También hay comunidades menores en Armenia, Georgia, Irán, Rusia, Siria y Turquía.


Los musulmanes les consideran una escisión del islam que se produjo tras la caída de los omeyas, siguiendo a un nieto del califa Yazid, de donde vendría su nombre. Pero aunque rezan cinco veces al día, se descalzan al entrar en los templos y puede encontrarse una gran influencia sufí en su vocabulario religioso, la mayoría de su mitología es anterior al islam y los estudiosos han encontrado muchos puntos en común entre su cosmogonía y la de las antiguas religiones persas. Como los zoroastrianos, consideran el fuego una manifestación de la divinidad. Además se bautizan y creen en la trasmigración de las almas.


Pero lo que más se conoce de los yazidíes son algunas curiosas prohibiciones que gobiernan su vida, como comer lechuga o vestirse de azul, que les han convertido a menudo en objeto de mofa de sus vecinos. Más allá de lo anecdótico, el tabú de la exogamia constituye uno de los pilares del yazidismo. Los descendientes de Adán, como se consideran a sí mismos dejando de lado a Eva con una peculiar leyenda, no aceptan conversos. Yazidí sólo se puede nacer.


Por la misma razón, sus seguidores son estrictamente endogámicos hasta el punto de que los miembros de sus tres castas (murids, jeques y pirs) sólo se casan dentro de su grupo. Los clanes tampoco se mezclan, ni siquiera con otros kurdos. Para los más fundamentalistas, incluso resulta pernicioso tener demasiado contacto con no yazidíes.


Aún así, la lapidación de la joven Doaa Jalil Aswad, ocurrida hace un mes pero salida a la luz esta semana, resulta un caso extremo y, hasta ahora, desconocido. El mayor castigo que se reserva a los yazidíes es la expulsión de la comunidad. La lapidación es una pena que las interpretaciones más estrictas de la shariah (ley islámica) imponen en caso de adulterio. En Irak, el código penal no recoge semejante barbaridad y además, en el caso de Aswad fueron sus familiares quienes procedieron de forma tan salvaje, lo que parece respaldar la versión de que se trató de un mal llamado crimen de honor.


Los asesinos de la joven habrían lavado así la indignidad de que hubiera abandonado su fe para casarse con un musulmán, algo especialmente grave en un momento de creciente acoso islamista a las minorías religiosas en Irak. Dicha forma de proceder, depositando en la mujer (o más precisamente en su sexo) el honor familiar y castigándola cuándo éste resulta supuestamente mancillado, no está vinculada con ninguna religión en particular. Se trata de una costumbre tribal arraigada en muchas zonas de Oriente Próximo y que en los últimos años está saliendo a la luz con creciente frecuencia en diversos países de la región. Los yazidíes forman parte de ese entorno.

2007/05/09

> Iritzia: Pilar Cambra > LA LAPIDACION DE DU'A KHALIL ASWAD

  • La lapidación de Du'a Khalil Aswad
  • Expansión, 2007-05-09 # Pilar Cambra

No tenía más de 17 años... Quizá menos... Se llamaba Du'a Khalil Aswad y pertenecía a una minoría religiosa de Irak: los yazidí, los "adoradores del diablo".


Du'a se enamoró de un chaval musulmán sunní también menor de edad y, al parecer, se convirtió al islamismo por amor, para poder casarse con su chico... Tal vez con el oscuro presentimiento de cual podía ser un aterrador destino, Du'a buscó refugio, para vivir, en la casa de un jefe tribal yazidí: una autoridad que podía protegerla.


Pero hace poco más de un mes, el 7 de abril, los familiares de Du'a -hermanos, tíos, otros parientes: un grupo de ocho o diez hombres- la sacaron -con violencia o con engaño; los detalles son confusos- de su refugio y, ante un gran multitud - entre la que también se hallaban policías- de su pueblo, Bashika, comenzaron a arrojarle piedras, piedras pequeñas y enormes, hasta que la mataron... La lapidación duró media hora y como la adolescente, ensangrentada y agonizante, se resistía a morir, un tío suyo le aplastó la cabeza con un bloque de hormigón...


...Un "crímen de honor", llama a este asesinato la secta a la que pertenecía Du'a, esa casi niña lapidada por haberse enamorado "de quien no debía", esta adolescente cuya sangre mancha el chandall rojo que viste tumbada ya en el polvoriento suelo donde morirá... ¡¡¡¡Un "crímen de honor"!!!!... Ese golpe rojo de sangre de Du'a me ha recordado la niña con el abrigo bermellón que recorre, perdida, el horror en blanco en negro del gueto de Varsovia cuando las tropas nazis lo invaden para masacrar a sus habitantes en "La lista de Schlinder" ... Todos los espectadores de la película de Spielberg sabemos que esa niña rubia vestida con un abrigo rojo está muerta de antemano... Su última imagen es, en efecto, la de su cadáver cargado en un carro... Probablemente Du'a también caminó muerta, sin saberlo, durante meses. Porque la bestialidad, el fanatismo, la locura asesinos la perseguían.


Nadie movió un dedo para librarla de la mortal tortura de la lapidación. Nadie. Ni siquiera la policía... Aunque, en medio de este horror ancestral, pre-civilizado, alguien tenía, desde luego, un modernísimo teléfono móvil o una cámara de video de última hornada para grabar la larga agonía de Du'a... Y los conocimientos tecnológicos suficientes para 'colgar' su asesinato en Internet... Así pues, todos hemos podido contemplar el último destino de Du'a Khalil Asawd... A muchos nos gustaría conocer también, con el mismo despliegue de medios, el destino de sus asesinos...

2007/05/08

> Berria: Indarkeria > IRAK: DOAA ASWAS DEKHIL, UNA CHICA DE 17 AÑOS, APEDREADA HASTA LA MUERTE

  • Apedreada hasta la muerte
  • Una adolescente de la secta yazidí, lapidada en Irak por querer casarse con un musulmán
  • El País, 2007-05-08 # C.G. · Madrid

La lapidación de una chica de 17 años de la secta yazidí -una antigua minoría religiosa kurda que venera al Diablo- ha recrudecido la violencia en el norte de Irak. Doaa Aswad Dekhil se enamoró de un musulmán y se convirtió al islam con la intención de casarse con él. De vuelta a casa, 2.000 personas de su pueblo, Bashika, cerca de la localidad de Mosul, observaron cómo un grupo de ocho o nueve hombres, presuntamente de su familia, la apedrearon hasta la muerte mientras un vecino anónimo grabó la escena con el teléfono móvil.


Las imágenes no tardaron en colarse en Internet y lo que se ve en ellas pone los pelos de punta. Una chica morena vestida de rojo intenta evitar las piedras. Está cubierta por su propia sangre. La muchacha intenta levantarse, pero alguien la empuja y otra persona le machaca la cabeza con un trozo de hormigón. Todo indica que el asesinato tuvo lugar el 7 de abril pasado.


"Nunca habíamos visto en Irak un incidente de estas características, tan cruel y fuerte", confirmaba ayer en Madrid a este periódico la ministra de Derechos Humanos de Irak, Wijdan Mijail Salim. La ministra aseguró que varios hombres han sido detenidos por el asesinato de la joven, pero no concretó el número. La muerte de la joven ha sido condenada por Amnistía Internacional, que puntualiza que existen algunas dudas sobre qué pasó realmente: "Algunos informes afirman que se convirtió al islam, pero otros lo niegan". La organización asegura que la chica tardó 30 minutos en morir y que un líder religioso de la secta intentó acogerla en su casa.


Todo indica que la venganza llegó días después, cuando 21 seguidores de la secta yazidí murieron en una emboscada tendida por un grupo armado en la ciudad de Mosul.


La confesión de los yazidís (unos 300.000 fieles) venera a Satán, al que consideran el verdadero dominador del universo. Por eso son también conocidos como los Adoradores del Diablo. Los fieles pueden comer cerdo y beber alcohol, pero de ninguna forma pueden comer lechuga. Su religión -una mezcla de islam, judaísmo y cristianismo- tiene muchas reglas: los varones no deben arrancarse ni un solo pelo, ni lavarse, ni siquiera la cara, y las mujeres tienen que ir siempre de blanco, y no pueden aprender a leer ni a escribir. El azul es un color prohibido.