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2007/11/13

> Berria: Islama > IRAN: PROHIBEN A LAS MUJERES LLEVAR MAQUILLAJE Y SOMBRERO

  • Irán prohibirá a las mujeres llevar maquillaje y sombrero
  • La Policía detendrá a las que no utilicen el velo o que vistan al estilo occidental, llevando faldas cortas o transparencias, por ejemplo
  • El Diario Vasco, 2007-11-13 # Europa Press, 2007-11-13 # EFE · Teherán

Los periódicos iraníes han publicado una lista de vicios morales que la Policía del país quiere combatir, incluyendo el maquillaje o llevar sombrero en lugar de velo, según ha informado la BBC.


La Policía
también ha informado de que piensa suprimir las películas "decadentes", las drogas y el alcohol. Este año el Gobierno ha llevado a cabo la campaña más feroz de la última década en contra de los comportamientos considerados anti islámicos y del incumplimiento del código de vestimenta en vigor en el país.


Las fuerzas de seguridad están decididas a evitar que las mujeres incumplan el código de vestimenta islámico, advirtiendo e incluso deteniendo a las mujeres que no utilicen el velo o que vistan al estilo occidental, llevando faldas cortas o transparencias, por ejemplo.


Las mujeres no pueden utilizar botas en lugar de pantalones largos y los pañuelos pequeños están prohibidos, ya que deben cubrir la cabeza y el cuello completamente. Los sectores más conservadores presionan para que se imponga el código vestimenta islámico.


En los últimos seis meses, decenas de miles de mujeres han sido amonestadas o detenidas por llevar vestimentas inadecuadas. La semana pasada el Ayatolá Ali Jamenei urgió a la Policía a continuar con su lucha contra los vicios sociales, dando todo su soporte a una campaña que está resultando muy controvertida.

2007/11/12

> Iritzia: Felix Etxeberria > TODOS USAMOS EL VELO

  • Todos usamos el velo
  • El Diario Vasco, 2007-11-12 # Felix Etxeberria

El velo como excusa para ocultar los problemas. Tanto en la escuela, como fuera de ella, surge periódicamente el debate en torno al uso del velo, la prohibición de llevarlo, los peligros de esa costumbre, el conflicto entre la familia y la escuela, entre las instituciones y el derecho y la libertad de las personas. Pero da la impresión de que muchas veces el tema del velo no es más que una tapadera, una excusa para tratar de un aspecto del problema que oculta otros mucho más importantes. El tema del velo esconde otros debates mucho más importantes, como la falta de integración de los inmigrantes en las escuelas, el mayor fracaso escolar, las dificultades para euskaldunizar a esos alumnos, la ausencia de inmigrantes en los altos niveles de la educación, las concentraciones de inmigrantes en centros pobres, el poco caso se hace a su lengua y cultura de origen, sin olvidar otros problemas de las familias inmigrantes, como la vivienda, el empleo o la regularización de sus papeles. Hablemos del velo y nos olvidaremos de lo demás.


Relativizar el velo. El velo que escandaliza a algunas personas es una costumbre que debe ser contemplada con cierto relativismo y con una mayor dosis de tranquilidad.


Para empezar, el problema que estamos analizando no es el del velo sino el del pañuelo (Hiyab). Nuestro desconocimiento de la cultura de los inmigrantes nos hace caer en el error de confundirlo todo. Una cosa es el pañuelo que cubre la cabeza y otra es el niqab (un manto negro con rendijas en los ojos) o el burka.


En segundo lugar, en la escuela, como ya hemos visto, existen problemas muchísimo mayores que el pañuelo. Empecemos por la concentración de los alumnos inmigrantes en el modelo A, en el cual no podrán aprender nunca el euskara; o la mayor concentración en centros públicos y privados con pocos recursos; o en el mayor fracaso escolar y su menor presencia en los niveles superiores de la educación, o en el poco caso que se hace a su lengua y cultura de origen. ¿Por qué hablamos del velo y no de estos problemas que son mucho más profundos?


No estaría de más recordar que nuestras abuelas utilizaban, hasta hace cuatro días, pañuelos y mantillas. Que en los años 60 estaba de moda ponerse pañuelos, cintas y diademas y que doña Rogelia lo sigue utilizando todavía.


Por otra parte, ¿quién se puede escandalizar por el velo, cuando nuestras jóvenes utilizan pañuelos, diademas, cintas, gorras y camisetas con símbolos de todo tipo? ¿Cómo podemos decir que hay que prohibir los símbolos religiosos en unas escuelas en las que se vive rodeado de cruces, belenes, vírgenes, celebraciones de Navidad, Semana Santa, de Santo Tomás, Santa Agueda?


Finalmente, ¿qué problema provoca el uso del pañuelo en la escuela? Ninguno. No pasa nada por llevar pañuelo o por no llevarlo. En Londres o en Berlín, las jóvenes llevan el pañuelo en clase, en mucha mayor proporción que aquí y no pasa nada. El único problema existente es que quienes piensan que la religión católica es la única verdadera o quienes rechazan a los inmigrantes y sus culturas se niegan a admitir la presencia de los extranjeros con sus ropas y sus costumbres. Los casos que estamos conociendo estos días, en Ceuta y Girona, con expulsiones por parte del centro, han recibido el rechazo por parte de la Administración educativa. El propio Ministerio ha tenido que obligar a los centros a admitir a las alumnas. Y no pasa nada.


El pañuelo como seña de identidad. Hay que tener en cuenta que el pañuelo es un rasgo cultural, una seña de identidad, de una comunidad que tiene una tradición y unas costumbres determinadas. También entre nosotros se utilizan pañuelos en las fiestas, por ejemplo las caseritas; nuestros niños y niñas se visten de traje para las comuniones y otras celebraciones; nuestros niños y jóvenes se visten con la camiseta de la Real, la foto del Che, la imagen de Jesús, o la planta del cánnabis o un sinfín de motivos que lucen orgullosos en su pecho y espalda. ¿Por qué nos tiene que molestar?


El pañuelo como discriminación. Dicho lo anterior, no podemos pasar por alto que el pañuelo puede ser una seña de discriminación, de imposición familiar en contra de la libertad de las niñas. No siempre es así, porque también hay quienes lo llevan voluntariamente, como una costumbre cultural, con total naturalidad.


En todo caso, si en la escuela se detecta un problema de falta de libertad, de imposición, este problema abriría el debate sobre la libertad y los derechos de los niños y las niñas, pero el conflicto no se resuelve con la prohibición, sino con el diálogo. Esto exige trabajo en la escuela, debate y cooperación padres-escuela sobre derechos humanos, libertad, etcétera.


Todo ello significa una labor lenta, serena, un proyecto de integración conjunto y una voluntad de convivencia con los inmigrantes.


Pero este asunto no es nada nuevo, porque probablemente también habría que hacerlo con las familias autóctonas respecto a temas como la comunión, Navidades, Semana Santa. ¿La manera de vestir de nuestros niños y niñas, las ideas religiosas que les transmitimos, las fiestas y costumbres son totalmente libres o hay cierto grado de imposición? ¿Nuestros niños hacen la comunión totalmente libres, sin ninguna presión? ¿Son estas fiestas auténtica muestra de fe o están dominadas por el consumismo?


¿Estamos dispuestos a debatir de todo, de nosotros también, o solamente sobre el velo de ellas? Si no es así, probablemente estaremos usando el velo para ocultar los verdaderos problemas con los inmigrantes, nuestros miedos y nuestro rechazo.

2007/10/26

> Iritzia: Santiago Eraso > DESVELAR LOS SIGNOS. A PROPOSITO DEL VELO MUSULMAN

  • Desvelar los signos. A propósito del velo musulmán
  • El Diario Vasco, 2007-10-26 # Santiago Eraso

Hace pocos años, cuando en Francia se planteó la cuestión de la presencia del velo islámico en las escuelas, Cennet Doganay, una estudiante musulmana de Estrasburgo, se rapó la cabeza para poder entrar en las aulas. Como la ley coránica le indicaba que se cubriese el pelo y no tanto la cabeza, la desaparición del cabello le permitió no ponerse el velo. De ese modo cumplió con la ley que prohíbe utilizar el velo islámico en las escuelas públicas francesas. Con su actitud construyó un nuevo espacio de identidad radicalmente emergente y diferenciador. Actuó -en el sentido más performativo de la palabra- como cuerpo político, revelándose contra la realidad impuesta por el sistema público estatal, de raíces laicas, y el modelo privado familiar, anclado en las tradiciones religiosas.


Cennet provocó y apeló a ambos sistemas para que las autoridades políticas, por un lado, y las patriarcales, por otro, interpelasen a las generaciones venideras a la hora de establecer las leyes públicas o las normas privadas y no se refugiasen en verdades dogmáticas. Con aquella acción, intentó demostrar que ella no quería renunciar a los deberes y obligaciones que le exigía el Estado, del que era ciudadana de pleno derecho, pero que tampoco deseaba renunciar a ciertos signos de su cultura familiar. De alguna manera apremiaba a ambos estamentos para que encontrasen soluciones que le permitiesen seguir siendo europea y musulmana sin que esta decisión fuese contradictoria. Además, con su actitud, demostraba su derecho a la formación antes que aceptar la sumisión a las autoridades que la impedían.


El laicismo propone la eliminación de todo signo religioso en la escuela y por extensión en todas las instituciones públicas (dejemos este tema para otra ocasión). Sin embargo, la realidad constata que este proyecto de escuela desvinculada de cualquier religión está lejos de la realidad. ¿Qué hace una niña musulmana, o de otras religiones minoritarias, cuando entra en una escuela pública que se llama 'Santísima Trinidad' -por poner un ejemplo de los muchos que aún hoy se ven en el nomenclátor escolar- que todavía tiene imágenes de santos en sus pasillos, crucifijos en las paredes de las clases, celebra todos los rituales del calendario católico con su imaginario correspondiente, conmemora las efemérides religiosas o imparte clases de una religión que no es la suya, por la 'gracia divina' de un acuerdo con el Estado del que ella es ciudadana?


Seamos consecuentes. Si queremos que tod@s asuman los principios aconfesionales de nuestro sistema escolar, empecemos por hacer de la escuela pública un auténtico espacio laico y no un sucedáneo hipócrita -recordemos el caso de la maestra que intentó suprimir de los pasillos el belén navideño- que con su autoritarismo camuflado tan sólo produce espacios de segregación para todos aquellos que no comparten los criterios de la mayoría católica.

2007/10/10

> Berria: Eliza > LOS OBISPOS DEFIENDEN EL USO DEL HIYAB SI ES FUNDAMENTAL PARA LA RELIGION

  • Los obispos defienden el uso del hiyab si es "fundamental" para la religión
  • El cardenal Cañizares afirma que el respeto a la libertad religiosa "es para todas las religiones".
  • Las dos niñas del colegio concertado Severo Ochoa de Ceuta que no asistieron a clase durante los tres últimos días por la prohibición de hacerlo con el velo islámico, a su regreso hoy con el "hiyab", después de que el Ministerio de Educación pidiese al centro que las admitiera.
  • Público, 2007-10-010 # EFE · Talavera de la Reina, Toledo

El cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, afirma que el debate sobre el uso del hiyab (pañuelo islámico) en centros escolares no se puede zanjar con "un sí o un no", sino que hay que matizarlo porque, si se considera algo "fundamental" para una religión, debe admitirse.


A preguntas de los periodistas en Talavera de la Reina sobre este asunto, Cañizares dijo que el respeto a la libertad religiosa "es para todas las religiones", aunque puntualizó que los inmigrantes "deben asumir" las costumbres del país al que llegan sin que esto signifique que "su presencia no pueda enriquecer y enriquece de hecho al país que los acoge".


Opinó que "aquello que en las distintas religiones es fundamental como expresión, rito o manifestación religiosa debe mantenerse" y en este sentido consideró que, si "para algunos sectores del Islam" el hiyab se considera así, "debe respetarse".


Si fuera "otro móvil" ajeno al religioso el que les impulsa a llevar el pañuelo islámico, "sería algo que no tendría justificación", apostilló.


Respeto a la libertad religiosa
El también vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española precisó que "la base de la democracia está en el respeto al derecho fundamental y a la libertad religiosa, donde se asientan todos los otros derechos universales".


A su juicio, más que dar "una respuesta de sí o no" a esta polémica, hay que dar "una respuesta mucho más matizada de lo que se está haciendo estos días".


Precisamente, las dos niñas del colegio concertado Severo Ochoa de Ceuta, que no habían asistido a clase en los tres últimos días por la prohibición de acudir con el pañuelo islámico, han vuelto hoy con el hiyab después de que el Ministerio de Educación requiriera al centro que las admitiera.

> Berria: Islama > ITALIA: EL PERMISO DE LA CIUDAD DE TREVISO AL USO DEL BURKA AGITA LA POLITICA Y DIVIDE AL GOBIERNO

  • El permiso de una ciudad italiana al uso del burka agita la política y divide al Gobierno
  • La Policía de Treviso, en contra de la línea oficial, no ve problemas siempre que se acepte la identificación
  • El Diario Vasco, 2007-10-10 # Iñigo Domínguez · DV · Roma

Una pequeña diatriba provincial en Treviso, capital alpina italiana al norte de Venecia, levantó ayer una polvareda política, pues se debe a un asunto tan candente en toda Europa como el uso del velo islámico. En este caso va más lejos: se trata del burka, la vestimenta usada en algunos países musulmanes más integristas, como Afganistán, que cubre totalmente a la mujer con una rejilla en el rostro.


Ante algunas dudas de agentes y tras reuniones con asociaciones de emigrantes de Treviso, el prefecto de Policía, autoridad de seguridad en las ciudades italianas, declaró que se permitirá a las mujeres el burka «si se viste por motivos religiosos». La única condición es que acepten retirarlo si un agente quiere identificarlas.


Esta decisión no sale de la nada, sino en un conflicto latente desde hace cuatro años por la prohibición taxativa de esta prenda del alcalde de Treviso, que es de la Liga Norte. El partido separatista y xenófobo de Umberto Bossi es conocido por sus cruzadas contra los inmigrantes, con provocativas campañas de desinfección de trenes donde viajen africanos y otras lindezas. Con cosas de más consenso como el rechazo al burka, obviamente, se crece más, siempre en ciudades de alta tasa de emigración donde la convivencia a veces es delicada. Pero en este caso se ha topado con un prefecto que esgrime, al parecer, una circular de Policía de 2004 que permite «signos exteriores de práctica religiosa».


En contra de este criterio, en cambio, hay una ley de 1975 que prohíbe cubrirse el rostro en público. En realidad, todo es desconcertante, pues es un debate que parecía superado, ya que tanto el Gobierno de centro-derecha como el actual de centro-izquierda se han mostrado en contra del burka.


«Ofensa a la dignidad»
El debate alcanzó ayer carácter nacional cuando la ministra de la Familia, la católica Rosy Bindi, apoyó la decisión del prefecto a favor del burka. «Igual que queremos ver los crucifijos en nuestras clases tenemos que ser respetuosos con otras confesiones», explicó.


Sin embargo, su colega Barbara Pollastrini, ministra de Igualdad de Oportunidades, es de opinión contraria: «Estoy indignada, el burka es una ofensa a la dignidad de las mujeres». Una vez más, el menor asunto es capaz de abrir divisiones en el Gobierno.


La oposición cargó contra el prefecto, que parece quedarse solo. El propio Ministerio del Interior reiteró ayer que el uso del burka es «inaceptable». Portavoces de asociaciones musulmanas en Italia apoyaron esta postura, al considerar la prenda una costumbre cultural, no un precepto religioso.

> Iritzia: El País > CULTURA PUBLICA TURCA

  • Cultura pública turca
  • El País, 2007-10-10 # Editorial

El inicio del proceso de elaboración de una nueva Constitución para Turquía, que supere la impuesta por los militares en 1982, ha puesto en pie de guerra a las feministas turcas por el intento de hacer a las mujeres "dependientes del hombre" y contarlas como "grupo que requiere protección social" junto a niños, ancianos y discapacitados. El Gobierno de Erdogan parece más empeñado en la modernización del país que en hacer avanzar una supuesta agenda oculta islamista.


Turquía es el único país del Consejo de Europa -aunque el Tribunal de Estrasburgo lo haya avalado- que no permite a la mujer llevar el velo islámico en lugares oficiales. Así, las universitarias que insisten en llevarlo llegan a ponerse pelucas encima del pañuelo. La esposa del nuevo presidente Gül no puede mostrarse en actos oficiales porque va cubierta. Sin embargo, la supresión de la prohibición puede suponer mayor presión para quienes no quieran portarlo.


Turquía está necesitada de una cultura pública libre, que reconcilie el Estado con una realidad social cada vez más islámica, sin por ello poner en peligro ni el carácter secular del Estado fundado por Atatürk ni el principio (que aún no la realidad como en tantos otros países) de la igualdad de mujer y hombre. Es lo que debería recoger la nueva Constitución, junto a la derogación del famoso artículo 301 del Código Penal que prevé penas de prisión por "insultar la identidad turca". Es bueno que las mujeres se organicen y movilicen para evitar dar marcha atrás en sus derechos, pero llevar el velo o no es algo que corresponde, incluso en actos oficiales, al ámbito de las libertades individuales. Los militares han de aceptarlo, pues de lo contrario lo que estarán defendiendo no será a las mujeres, sino su poder y privilegios propios.

> Iritzia: Itziar Elizondo > VUELVE EL VELO

  • Vuelve el velo
  • Noticias de Gipuzkoa, 2007-10-10 # Itziar Elizondo

Vuelve el debate del velo con el veto a una niña musulmana en un colegio público de Girona. Como es habitual, los derechos de las féminas están en el epicentro del debate sobre la multiculturalidad. Las situaciones que exigen "respeto cultural" tienen que ver con el control de las mujeres. Son anecdóticos los relacionados con otras cuestiones (que un musulmán se puede ir un viernes por la tarde del trabajo a orar, que los gitanos no tengan que escolarizar obligatoriamente a sus hijos en un único lugar, etc.).


Sin embargo importan, y mucho, asuntos como la vestimenta, herencias, divorcios, derechos reproductivos o violencias ritualizadas que afectan a las vidas de las mujeres. Ello se debe a que las ortodoxias culturales las consideran como los agentes más seguros para la reproducción de los valores religiosos o culturales. Ni toda diversidad ni toda diferencia son éticamente aceptables, como lo demuestra la mutilación genital femenina. ¿Quién se atreve a decir que esa violencia contra la integridad de una mujer es inaceptable para nosotras, las mujeres occidentales, y, por el contrario, aceptable para las mujeres africanas? Las prácticas culturales y las formas de vida diferentes son dignas de protección y defensa sólo si no vulneran los derechos de las y los individuos. Sin embargo, es importante que las niñas musulmanas asistan sin ninguna cortapisa a las escuelas.


Diversos estudios realizados en Europa remarcan que si se quiere luchar contra el fundamentalismo de ciertas comunidades musulmanas, de mentalidad homofóbica, sexista y antidemocrática, las instituciones deberían dirigir mayor atención a las mujeres, darles mayores oportunidades educativas y laborales. Por otro lado, es de risa que en un Estado falsamente aconfensional como éste, ciertos colectivos de derechas se escuden en el argumento discriminatorio para atacar la presencia de musulmanes en "sus" escuelas. Mientras no tengamos una auténtica escuela pública laica, ¿tenemos alguna legitimidad en criticar la presencia de niñas con velo?

2007/10/09

> Berria: Islama > CEUTA: EDUCACION OBLIGA A UN COLEGIO A READMITIR A DOS ALUMNAS EXPULSADAS POR LLEVAR HIYAD

  • Educación obliga a un colegio de Ceuta a readmitir a dos alumnas expulsadas por llevar 'hiyab'
  • El Ministerio entiende que el derecho a la educación de las niñas está por encima del reglamento interno del centro
  • El País, 2007-10-09 # EFE · Ceuta

El Ministerio de Educación ha instado hoy a un colegio de Ceuta a permitir la asistencia a clase de dos niñas a las que se había denegado el acceso por vestir el hiyab, el velo que usan las musulmanas a partir de la pubertad. El centro estrenó el 1 de octubre un nuevo reglamento interno por el que prohibía esta prenda -y otras como gorras y diademas anchas- en las aulas, pero el Ministerio entiende que debe primar el derecho a la educación de las niñas, como recoge la Constitución.


Tras conocer el caso, la Dirección Provincial del Ministerio de Educación y Ciencia en Ceuta, ha emitido un informe tras una inspección en el que insta al colegio a permitir la asistencia a clase de las dos niñas. El director provincial del MEC, Juan José León, ha explicado que el caso se ha producido a raíz de la entrada en vigor, el pasado 1 de octubre del nuevo reglamento de convivencia del centro, que impide que se usen en las aulas determinadas prendas, como gorras, diademas anchas o pañuelos, lo que incluye el hiyab islámico. Ante la aplicación de la normativa, las dos niñas no pudieron acceder a las clases.


León ha asegurado que esta mañana se ha emitido un informe por la inspección del MEC "para instar al colegio a recuperar la normalidad ya que ante todo debe primar el derecho a la educación de las niñas, como se recoge en la Constitución Española". El director del MEC ha dicho que este asunto se trata de un hecho "completamente aislado" y ha confiado en que mañana las niñas puedan volver a las aulas "con absoluta normalidad".

2007/10/07

> Erreportajea: Islama > FATIMA ELIDRISI, PROTAGONISTA DEL VELO ISLAMICO, CUENTA LO MAL QUE LO PASO EN LA ESCUELA

  • "Lo pasé fatal en la escuela"
  • Fátima Elidrisi, protagonista de la primera polémica por el velo islámico, recuerda su experiencia
  • Shaima, la niña musulmana de ocho años rechazada inicialmente en una escuela de Girona por llevar velo, y admitida después por orden de la Generalitat, no es la primera que protagoniza una polémica en España por el uso de esa prenda. Hace cinco años, Fátima Elidrisi, otra niña marroquí, suscitó una controversia todavía más fuerte, al negarse a acudir a la escuela sin el pañuelo. El pulso entre Fátima y el centro concertado de la Comunidad de Madrid que le fue asignado se saldó con su escolarización en un instituto público, que la aceptó no sin reticencias. Fátima recuerda hoy con poca simpatía sus años en el centro y defiende el derecho a vestir el hiyab. Directores de diversos colegios discrepan.
  • El País, 2007-10-07 # Lola Galán · Madrid

Han pasado dos años desde que Fátima Elidrisi dejó el Juan de Herrera, un instituto público de San Lorenzo de El Escorial (a unos 50 kilómetros al noroeste de Madrid). "Me fue fatal allí. Por la clase de gimnasia. Algunos profesores me decían que no podía llevar velo. Tenía muchos problemas, casi como al principio. Llamaban a la directora, pero ella no decía nada", declara por teléfono, en un español inseguro, desde el rincón de Andalucía donde vive con su familia desde el año pasado. Aunque pocos recuerdan su nombre, la escolarización de Fátima, en febrero de 2002, a los cinco meses de su llegada a España, estuvo precedida por la mayor polémica sobre el uso del hiyab -el velo que usan las musulmanas a partir de la pubertad-, que se había escuchado hasta entonces en este país.


Cuando Fátima, que no había cumplido los 14 años, fue enviada a la escuela apenas pudo chapurrear algo de español. Le tocó un centro concertado, el Inmaculada Concepción. Las monjas concepcionistas que lo gestionan se negaron a aceptarla, tocada con su hiyab. Su padre, Alí Elidrisi, rechazó también el centro católico. La polémica estaba servida.


Al final, las autoridades optaron por escolarizarla en el instituto público Juan de Herrera, pese a que la entonces directora, Delia Duró, era contraria al velo.


El primer día de clase de Fátima se convirtió en todo un acontecimiento mediático. La niña entró en el aula con el pañuelo anudado al cuello, un atuendo que mantuvo en la escuela hasta 2005, cuando dejó los estudios.


Apagados los focos que iluminaron brevemente su vida, Fátima pasó un año trabajando en una tienda de San Lorenzo de El Escorial, de la que no quiere dar más datos. "Llevaba mi pañuelo y no pasaba nada", recuerda ahora, ya con 19 años cumplidos, y empeñada en sacarse el título de graduado escolar y el carné de conducir. De la polémica de la niña de Girona no sabe absolutamente nada, pero se extraña de la edad de Shaima. "A los ocho años no se lleva el velo. Es muy pequeña, incluso a los 14 se es pequeña". Aunque, reflexiona: "¡Qué más da! No entiendo por qué la gente está pendiente de estas cosas. Cada uno tendría que pensar en lo suyo".


La madre Belén, actual directora del Inmaculada Concepción, elude referirse a aquella polémica. "Yo estaba entonces en otra autonomía". Pero defiende la decisión de no admitir a Fátima. "Cuando los niños se escolarizan en el centro aceptan respetar sus normas, y el uniforme es una de ellas. Nosotras tenemos también alumnos inmigrantes. No sabría decirle cuantos, unos diez, creo, y estamos muy contentas con ellos. Enriquecen nuestra visión del mundo, que es plural".


En el Juan de Herrera, donde estudió Fátima, todavía la recuerdan. Su caso sirvió de pauta al reglamento interno que aplica hoy su nuevo director, Ramón Vázquez. "Permitimos a las chicas musulmanas que vengan con el pañuelo, pero no dejamos que los alumnos lleven gorras. Yo no trato con culturas, sino con personas. Y las chicas musulmanas no son libres para quitarse el pañuelo". En el instituto, uno de cada cuatro alumnos es inmigrante, aunque los musulmanes son apenas una treintena, de ellos 12 chicas, "de las que sólo tres o cuatro llevan pañuelo", dice Vázquez. No le cabe duda de que el suyo es un centro "liberal". Pero, este director aplaudiría la llegada de una norma superior a la que atenerse en caso de conflicto. Mientras llega, el muestrario de soluciones caseras que cada centro da al problema de los atuendos es variado e imaginativo.


Caben muchas matizaciones entre las dos posiciones extremas: liberalismo total, al estilo del Reino Unido, y prohibicionismo total, tan estricto como el que se aplica en Francia, donde todos los símbolos religiosos están proscritos en la escuela.


Un ejemplo de máximo liberalismo es el colegio concertado de las Mercedarias, en el centro de Madrid. Los alumnos llevan uniforme, pero un uniforme laxo, por lo que se ve a la salida del centro: chavales con chándal que se atienen sólo parcialmente a los colores obligatorios -pantalón azul marino y camisa blanca-, con colgantes y piercing; chicas con minifaldas vaqueras. Ninguna con hiyab. "Será porque ellas no quieren ponérselo, porque nosotras lo aceptamos", dice Olga, que ha sido alumna y profesora del centro y ahora controla la portería. ¿La llaman hermana o madre, los chicos? "Huy, eso pasó a la historia, ahora nos tutean". Olga -pelo blanco y ojos claros- dice que los alumnos vienen casi todos de la zona, un sector degradado del centro de la ciudad. "Tenemos infinidad de hijos de prostitutas. Ellas son bellísimas personas". Lo del uniforme responde a una petición de los padres. Las mercedarias no lo impondrían. "A los musulmanes les preparamos comida especial. Nunca hemos tenido problemas".


Y ése es un aspecto clave. Porque los reglamentos internos de los centros se basan, muchas veces, en la propia experiencia. En el instituto Benlliure, de Valencia, con más de mil alumnos entre los 12 y los 20 años, (30% de inmigrantes), se vivió hace años una situación complicada que obligó a tomar medidas. Lo recuerda el jefe de estudios, Josep Cuenca. "Tuvimos una alumna musulmana en uno de los ciclos superiores, el de Turismo, que usaba el velo. Y era un problema. Porque la enviábamos a hacer prácticas en el aeropuerto, o en la recepción de un hotel, y las empresas nos la devolvían, por el velo". El profesor a cargo del curso informó del caso y el claustro decidió que había que prohibir a los alumnos cubrirse la cabeza. "Aquí no se aceptan ni hiyab, ni gorra, ni capuchas. Es una cuestión de estética", dice Cuenca. Las alumnas musulmanas llevan el velo sólo hasta la puerta.


En el instituto Las Américas, de Parla (a unos 20 kilómetros al sureste de Madrid), han optado por una solución intermedia. "Las niñas musulmanas pueden venir con pañuelo, pero no aceptamos prendas que tapen la cara. Por eso no admitimos que entren en clase con gorras o con gafas de sol", explica Ángel Humanes, director del centro desde hace siete años. Humanes, al frente de un colectivo de 700 alumnos (unos 120 inmigrantes), cree que la fórmula mágica para evitar problemas es aplicar el sentido común. "La intransigencia es fatal. Pero tan malo es pasarse como quedarse corto. El de fuera tiene que aceptar las costumbres de aquí".


Aunque la situación dista de ser homogénea. "En Andalucía estamos muy bien. Aquí no hay problemas con estas cosas del velo", asegura Fátima Elidrisi. Y tampoco en Ceuta, con mayoría de musulmanes. Juan Luis Aróstegui, que dirige el instituto Puertas del Campo desde hace 22 años, lleva décadas viendo a las alumnas entrar a clase con su pañuelo. "Aquí la naturalidad es absoluta. Ni destaca, ni llama la atención. Aunque tampoco son muchas las muchachas que lo llevan". Aróstegui ha detectado un aumento del uso del hiyab en los últimos años. Pero jamás lo prohibiría.


Claro que eso está bien cuando todo va como la seda. Pero, ¿y cuando surgen los problemas? Ramón Vázquez, del instituto Juan de Herrera, tiene claro que debería haber una norma de la Administración a la que atenerse. "Si no, nos dejan a los directores a los pies de los caballos".

> Iritzia: Mario Vargas Llosa > EL VELO NO ES EL VELO

  • El velo no es el velo
  • El País, 2007-10-07 # Mario Vargas Llosa

La Generalitat, o Gobierno autónomo de Cataluña, ha obligado a un colegio público de Gerona a admitir a Shaima, una niña marroquí de ocho años, que desde hacía una semana faltaba a clases porque las autoridades del plantel le habían prohibido el ingreso mientras llevara el hiyab o velo islámico. El director fundó la prohibición en el reglamento del colegio, que rechaza en el atuendo de los alumnos "cualquier elemento que pueda causar discriminación". Por su parte, la Generalitat considera que "el derecho a la escolarización" debe prevalecer sobre las normas internas de los centros educativos.


A diferencia de lo que ocurre en países como Francia o el Reino Unido, donde hay leyes sobre el uso del velo islámico en las escuelas públicas, en España no existe legislación al respecto y hasta ahora el permiso o la prohibición de llevarlo estaba librado al criterio de los propios centros de enseñanza. Lo ocurrido con la niña marroquí establece un precedente que, de prevalecer y extenderse, abriría las puertas de la instrucción pública al llamado multiculturalismo o comunitarismo. A mi juicio, semejante perspectiva es sumamente riesgosa para el futuro de la cultura de la libertad en España.


A primera vista, semejante afirmación parecerá a algunos exagerada o apocalíptica. ¿Qué puede tener de malo que una pobre criatura, acostumbrada por la religión y las costumbres de su familia a tocarse con el hiyab lo siga haciendo en las aulas escolares? ¿No sería una crueldad obligarla a destocarse y lucir los cabellos a sabiendas de que, para sus creencias y usos comunitarios, tal cosa sería tan traumático como para las niñas cristianas exigirles mostrar el busto o las nalgas? De allí a considerar que prohibir el velo islámico a las niñas en los colegios públicos es prejuicio antimusulmán o etnocentrismo colonialista y racista hay sólo un paso cortito.


Sin embargo, no es tan sencillo. El velo islámico no es un simple velo que una niña de ocho años decide libremente ponerse en la cabeza porque le gusta o le es más cómodo tener los cabellos ocultos que expuestos. Es el símbolo de una religión donde la discriminación de la mujer es todavía, por desgracia, más fuerte que en ninguna otra -en todas ellas, aun las más avanzadas, se discrimina aún a las mujeres-, una tara tradicional de la humanidad de la que la cultura democrática ha conseguido librarnos en gran parte, aunque no del todo, gracias a un largo proceso de luchas políticas, ideológicas e institucionales que fueron cambiando la mentalidad, las costumbres y dictando leyes destinadas a frenarla. Una de esas grandes conquistas es el laicismo, uno de los pilares sobre los que se asienta la democracia. El Estado laico no está contra la religión. Por el contrario, garantiza el derecho de todos los ciudadanos de creer y practicar su religión sin interferencias, siempre y cuando esas prácticas no infrinjan las leyes que garantizan la libertad, la igualdad y demás derechos humanos que son la razón de ser del Estado de Derecho.


Los colegios públicos de un Estado laico no pueden ser confesionales, porque si lo fueran y privilegiaran a una religión sobre otras, o sobre los no creyentes, ejercerían una discriminación inaceptable en una sociedad de veras libre. En ésta la religión no desaparece, se confina en el ámbito privado, fuera de las escuelas y las instituciones públicas. Los creyentes pueden constituir escuelas privadas de carácter confesional, desde luego, o impartir en las iglesias o en el seno de las familias todas las doctrinas y creencias en las que quieren educar a sus hijos. Pero la religión no puede invadir el dominio público sin que principios básicos de la cultura democrática, sobre todo la igualdad y la libertad de los ciudadanos, se resquebrajen y se establezcan privilegios y jerarquías abusivas.


El velo islámico en las escuelas públicas es una cabecera de playa con la que los enemigos del laicismo, de la igualdad entre el hombre y la mujer, de la libertad religiosa y de los derechos humanos, pretenden alcanzar unos espacios de verdadera extraterritorialidad legal y moral en el seno de las democracias, algo que, si éstas lo admiten, podría conducirlas al suicidio. Porque con el mismo argumento con que se pretende que el hiyab sea admitido en las escuelas se puede exigir, también, como han hecho y conseguido los islamistas en algunas ciudades de Europa, que haya piscinas municipales separadas para hombres y para mujeres pues para las hembras musulmanas resulta impúdico compartirlas con los varones. Y, si se trata de respetar todas las culturas y las costumbres ¿por qué la democracia no admitiría también los matrimonios negociados por los padres y, en última instancia, hasta la ablación del clítoris de las niñas que practican tantos millones de creyentes en el África y otros lugares del mundo?


El multiculturalismo parte de un supuesto falso, que hay que rechazar sin equívocos: que todas las culturas, por el simple hecho de existir, son equivalentes y respetables. No es verdad. Hay algunas culturas más evolucionadas y modernas que otras, y aunque es verdad que aun en las culturas más primitivas existen prácticas, usos y creencias que han enriquecido la experiencia humana y enseñanzas que las otras pueden aprovechar, también lo es que en muchas culturas sobreviven prejuicios y conductas bárbaras, discriminatorias y hasta criminales que ninguna democracia puede admitir en su seno sin negarse a sí misma y retroceder en el largo camino de la civilización que lleva andado.


Francia, donde el tema del velo islámico es objeto de viejos e intensos debates, lo ha entendido así y ha dado un buen ejemplo al resto de los países democráticos prohibiendo por ley, desde 2004, "el uso de elementos ostentatorios de carácter religioso en las escuelas e institutos públicos del país". Al principio, esta medida fue considerada por algunos supuestos "progresistas" como reaccionaria y sustentada en un prejuicio contra los inmigrantes de origen musulmán. No lo era. Por el contrario, su razón profunda es dar la oportunidad a todos, extranjeros y nacionales, de cualquier raza, cultura o religión, de trabajar y vivir en Francia en un ambiente de legalidad y libertad que les permita seguir practicando todas sus creencias y costumbres que sean compatibles con las leyes vigentes. Y, desde luego, renunciando a las que no lo sean, como hicieron las iglesias cristianas en el pasado, cuando tuvieron que acomodarse a las sociedades abiertas. Si se considera que la democracia ha significado un extraordinario avance sobre los regímenes despóticos y absolutistas de antaño, es difícil entender que ella pueda ser sólo válida para los demócratas y que los países democráticos, en nombre de la falacia de la equivalencia absoluta de las culturas, admitan en su seno enclaves antidemocráticos o prácticas reñidas con los principios básicos de la igualdad y la libertad.


Quienes defienden el multiculturalismo y el comunitarismo tienen una idea estática y esencialista de las culturas que la historia desmiente. Ellas también evolucionan, de acuerdo al avance de la ciencia y los intercambios que son cada vez más frecuentes en el mundo moderno de ideas y conocimientos que, poco a poco, van transformando convicciones, prácticas, creencias, supersticiones, valores y prejuicios. Un musulmán moderno de, digamos, el Líbano o El Cairo tiene muy poco que ver con los musulmanes fundamentalistas de Darfur que arrasan aldeas y queman a familias enteras por ser paganas y ponerlos dentro de la misma etiqueta cultural es tan absurdo como considerar idénticos, por ser cristianos, a los católicos generalmente tolerantes y democráticos de las sociedades abiertas de nuestros días con los inquisidores o los cruzados medievales que torturaban y asesinaban en nombre de la cruz. Si los países democráticos quieren ayudar de algún modo a que la religión musulmana experimente el mismo proceso de secularización que ha permitido a la Iglesia Católica adaptarse a la cultura democrática, lo peor que podrían hacer es renunciar a logros tan importantes como el laicismo y la igualdad para no parecer etnocentristas y prejuiciosos. No hay etnocentrismo alguno, sino universalismo y pluralismo estrictos, en no hacer concesiones en la defensa de los derechos humanos y de la libertad.


El sistema francés me parece más claro y más eficaz que el adoptado por el Reino Unido, donde el Estado ha transferido a los colegios e institutos de enseñanza la decisión de autorizar o prohibir el uso del velo islámico en las aulas. Pero esta potestad sólo vale en lo que concierne a los estudiantes. En cambio, las maestras están prohibidas de dar clases veladas, según una decisión del Poder Judicial del año pasado, luego de que una profesora se presentara en el aula británica embutida en un niqab, especie de carpa vestuario que cubre el cuerpo femenino de pies a cabeza. ¿No es absurdo que se prohíba a las maestras lo que se permite a las alumnas o viceversa?


En las fotos de la prensa de esta mañana, Shaima, la niña marroquí de ocho años, sonríe feliz con sus grandes ojos porque podrá ir al colegio portando el velo que, según le enseñó su abuelita, deben llevar siempre las buenas creyentes. ¿Seguirá siendo tan feliz ahora convertida en la excepción a la regla en su colegio? Yo creo que las buenas almas de la Generalitat catalana la han condenado a la infelicidad.

> Berria: Etorkinak > C. VALENCIANA: MAS DE LA MITAD DE LA CIUDADANIA ESTA EN CONTRA DEL USO DEL VELO EN EL COLEGIO

  • Más de la mitad de los ciudadanos está en contra del uso del velo en el colegio
  • Siete de cada 10 estaría de acuerdo en que sus hijos se casaran con inmigrantes
  • El País, 2007-10-07

Si el uso del velo por parte de las alumnas musulmanas dependiera de un referéndum, en la Comunidad Valenciana estaría prohibido. El 54,9% de los ciudadanos se manifiesta en contra de esa manifestación cultural y religiosa en las escuelas y el rechazo es prácticamente el mismo entre quienes votan al PP (61,4%) y quienes lo hacen a Esquerra Unida (58,2%). La encuesta del Instituto Opina para EL PAÍS revela, sin embargo, una clara mejora en la visión que se tiene de los extranjeros: siete de cada 10 aceptaría que sus hijos se casasen con un inmigrante, y la mitad está convencida de que benefician a la economía.


Los inmigrantes siguen siendo el problema de la Comunidad Valenciana que más citan los ciudadanos. Pero en un año esa percepción ha caído 8,4 puntos, hasta quedarse en un 27,6%. Ese descenso representa el cambio sociológico más acusado que registra el sondeo, de cuya lectura se desprenden también, sin embargo, algunas advertencias.


Hace 12 meses, el 32,1% creía que los inmigrantes contribuían a mejorar la economía. Un 37,7% pensaba que la perjudicaban. Ahora, el 50,4% opina que su participación es positiva y sólo un 26,8% que resulta negativa.


El 64,4% no cree que ninguno de ellos quite puestos de trabajo a los valencianos, y crece hasta el 82,3% los que han llegado a la conclusión de que se dedican a cubrir los empleos que la población autóctona ha dejado de querer hacer. Y un abrumador 87,7% está a favor de que se les conceda la prestación por desempleo.


¿Cuál es la valoración global que hacen de su llegada al territorio? Casi la mitad (46,8%) responde que resulta "positiva o muy positiva", mientras que quienes opinan que es "negativa o muy negativa" se reduce a menos de un tercio (30,8%).


En general, la aceptación del fenómeno de la inmigración crece cuanto más se avanza hacia el sur del territorio, aunque Alicante y Valencia a veces se intercambian las posiciones. Castellón tiende a ser siempre la que más prevenciones expresa.


Una de los aspectos más sorprendentes de la encuesta es de carácter matrimonial. El 70% de los ciudadanos aseguraron que estarían de acuerdo en que su hijo o hija se casara con un o una inmigrante (el porcentaje se sitúa en un 59,8% entre el electorado del PP). Y sólo un 17% del total respondió que no quería ni oír hablar del tema.


Esa expresión de tolerancia parece poco consistente, en cambio, con las respuestas relativas a los inmuebles: sólo el 51,7% le alquilaría un piso a un inmigrante, frente a un 35,8% que no lo haría. La proporción se reduce más todavía cuando se pregunta: "¿En qué grado confiaría usted en una persona inmigrante?" El 41,5% contesta que mucho o bastante. Y el 24,6% afirma que se fiaría poco o que no se fiaría.


No existen precedentes en encuestas anteriores del apartado sobre el grado de conocimiento que los valencianos tienen de los extranjeros. Pero en 2007, el 45% de los ciudadanos manifiesta tener "mucha o bastante relación" con ellos. La escuela, uno de los lugares en los que se cruzan las vidas de unos y otros, no resulta perjudicada por la escolarización para el 53,5%. El 35,3% cree que la empeoran.


El estudio contiene también, sin embargo, algunas advertencias. El 65,9% opina que la inmigración favorece "mucho o bastante" el incremento del a delincuencia. Un 84,9% considera que el número de extranjeros es ya "elevado o muy elevado". Y el 49,9% creen que contribuyen poco o no contribuyen a mejorar "la cultura de la Comunidad Valenciana".


La mitad de los ciudadanos piensa que empeoran la calidad de la atención sanitaria, pero el 62% se opondría a que los españoles tuvieran preferencia de acceso.


Crece tres puntos el número de quienes confiesan ser racistas (13,2%). Y sube más (6,4 puntos, hasta el 37%) la impresión de que los valencianos lo son.

> Iritzia: Josep Ramoneda > LA SOMBRA DEL VELO

  • La sombra del velo
  • El País, 2007-10-07 # Josep Ramoneda

El largo parón que fue para España la dictadura de Franco provocó que entráramos con retraso en debates que nuestros vecinos ya habían hecho con anterioridad. Pero no por ello nos los vamos a ahorrar.


El caso de la niña Shaima, a la que las autoridades de su colegio de Girona no dejaban ir a clase con velo, ha puesto en escena un debate que en Francia, por ejemplo, generó cataratas de palabras y diversas acciones legislativas. ¿Qué hay que hacer con el velo?


En España no hay legislación alguna que admita o prohíba explícitamente que las alumnas acudan a clase con el velo. La laicidad no es cultura compartida en un país en que gran parte de la derecha la rechaza. Y, sin embargo, como el propio Nicolas Sarkozy dejó muy claro en su carta a los profesores de Francia, la laicidad debe ser la base de cualquier sistema educativo democrático e integrador. Malamente se puede prohibir el velo si no están prohibidos los crucifijos o las medallas. En cualquier caso, si hay que elegir entre el velo y la escolarización de la niña, para mí no hay ninguna duda de que debe primar que Shaima vaya a la escuela. Entre otras cosas porque es el mejor camino para que un día ella, por su cuenta y riesgo, pueda decidir dejar el velo en casa. ¿O no debería ser el ideal de toda escuela conseguir la emancipación de los alumnos: que cada cual sea capaz de pensar y decidir por sí mismo, sin contar ni con sus padres, ni con sus maestros, ni con nadie?


Pero la peor señal que este conflicto ha dado no está, por lo general, en el titular de las informaciones, sino en la letra pequeña: la niña había sido repetidamente humillada y ridiculizada por sus compañeros de clase. O sea, que la calificación es baja en educación para la convivencia. Tomen nota los que atacan con furia de restauración religiosa la asignatura de Educación para la Ciudadanía.


Como casi todos los problemas de convivencia, la cuestión del velo no se puede afrontar con simplismos de blanco y negro. Por el principio de libertad de expresión, el derecho más decisivo en democracia, cuesta mucho decir simple y llanamente: "No al velo". Y más en un país que sale de una larga historia de intolerancia religiosa y de monopolio del mercado de las almas por parte de la Iglesia católica. Pero es indudable que el velo no es inocente: que lleva la marca de la sumisión de la mujer. Y este factor no puede dejar de tenerse en cuenta. El discurso multiculturalista otorga carácter fundamental a las peculiaridades de una cultura o tradición. Siempre me ha parecido un monumental disparate. El derecho a la libertad religiosa y cultural no puede ser un factor de impunidad. Hay unos valores mínimos de la convivencia democrática que nadie puede saltarse en nombre de la superioridad de lo primordial. Humillar a una mujer es un delito, con o sin mantilla, con o sin velo. Los discursos bien intencionados tipo alianza de las civilizaciones, además de ineficaces, porque se equivocan de aliados, sólo sirven para confundir. La religión ni es el determinante principal de nuestras identidades, ni puede tener privilegio alguno respecto a las demás ideologías o creencias, ni puede tener carácter normativo en una sociedad libre.


Por eso son reveladoras algunas reacciones conservadoras que se han oído estos días. El democristiano Duran i Lleida teme al velo por miedo a que "la cultura propia pierda su identidad", y el popular Daniel Sirera se muestra contrario al velo porque hay que proteger "las tradiciones y culturas propias". A esto se le llama ver la paja multiculturalista en el ojo ajeno y no darse cuenta de la viga que está dejando sin visión al propio. La crítica al multiculturalismo debería empezar por uno mismo. Porque si rechazamos que las tradiciones y los hábitos culturales puedan imponerse a las leyes y las reglas del juego de la sociedad, este criterio debe valer para todos nosotros. No sólo para los otros.


Precisamente, la máquina multicultural de la fragmentación se pone en marcha cuando un grupo, mayoritario o no, en vez de buscar un marco legal compartido de cumplimiento obligatorio pretende imponer sus verdades y obligaciones a los demás, sin reconocerles derecho alguno. Lo decía el capón a la gallina en un diálogo de Voltaire: "Los humanos no tienen ningún remordimiento de hacer las cosas que tienen costumbre de hacer". La sombra del velo es alargada.

2007/10/04

> Erreportajea: Islama > ¿DOBLE RASERO PARA COFIAS Y SOTANAS?

  • ¿Doble rasero para cofias y sotanas?
  • Los musulmanes españoles apelan a la Constitución y piden libertad e igualdad de trato
  • El País, 2007-10-04 # Juan G. Bedoya · Madrid

"Es un derecho constitucional, el derecho a la propia imagen. En el islam es una opción personal. No se puede imponer el velo, pero tampoco se puede prohibir". Es la tesis, expresada con energía, casi con cansancio (por tanto repetirla) del presidente de la Junta Islámica Española, el psiquiatra cordobés Mansur Escudero. Su vicepresidente, Abdelkarin Carrasco, lamenta que este tipo de "incidentes se saquen del contexto religioso".


Mansur y Carrasco fueron cristianos antes de convertirse al islamismo. Conocen, por tanto, cómo son las ceremonias del catolicismo, y la diversidad de interpretaciones que tienen los velos de la mujer en las misas. Y cómo una exigencia religiosa se convierte al fin en un hábito social. Con el velo musulmán, en su opinión, pasa lo mismo. Termina siendo una manifestación cultural, más que religiosa.


El asunto, por tanto, es la libertad: el derecho a vestir como se quiera. Y, sobre todo, se trata de un problema de igualdad. Shaima, la niña musulmana vetada en un colegio público de Girona, tiene tanto derecho a acudir a clase con un pañuelo blanco en la cabeza por la mañana y otro verde y amarillo por la tarde, como el cura que da clase de religión en el mismo colegio a vestir larga sotana negra con blanco alzacuello, la monja a cubrirse la cabeza y media frente con una cofia, o el chico del Opus Dei a llevar un vistoso crucifijo en la pechera. Salvo que una norma general decida algo concreto para todos, por ejemplo la vuelta a un uniforme, como en la Francia del presidente Nicolas Sarkozy, la libertad de Shaima no puede tener cortapisa alguna, de momento. Su opción por el velo, aun por indicación de sus padres -como cualquier otro niño en su edad-, es constitucional, inatacable.


España no ha asumido aún, con normalidad, el derecho a la diferencia -y a la igualdad de trato- entre religiones. Dos ejemplos, uno de 2002 en San Lorenzo de El Escorial (Madrid), y otro algo más cercano, en una comisaría de policía en Granada. En este último caso, se trató de dos jóvenes musulmanas (de nacionalidad española) que acudieron a sacarse el carné de identidad. O se quitaban el velo, o no había DNI. Decenas de monjas lo habían obtenido allí mismo sin problema, vestidas con impolutas cofias.


El otro episodio ocupó espacios de gran audiencia en las televisiones. En las imágenes, dos mujeres, también: una monja concepcionista argumentando por qué su colegio en El Escorial negaba la entrada a la niña Fátima Elidrisi porque iba con el hiyab (pañuelo) cubriéndole la cabeza. La monja, directora del centro, exponía sus argumentos vestida con cofia y largo hábito. Sorprendía que no hubiera caído en la cuenta del detalle. El colegio era concertado -pagado con fondos públicos-. Finalmente, el Gobierno de la Comunidad de Madrid, en manos del PP, buscó a la atribulada adolescente del pañuelo islámico un hueco en otro colegio, público por supuesto.


El uniforme de las alumnas concepcionistas era antaño bien vistoso. Tocadas con un casco de fieltro que parecía de soldado alemán, vestían un traje gris con tablas adornado con una banda azul, a modo de cíngulo de castidad. Aún hoy, no hay nada más parecido a un hiyab marroquí que los velos cristianos de las concepcionistas y tantas otras animosas congregaciones dedicadas a la docencia.


El Gobierno descarta decidir contra el velo islámico (que muchas veces no es más que una convención cultural), porque entonces debería legislar sobre asuntos que en el pasado armaron grandes revuelos eclesiásticos. Por ejemplo, la episcopal guerra de los crucifijos, en la década de los noventa del siglo pasado -la decisión, nunca ejecutada del todo, de retirar de las escuelas el crucifijo que presidía cada aula.

> Erreportajea: Islama > UN VELO CON EFECTO LLAMADA

  • Un velo con efecto llamada
  • Los colegios que trataban de evitar el 'hiyab' en las aulas asumen que el caso de Shaima ha creado un precedente. A falta de una regulación, el uso de la prenda no suele ser conflictivo
  • El País, 2007-10-04 # El País · Barcelona

Shaima, la niña musulmana de ocho años que no podía asistir a clase con hiyab en un colegio público de Girona, no es un caso aislado en España, tampoco en algunos países de la Unión Europea. La Generalitat de Cataluña ha obligado a la escuela a que rectifique y permita la asistencia a clase de la niña con la prenda puesta, porque el derecho a la escolarización prevalece sobre las normas internas de los centros. Esta decisión ha sentado un precedente que influirá en aquellos centros donde se intentaba evitar, normalmente por la vía del diálogo, que las alumnas se cubran la cabeza al estilo islámico. Los docentes opinan mayoritariamente que el uso de esta prenda por algunas escolares no está siendo conflictivo.


La polémica sobre el uso del velo ha irrumpido de nuevo en los centros escolares. El caso de Shaima, la niña marroquí, readmitida por orden de la Generalitat en una escuela de Girona que había vetado su presencia por llevar velo, ha encendido el debate. En toda España, hay 531.000 inmigrantes en escuelas, colegios e institutos. De ellos, 90.000 procedentes de países del norte de África. En Cataluña, donde ha saltado la polémica, hay 133.000, el 12,5% del total.


La incertidumbre se ha instalado en algunos centros que escolarizan con altos porcentajes de alumnos de religión musulmana. Consideran que el caso de Shaima ha sentado un precedente que provocará un "efecto llamada" y que acabará con sus esfuerzos de mediación, dijo Cristóbal Sánchez, director del colegio Vila-Roja de Girona. "Lo que es seguro es que los padres compararán la situación de sus hijas con la de esta niña y pedirán el mismo trato", aseguró este docente y representante de la Junta de Directores de Escuelas Públicas de Cataluña.


La Generalitat
de Cataluña insistió ayer por boca de su consejero de Educación, Ernest Maragall, que no es necesario regular sobre el velo porque lo prioritario es la escolarización y porque el caso es un hecho asilado.


La Generalitat
valenciana, gobernada por el PP, confirmó ayer que "no prohibirá el uso de prendas características de otras culturas por parte de los alumnos en el sistema educativo valenciano". Según el proyecto de decreto de Derechos y Deberes de Alumnos, Profesores y Padres, al que ha tenido acceso EL PAÍS, no hay ninguna referencia al velo ni a los crucifijos ni a cualquier otro objeto o prenda representativa de otras culturas o religiones. Por el contrario, tanto los alumnos como los padres y los profesores tienen "el deber de respetar a los demás" y "las normas de convivencia" del centro, dice el decreto valenciano.


Los docentes valencianos, por su parte, dentro del amplio catálogo de "deberes del profesorado", tienen el deber de "cumplir con las obligaciones establecidas por la normativa que regula aspectos relacionados con la convivencia escolar, y las derivadas de la atención a la diversidad de su alumnado". La mayor parte de profesores y asociaciones consultadas no ven problemas en el uso del velo, aunque algunos piden regular su uso.


- "Todo será diferente". Gemma Bosch, directora de la escuela infantil y primaria La Farga de Salt (Girona), donde casi el 90% de los alumnos son inmigrados, mostró su preocupación. "A partir de ahora todo será diferente. Nuestra presión para que no vayan tapadas a clase no tendrá validez. Y siempre lo habíamos conseguido con diálogo y mediación", dijo esta maestra. Bosch recordó el caso de una niña de tres años a la que su madre cubría con un velo. "Al final entendió nuestro mensaje: dentro del recinto escolar no se permiten gorras ni velos ni nada que cubra la cabeza". No obstante, la directora reconoció que en casi todos los centros educativos de secundaria de Salt, una de las ciudades catalanas con más alto índice de inmigración, hay chicas que acuden con indumentaria islámica. "Son adolescentes de 14 o 15 años y en estos casos el instituto no se opone. El problema está en las niñas pequeñas", afirmó.


- "No hay problema". "Algunas de nuestras alumnas llevan velo y no existe problema alguno. Hacen gimnasia como el resto de alumnos", afirmaba ayer Marian Sánchez, jefa de estudios de la escuela pública barcelonesa. Milà i Fontanals. "No hay problemas", remachaba David Castellarnau a las puertas de esta escuela pública barcelonesa que tiene el 90% de sus alumnos extranjeros".


- "No a la prenda".
"Si el reglamento del centro dice que los públicos son laicos y que no se puede llevar signos de carácter religioso, debería prevalecer el reglamento y no se deberían de llevar en la escuela como ocurre en Francia", afirma el director del instituto de Barcelona Infanta Isabel de Aragón, Josep Maria Pèrez, que tiene en torno a un 10% de inmigrantes.


- "Que lleven lo que quieran". "Que lleven lo que quieran. La cruz, el velo y el Espíritu Santo", dijo Carles Mata, director del Instituto barcelonés Salvador Espriu, que tiene en torno al 12% de inmigrantes.


- "Aquí prohibimos el gorro".
"Aquí prohibimos el gorro; no el velo. Y lo prohibimos porque para muchos latinos ir con gorro es un signo que evoca a los Latin Kings", dice Javier Marsá, director del instituto Joan Coromines, de Barcelona, con un 80% de inmigración. "Sólo hemos tenido una chica con velo y no hubo ningún problema. Ahora bien, a algunas niñas marroquíes no les dejan ir de viaje de estudios", remacha.


- "No es motivo de conflicto". "El velo no debe ser motivo de conflicto en las aulas, siempre que no altere el desarrollo de la actividad docente", señaló Enric Puig, secretario general de las Escuelas Cristianas de Cataluña, que agrupa a 422 centros concertados en esta comunidad.


- "La laicidad es diversidad". "Pedimos que las escuelas sean un espacio laico que no entre en contradicción con ninguna creencia o ideología privada", afirmó esta asociación de padres de alumnos "La laicidad es una manera de admitir la diversidad o multiculturalidad del alumnado actual y no se ha de entender como una oposición a toda manifestación religiosa.


- "Que haya reglamento".
Debe elaborarse "un reglamento sobre el uso del velo islámico pactado con la comunidad educativa", según la Federación de Madres y Padres de alumnos Fapel, que reúne familias de escuelas concertadas y privadas no confesionales.


- "Solución con diálogo". "No es el primer caso y siempre lo hemos solucionado con diálogo. Tenemos problemas mucho más graves de integración que la indumentaria. Pero ahora no sabemos qué ocurrirá", dijo Cristóbal Sánchez, del colegio Vila-Roja, de Girona.

2007/10/02

> Berria: Hezkuntza > CATALUNYA: LA GENERALITAT OBLIGA A ADMITIR EN CLASE A UNA MENOR CON HIYAB

  • La Generalitat obliga a admitir en clase a una menor con 'hiyab'
  • La niña, de 7 años, lleva una semana sin asistir a clase por negarse a ir sin la prenda
  • El País, 2007-10-02 # Natalia Iglesias · Girona

El Departamento de Educación de la Generalitat obligará al colegio público Joan Puigbert-Annexa de Girona a readmitir a una alumna musulmana que acude a clase ataviada con pañuelo islámico. La niña, que tiene siete años, hace más de una semana que no asiste al centro, después de que la dirección de la escuela solicitara a sus padres que no le cubrieran la cabeza con el hiyab, pañuelo que deja a la vista todo el rostro, para ir a clase.


La familia no aceptó la petición del centro y alegó que no obligan a su hija a llevar la prenda y es ella la que se la pone. El director de Educación en Girona, Andreu Otero, ha encargado una investigación sobre el absentismo escolar de la menor. "Es un problema puntual y confío en que mañana [por hoy] ya estará resuelto", dijo. Otero confirmó que la niña lleva la prenda "por iniciativa propia". Recordó que España es un "Estado aconfesional" y que debe haber "tolerancia" y "respeto" hacia el uso del pañuelo islámico.


Llorenç Carreras, director del colegio, explicó que han abierto un proceso de mediación con la familia, con la que aún no se han puesto de acuerdo sobre el uso de la prenda y que "en ningún caso se trata de una expulsión". Carreras aseguró que el centro tiene un proyecto específico para el tratamiento de la diversidad cultural y que es la primera vez que se enfrentan a una situación similar, pese a tener escolarizadas a numerosas niñas musulmanas. "Nuestra escuela es una familia acogedora", añadió. Según Carreras, la petición efectuada a los padres sobre la conveniencia de no llevar hiyab en la escuela se basa en el reglamento de régimen interno del centro, en el que se rechaza cualquier discriminación entre su alumnado, ya sea por razones de sexo, religión o cualquier otro factor. Otero considera que las directrices de la consejería "prevalecen" sobre las normativas internas de los centros escolares.

> Berria: Islama > CATALUNYA: LA GENERALITAT ABOGA POR REGULAR EL USO DEL PAÑUELO ISLAMICO EN LAS ESCUELAS

  • La Generalitat aboga por regular el uso del pañuelo islámico en las escuelas
  • La Vanguardia, 2007-10-02 # Europa Press · Barcelona

La consellera de Acción Social y Ciudadanía de la Generalitat, Carme Capdevila, abogó hoy por "regular a nivel escolar" el uso del pañuelo islámico, en alusión al caso de la niña de Girona a quien la Conselleria de Educación autorizó ir al colegio con 'hiyab', pese a las reticencias del centro.


En declaraciones a Catalunya Ràdio, Capdevila defendió la actuación de Educación porque en el caso de una niña en edad de escolarización "lo que prevalece es el derecho a la escolarización de la menor".


"Esta niña tiene derecho a estar escolarizada y esta situación debe resolverse con los padres, con la escuela y, evidentemente, hemos de avanzar porque la escuela sea aconfesional", remarcó.


La consellera consideró que "quizá sí que hará falta regular en esta línea para evitar estas situaciones de conflicto". Pero, a su juicio, "como persona de quien depende la Secretaría de Infancia y Adolescencia siempre estoy a favor de los menores" y "el menor en este caso tiene el derecho a asistir a la escuela", dijo.


Desde la Secretaría de Inmigración, "tenemos muy claro que siempre es la mujer quien tiene suficiente criterio, que es suficiente madura para tomar las decisiones que quiera", dijo, a la vez que consideró que "la niña tiene diez años", por lo que en este caso señaló que "esta decisión no la toma libremente, sino que sus padres la han tomado por ella". "Esta es una cuestión, por tanto, que deberemos regular", añadió.

2007/05/23

> Berria: Islama > DINAMARCA: LA SIRENITA DE COPENHAGUE ENVUELTA EN LA POLEMICA DEL VELO MUSULMAN

  • La Sirenita de Copenhague envuelta en la polémica del velo musulmán
  • Terra, 2007-05-23


La Sirenita, símbolo turístico por excelencia de Copenhague, se ha visto envuelta en el duro debate sobre la inmigración, la musulmana en particular, que polariza la política danesa desde hace años y que ha rebrotado estos días con la polémica sobre el uso del velo.


La escultura inspirada en el cuento de Hans Christian Andersen y colocada en el paseo marítimo de Langelinie, objeto de múltiples actos de vandalismo en sus más de noventa años de historia, apareció disfrazada el fin de semana pasado de musulmana con túnica y velo, y poco después, de miembro del grupo racista Ku Klux Klan.


Los 'ataques' a la conocida estatua coinciden con un recrudecimiento del tono en el debate, con el tema del uso público del velo en primer plano.


El detonante fue el anuncio hace unas semanas por parte de la coalición rojiverde Lista Unica, que obtuvo el 3,4 por ciento de los votos en los comicios de 2005, de que incorporaría en un puesto destacado en sus listas en las próximas elecciones a Asmaa Abdol-Hamid, una joven danesa musulmana de origen palestino.


Abdol-Hamid jugó un papel activo en la denuncia por blasfemia, desestimada por los tribunales, de varias asociaciones islámicas contra el diario 'Jyllands-Posten' por publicar en septiembre de 2005 las denominadas 'viñetas de Mahoma', que luego originaron un conflicto internacional con el mundo islámico.


Pero fue a raíz de su aparición como presentadora en un programa de la televisión pública DR el año pasado cuando se hizo famosa, al aparecer en antena luciendo el velo islámico.


La posibilidad cierta de que Abdol-Hamid salga elegida diputada en menos de dos años y lleve al Parlamento el velo ha provocado una controversia, en la que ha destacado el ultranacionalista Partido Popular Danés (DF), tercera fuerza política y que con sus votos asegura la mayoría absoluta del Gobierno liberal-conservador.


La polarización del debate sobre el Islam quedó patente en dos hechos: mientras el conocido diputado del DF Soren Krarup comparaba el velo con la esvástica, la política radical y ex ministra de Cultura Elsebeth Gerner Nielsen lucía esa prenda en un acto público, a pesar de no ser musulmana.


El gesto de Nielsen fue utilizado como excusa por su compañero de partido Naser Khader, danés de origen sirio y musulmán moderado, para fundar con otros conocidos políticos de centro-derecha el partido Nueva Alianza, al que las encuestas colocan como cuarta formación política en las elecciones de 2009.


La más reciente contribución al debate vino el pasado viernes de Pia Kjarsgaard, la líder del DF, conocido por su antiislamismo, quien propuso la prohibición total del velo en el país, por considerarlo un símbolo 'antidanés' y de opresión.


En la madrugada siguiente, la Sirenita amaneció con túnica y velo, y apenas un día después, con una sábana y una capucha blanca, en ambos casos vestida por desconocidos que la policía no ha identificado.


Ya en 2004 había aparecido cubierta con una burka con la inscripción '¿Turquía en la UE?', en medio del debate sobre la incorporación de este país a la Unión Europea.


La sirenita fue creada en 1913
Creada en 1913 por el escultor Edvard Eriksen, por encargo del fundador de la cervecera Carlsberg, prendado por un ballet sobre el personaje, esta pequeña estatua de bronce no demasiado agraciada ha vivido entre la admiración de los turistas -un millón de visitas al año- y la indiferencia de los habitantes de la ciudad.


En las últimas cinco décadas, la escultura se ha convertido además en uno de los objetos preferidos de toda clase de ataques y reivindicaciones políticas, feministas, nacionalistas u okupas.


Ha sido decapitada tres veces, tirada al agua otra, le han arrancado un brazo, la han pintado de rojo y de rosa, e incluso el año pasado le colocaron otra sirena expresionista apenas a unos cientos de metros, pero eso no ha impedido que siga siendo la atracción turística más visitada del país.

2007/05/16

> Berria: Islama > EL VELO ISLAMICO SE PROHIBE EN EL TAEKWONDO

  • El velo islámico se prohíbe en el taekwondo
  • Decisión de la Federación Mundial de Taekwondo. Este viernes, comienza el mundial de este arte marcial en Pekín. Nada por debajo del casco protector, no reconocen ninguna religión.
  • 20 Minutos, 2007-05-16

Las mujeres musulmanas que luchen en competiciones de taekwondo internacionales no podrán llevar el ‘hijab’ (velo islámico) durante los combates. Así lo ha estipulado la Federación Mundial de Taekwondo y la norma se ejecutará en los mundiales que se celebran este fin de semana en Pekín.


A dos jóvenes ya se les impidió competir el mes pasado en Canadá y fueron sancionadas. La federación canadiense hizo una consulta al máximo organismo y éste le respondió que no se reconoce ninguna religión ni habrá excepciones para las taekwondistas mulsulmanas que lleven el velo.


El Mundial de Pekín será la primera competición que dará plazas para los Juegos Olímpicos que se disputarán el próximo año. El Comité Olímpico Internacional está de acuerdo con esta decisión.