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2007/08/13

> Iritzia: Eulogio López > HILLARY Y OBAMA: DOS MARIONETAS MAS DEL MARKETING POLITICO

  • Hillary y Obama: dos marionetas más del marketing político
  • Hispanidad, 2007-08-13 # Euligio López

Hillary Clinton y Barack Obama son los dos candidatos del Partido Demócrata a las Presidenciales de 2008, lo que significa que, probablemente se conviertan en presidenta-e de los Estados Unidos, que, por extraños caprichos del destino resulta ser la primera potencia del planeta. No olvidemos que el belicismo de Bush, el error de la guerra de Iraq y el desastre consiguiente, están pasando factura a los republicanos.


Históricamente, el Partido Demócrata fue el refugio de los norteamericanos católicos, dado que la aristocracia USA se basaba en el blanco, anglosajón y protestante, el WASP, el ‘wasp’ era republicano. Todo cambió con la Presidencia de Bill Clinton, que introdujo a los demócratas en la progresía, y aquellos polvos trajeron estos lodos. Hasta el punto de que muchos cristianos se han visto arrastrados –y es un error- a las posturas de los neocon.


Pero volvamos a los demócratas. La doctrina Bill Clinton consiste en que si no hay principios primeros ni verdades absolutas -esas cosas no son democráticas- la obligación del político consiste en acomodarse a esa sutil línea directriz que son los sentimientos de la mayoría. Los sentimientos, naturalmente, son volubles, por lo que el trabajo de gente como Clinton y Obama se multiplica. En definitiva, la política, no como posibilismo, sino como marketing. Así, la tarea del político no consiste en entusiasmar, sino en no asustar. No cabe duda: esta sociedad resulta electrizante, ¿a que sí? El mundo es hermoso.


Siguiendo esa línea directriz, Obama y Clinton han descubierto que la labor del lobby rosa ha decidido que lo que hace diez años –y treinta, y mil quinientos, y 4.000- era una aberración, es decir, la homosexualidad, ya no es sentida como tal. Ahora los sarasas ya no son unos cochinazos, sino una alternativa del amor clásico, si ustedes me entienden.


Ahora bien, como los hechos son tercos, tanto Hillary como Obama se han quedado a mitad de camino: aceptan la unión gay pero no el homonomio. Es decir, dos más dos no son seis, pero tanto como cuatro… dos más dos son cinco.


Les advierto que en España son muchos los que piensan así, es más, es la postura que defiende el Partido Popular, primer grupo de la oposición y, se supone, aquel que representa al voto católico. Como la chifladura aún no se ha implantado en Estados Unidos tanto como en Europa, resulta que el presunto partido progre norteamericano, el Partido Demócrata, se identifica con la derecha española, no con la izquierda de ZP, que enarbola el gaymonio y la adopción gay como un derecho fundamental de la persona.


Pero habrá que repetir que no. Habrá que repetir que lo malo no es el matrimonio homosexual sino la homosexualidad en sí misma. Como tributo al tópico, habrá que aclarar que estar contra la homosexualidad no significa estar contra el homosexual, de la misma manera que luchar contra la pobreza no supone luchar contra el pobre o que combatir el sida no significa combatir a los sidosos, sino todo lo contrario.


Al homosexual hay que ayudarle a salir de su infierno, hay que ayudarle a volver a la heterosexualidad, donde pueda realizarse como persona, de la misma forma que a la prostituta hay que ayudarle a salir del infierno de la prostitución, que es infierno y degradación con proxeneta o sin él.


Con su exquisita posición, Obama y Hillary me han demostrado lo que son: dos cantamañanas esclavos del marketing político, dos marionetas que bailan según el ritmo que creen imperante en cada momento, es decir, según lo políticamente correcto. ¿Recuerdan la mañana del 11-S de 2001? George Bush hizo el ridículo cuando aceptó que sus servicios secretos le escondieran durante unas interminables horas en un búnker. Es decir, en lugar de adoptar la actitud del líder que dirige al país en las dificultades, se escondió, como si se tratara de un jarrón chino que pudiera estropearse si se sometía a cualquier tipo de riesgo. Desde aquella mañana su figura no se ha recuperado, y encima se ensució aún más con la injusta guerra de Iraq, a pesar de las advertencias de Juan Pablo II, un personaje que, sin necesidad de costosísimos servicios de inteligencia, vio más claro que Bush que se habría la puerta al desastre.


Pues bien, Clinton y Obama son más de lo mismo: dos marionetas en manos del Sistema, del consenso, de lo políticamente correcto, no de las razones del pueblo sino de los instintos de la mayoría, interpretados, peor que mejor, por los ‘lobbies’, principalmente mediáticos que ellos mismos miman y alimentan cuando llegan al poder.

2007/08/03

> Iritzia: Eulogio López > SARASAS A LA FUERZA

  • Sarasas a la fuerza
  • Hispanidad, 2007-08-03 # Eulogio López

El único enemigo que tiene enfrente el lobby rosa, cada vez más poderoso, es la Iglesia Católica, la única que sigue diciendo que el emperador va desnudo, es decir, la única que, con todo afecto hacia los homosexuales, dice la verdad: que la homosexualidad es una degeneración (no una enfermedad, sino una degeneración), que como toda degeneración moral termina en degeneración física y psíquica, es decir, en enfermedad.


El abajo firmante sólo añade a ello que la homosexualidad es, además, una cochinada enorme, pero eso, se lo aseguro no forma parte del Magisterio eclesial, sino del ‘eulogil’ cuyo valor intrínseco es muy limitado, pero que no está dispuesto a dejarse amedrentar por la censura y el matonismo gay.


Por eso, toda la obcecación del lobby rosa internacional consiste en aniquilar a la Iglesia. Para aniquilar a una institución, en el siglo XXI, ya no se recurre a los campos de exterminio o al Gulag. Lo que se hace es condenarla judicialmente, a ser posible ante la Corte Penal Internacional, cuya mera advocación sienta criterio, cátedra, jurisprudencia y lo más importante de todo; consenso social. Insisto: vivimos en la era de los consensos, que ha sucedido a la era de las conspiraciones. En la sociedad de lo políticamente correcto conspirar no es sino la última etapa del proceso, a la que sólo se llega cuando ya se ha ganado la otra batalla, la batalla del consenso social.


Si la Iglesia fuera condenada por homófoba por un tribunal de Derechos Humanos, se daría un paso de gigante para aniquilarla, siempre que se recuerde lo de Napoleón, cuando aseguró al Papa que iba a acabar con la Iglesia:


-Imposible excelencia –fue la respuesta del Pontífice-: ni nosotros mismos lo hemos conseguido.


Pues bien.


Sin embargo, el ‘lobby rosa’ continúa intentándolo, con la misma estrategia que en el aborto: de aborto libre a aborto gratuito, de aborto gratuito a aborto obligatorio. Al menos, que sea obligatorio hablar bien del aborto. Lo mismo ocurre con la homosexualidad. Lo que hoy cuenta Noticias Globales no es más que lo que está ocurriendo en Naciones Unidas, pero ya hay un caso de país en el que se ha gestado la persecución legal de la libertad de expresión en materia de homosexualidad: Brasil, del muy democrático Lula da Silva.

2007/07/26

> Iritzia: Eulogio López > EL HEROISMO DE LO OBVIO, LEY Y CONCIENCIA

  • El heroísmo de lo obvio, ley y conciencia
  • Hispanidad, 2007-07-26 Eulogio López

El precio de la libertad es la soledad, pero el precio de la verdad debe ser la soledad humillada. Supongo que así debe sentirse el juez Fernando Ferrín, abandonado por todos por haber decidido quitarle la custodia de unos niños a una madre y dárselas a su padre, argumentando que su madre era lesbiana. Por cierto, ¿por qué siempre hay que concederle la custodia de los hijos a la mujer?


Otrosí: si la mayoría de los españoles –según el último estudio del BBVA-, considera que una pareja homosexual no es lo más adecuada para criar a un niño, y que la educación de los menores precisa de los dos elementos, feminidad y masculinidad, ¿a qué vienen tantas rasgaduras de vestimentas por el auto de Ferrín?


Total, que Fernando Ferrín ha decidido modificar la custodia porque la mujer es homosexual y vive con otra pareja. El diario El País, siempre vigilante ante las derivas fascistas, y en aras de su indomable objetividad, ha calificado como “perla” del auto de Ferrín el siguiente texto: “Al igual que una relación heterosexual del progenitor custodio puede perjudicar a los menores y servir de base para un cambio de custodia, lo mismo la de un homosexual”. Yo no le llamaría perla, le llamaría obviedad, pero, al parecer, a los chicos de El País la obviedad les escandaliza mucho. En efecto, ¿a qué padre o madre separado le gusta que su ex, con la que conviven sus hijos por orden judicial, se acueste con otro/a, delante –es un decir, aunque no me extrañaría- de sus niños? ¿Y a qué niño le agrada que su padre, o madre, le traiga un padrastro o madrastra? Y si se trata de una relación homo, mejor no hablar.


También ha dicho el juez que el hecho de que los padres de un menor sean gays supone el riesgo de imitar su comportamiento. Otra obviedad, al parecer muy escandalizadora. El socialista Rodríguez Ibarra lo explicaba muy bien cuando afirmaba que no le gustaba la adopción de niños por cacorros por que “yo no busco niños para las parejas sino parejas para los niños”. Y es que, como decía Chesterton, “llegará un momento en que tendremos que pelear para demostrar que la hierba es verde”. Ya estamos en ello don Gilbert, y ahora la obviedad se ha convertido en heroísmo, por mor de la majadería progre.


Por eso, don Fernando Ferrín, al que tendremos que apodar desde ahora “Corazón de León”, acaba de ser expedientado, 48 horas después de que el grupo de feministas sinvergüenzas –una reiteración, lo sé- hayan montado el numerito. El Consejo General del Poder Judicial se ha apresurado a expedientarle, sus superiores del Tribunal Superior de Murcia a condenarle, y no le fusilan porque en España vivimos una guerra civil fría, congelada por nuestro bienestar. Que si no…


Y también los “suyos”, le han abandonado. Achuchados por los canallas del lobby rosa y las miserables de las paniaguadas feministas, todos callan, incluida la prensa llamada de derechas, no vaya a ser que le confundan con semejante reaccionario.


Pero hay otro aspecto, si cabe más preocupante. Toda la modernidad hortera que nos domina no consiste en otra cosa que en la usurpación por parte de la ley, y de la burocracia, del papel que corresponde a la conciencia. Se me podrá decir, ¿y qué ocurre cuando la conciencia reina y es una conciencia deformada? Pues que nos topamos con el desastre… pero mayor desastre es una ley injusta que se impone por la fuerza, porque son unos pocos los que la imponen a todos. Con la conciencia errónea se estrella uno, quizás varios; con la ley errónea nos estrellamos todos, aunque, eso sí, lo hacemos en nombre del Estado de Derecho, lo cual siempre resulta consolador.


La línea argumental de toda la campaña contra el juez Ferrín consiste en alegar que sus “reparos morales” no pueden anteponerse al cumplimiento de la ley. Dejando a un lado que una ley injusta no debe ser cumplida, el problema es que la conciencia actúa sobre cada persona y cada caso concreto, mientras que la ley nunca ahoga la realidad porque se hace para todos y de forma apriorística: la casuística siempre desborda a la ley, nunca a la conciencia. Por tanto, la ley debe aplicarse según esos reparos morales, que en otros tiempos más alegres eran lo que llamábamos conciencia, el sagrario del ser humano. Los jueces son técnicos de la ley, pero, sobre todo, son hombres con conciencia. Me preocuparé cuando la ley falle, pero me aterraré más cuando flaquee la conciencia del encargado de aplicarla.


Es curioso, cuando está en juego nuestra seguridad física nos acogemos a la conciencia, al ser humano subjetivo. Por ejemplo, no queremos, aunque pueden hacerlo, que sea el objetivísimo piloto automático, una máquina, quien despegue o aterrice el avión en el que viajamos, queremos que sea una piloto de carne y hueso, mucho más falible que la máquina, quien realice la tarea, porque “él también siente miedo, también se está jugando su vida”.


Sin embargo, cuando se trata de realizar un juicio moral, el más alto grado de actividad intelectual que puede desarrollar el hombre, cuando es el juez Ferrín el encargado de decidir, ante un divorcio o separación, qué cónyuge debe tener la custodia de un niño chico, entonces le exigimos que cumpla la ley, y que la interprete, no según sus “reparos morales”, sino con la literalidad del Boletín Oficial del Estado en la mano. Porque si se trata de aplicar la ley objetiva, y no de interpretarla según la conciencia del juez, ¿por qué no permitir que sea un ordenador, al que se le haya introducido un programa con la norma y sus glosas, el que decida qué cónyuge está más capacitado para cuidar de los hijos? (Por cierto, ¿el programador sería hombre o mujer, homo u hetero?).


Porque claro, a lo mejor lo que se pretende no es ni tan siquiera el imperio de la ley, sino el imperio de lo políticamente correcto. Y lo políticamente correcto, no lo olvidemos, no es ni la verdad, ni tan siquiera la voz de la mayoría. Es sólo la voz que impone el poder. En este caso, el poder progre-mediático, la nueva oligarquía. Si lo quieren de otra forma, hablo de ese poder que, en España, imponen los Polanco y Pedro J. Ramírez. Dos caras de una misma moneda.


¡Y que viva el juez Ferrín!, Corazón de León rodeado de ratas cobardonas y mezquinas.

2007/06/05

> Iritzia: Eulogio López > ¿Y SI BONO SE CASARA CON ZEROLO?

  • ¿Y si Bono se casara con Zerolo?
  • Hispanidad, 2007-06-05 # Eulogio López

La verdad es que no podemos expulsar a Pedro Zerolo de Europa porque eso constituiría una atentado contra la homo-diversidad. Sin embargo, él sí puede decir que Polonia, el país con la historia más heroica de todo el mundo moderno, asolado por nazis y comunistas, el país que más razones tiene para recelar de Occidente que le abandonara una y otra vez, el drama nacional más intenso del siglo XX… y ahora resulta que Zerolo quiere expulsarles de la Unión porque los polacos no quieren que a sus niños polaquitos les conviertan en cacorros desde su más tierna infancia. Y Zerolo tiene claro que eso no es libertad, sino fiero libertinaje.


Precisamente Polonia, el adalid de la soberanía moral debe ser castigada, porque no está dispuesta a colaborar en el amariconamiento pagado con dinero de nuestros bolsillos. De la invasión nazi a la comunista, y de ésta a la invasión zerolista, que no deja de tener su peligro.


Pero nuestro héroe nunca se queda quieto. Por eso, inmediatamente después de reclamar la justísima expulsión de Polonia de la UE (a lo mejor les iba mejor) se fue a comulgar a San Carlos Borromeo, junto a ese cristiano ejemplar, aún no canonizado por el fascismo que ocupa el Vaticano, llamado a José Bono, ex ministro de Defensa.


Ambos comulgaron con los bizcochos mojados en vino, o en no se sabe qué, mientras Bono, en un rapto místico, totalmente ajeno a sus relaciones inmobiliarias y a la compra de material bélico para el Ejército, advirtió ante los micrófonos de RTVE que si Cristo volviera la tierra se sentiría muy seguro en San Carlos Borromeo.


Está claro, Zerolo debe contraer matrimonio con Bono. La patria lo exige. Y los polacos, que los trasladen a Mongolia. Hitler lo intentó y Stalin también. Pero no van a comparar a don Adolf y don José con don Bono y don Zerolo.

2007/04/13

> Iritziak: Eulogio López > VENENO GAY

  • Veneno gay
  • Hispanidad, 2007-04-13 # Eulogio López

El pueblo, una vez más, tiene razón: “¿Qué es un homosexual? Un señor que tiene la fuerza de un hombre y la mala leche de una mujer”. Insisto: de todos los insultos que diariamente recibimos en Hispanidad, ninguno alcanza, ni de lejos, la mala uva, el encono, la bestialidad, la deformación injuriosa, en definitiva, las ganas de hacer daño, de los cacorros. Hasta tienen su propia impronta. Personalmente he llegado a la conclusión de que se puede dialogar con todo el mundo. En mis mejores momentos, aquellos en los que me siento más inclinado a valorar la bondad de la raza humana, considero que se puede razonar hasta con las feministas, al menos mientras se trate de una feminista no especialmente avanzada en el inexorable proceso que redefine la movimiento: feminismo es lesbianismo.


Sin embargo, con la homosexualidad me siento incapaz. Es como propinar coces al aguijón.


Si lo piensan, es lógico. De la misma forma que existe –no creo que nadie lo dude- una estética gay, la deformación homosexual provoca una deformación ética difícilmente reversible. Esto es políticamente incorrecto. Porque la homosexualidad no es una patología, sino una aberración. Lo que ocurre es que las aberraciones terminan por ser patologías, porque el hombre es materia y espíritu, y lo que ocurre en cualquier de sus dos componentes repercute sobre el otro. Es decir, que casi todo el mundo lo piensa pero pocos se atreven a decirlo salvo en la intimidad del hogar.


Por eso también, en el momento presente, el enemigo más peligroso de la Iglesia es el lobby rosa. Los homosexuales no pueden permitir que alguien aunque con todo respeto y afecto, les recuerde su actitud antinatural. Les rechinan los dientes, y no sólo quieren acallar a la Iglesia: lo que quieren es eliminarla. Los del orgullo gay –lo malo no es lo gay, sino el orgullo gay, porque ahí comienza el camino de no retorno- van directamente a donde más daño hace: la blasfemia, el sacrilegio, etc. La espléndida página Noticias Globales nos cuenta lo que está ocurriendo en Italia, donde la venenosa perversión gay golpea, no a la izquierda o la derecha, sino al Cristianismo, porque se atreve a hablar con tanto respeto como coherencia. Por el momento, se trata de cargarse la libertad de expresión. A partir de ahí, yo sigo esperando que bajo el maravilloso paraguas del Derecho Internacional –ya se sabe que lo peor siempre se disfraza de lo mejor- alguien, por ejemplo el lobby gay, lleve a la Corte Penal Internacional al Vaticano por homofobia.


Y lo más curioso es que el venenoso lobby gay no deja de ser un instrumento contra la Cristiandad. Aunque ellos no lo sepan, el lobby gay no representa sino un juguete en manos del Nuevo Orden Mundial (NOM), demasiado exquisito como para no sentir repugnancia por la homosexualidad y demasiado inteligente como para no testar que la propagación gay es un arma estupenda para chuparle vitalidad a la raza humana.

2007/02/23

> Iritzia: Eulogio López > PP, EL PARTIDO ROSA. EVARISTO, QUE TE HE VISTO

  • PP, el partido rosa. Evaristo que te he visto
  • Hispanidad, 2007-02-23 # Eulogio López

El Senado del Reino de España aprobó ayer el proyecto de ley por el que los transexuales, travestis y homosexuales varios, que me lío mucho con la neo-terminología, puedan cambiar de nombre e incluso de condición -pues la imaginación es libre- en sus documentos oficiales. Es decir, que Pepe se convierte en María en una pis-pas burocrático. Es lo que en Moncloa denominan una “ley social” es decir, baratita y periodísticamente impactante. Son las leyes preferidas del zapaterismo, porque no violentan el presupuesto público y, al mismo tiempo, proporcionan espléndidos titulares: divorcio express, supresión de la religión en las escuelas, gaymonio, impuesto religioso, violencia de género (esta sí, un poquito más onerosa, que hay que crear puestos de trabajo para toda las componentes del lobby feminista), etc. En definitiva, leyes que ejemplifican la ideología progre, que podemos resumir así: Abajo los curas y arribas las faldas.


En el Congreso, el Partido Popular se opuso a tan progresista norma, pero ha decidido cambiar de opinión en el Senado, precisamente la Cámara que controla. Y así, el insigne senador, Su Señoría Evaristo Nogueira, nos ha comunicado las ventajas de la segunda Cámara, llamada Alta por puro pitorreo, y a la que hasta el momento, no conocíamos virtualidad alguna, salvo la del ‘catering’, que es de lo mejor. Pues bien, Evaristo, con mucho predicamento y buen tono, nos ha contado que el Senado “permite una segunda lectura de los proyectos… sin alcanzar la crispación a la que se llega a veces en el Congreso”. Es decir, Mariano, que eres un radical, tío. Y con tan elegante argumento, Evaristo nos ha explicado que el PP ha cambiado de opinión, y que ahora le parece muy buen que todas las tribus gays puedan cambiar de nombre y de sexo.


Este segundo punto tiene su aquel, dado que no hará falta cambiar de sexo –verbigracia, cortarse los éstos- para modificar el nombre oficial. Esto alegrará mucho a algunos pepes, especialmente a los pepes-peperos (ustedes ya me entienden). No obstante, para que quede claro que el PP es, en verdad, un partido progresista, la presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre, ya tiene dispuestos los quirófanos de la ciudad Sanitaria de La Paz para realizar las urgentísimas operaciones de cambios de sexo, también conocidas como “tajo de los éstos”. Quizás ello implique que aumenten las listas de espera y, desde luego, el Presupuesto no permite que los niños arreglen sus caries dentales, pero en política todo es cuestión de prioridades. El Pepe-Mari va antes que la vesícula, por ejemplo. Es natural… amén de progresista.


En lo que no sé si ha caído el PP es en el gran favor que le ha hecho a su adversario, el PSOE, por un doble motivo: empeñarse en que sarasas y cacorros voten al partido Popular es un esfuerzo titánico, que ni el bronceado Zaplana podrá llevar adelante. En segundo lugar, esto solucionará el grave problema del PSOE para formar listas paritarias, porque ahora un Pepe podrá aparecer en las mismas, tajado o no, como si fuera María, y nadie se enterará de ello, que para eso esta la privacidad.


Y llegado aquí, quiero lamentar la actitud cavernícola medieval del PSOE con las listas cremalleras, un fifty-fifty entre dos sexos tan periclitados como el masculino y el femenino. No señor, ya no vivimos en la Edad Media. Por tanto, lo suyo es que todas las opciones sexuales pasen a formar parte, en estrictas condiciones de igualdad, en las listas de los partidos y en los consejos de las empresas, que ya está bien de tanto machismo. Y así, no sólo deben participar varones y hembras (a los que, por cierto, deberíamos censurar para contrarrestar los 4.000 años, o quizás 4.000 millones de años de imposición de los dos sexos y ningún otro), pero también gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y travestis. Es decir, por lo menos 7 categorías. Y así, si la lista se compone de 49, pues siete para cada uno. Quedaría un parlamento muy colorido.


Pues eso, Evaristo, que te he visto, que le has hecho un gran favor al PSOE, que a progre a ZP no hay quien le gane. Y si ahora existe un 40% de mujeres en las listas, ¿quién sabe lo que puede ocurrir en el futuro?


Ahora bien, todo lo anterior me genera una profunda inquietud, acerca de otro derecho inalienable del colectivo rosa que debe ser abordado sin tardanza. ¿Qué pasa con las ‘toilettes’? Es hora ya de acabar con los dibujos de un varón, por cierto más asexuado que los oscar de Hollywood, y la fémina con faldas (otro residuo medieval). No señor se imponen los siete baños distintos. Sobre todo, porque no sabemos donde irá orinar el Pepe travesti o travestido. Respetemos la diferencia… como hace Evaristo.