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2007/12/11

> Elkarrizketa: Emilce Dio Bleichmar > "LAS MUJERES SOPORTAN EL MALTRATO PORQUE SE SIENTEN CULPABLES"

  • Entrevista: Emilce Dio Bleichmar · Directora de Elipsis, de la Universidad Pontificia de Comillas
  • "Las mujeres soportan el maltrato porque se sienten culpables"
  • El País, 2007-12-11 # Joan Carles Ambrojo · Barcelona

¿Por qué muchas mujeres soportan el maltrato físico y psicológico de su compañero? ¿Por qué no denuncian antes? Y, si llegan a hacerlo, ¿por qué muchas veces se sienten culpables y retiran la denuncia? "La tradición de la superioridad masculina genera en la mujer la obligación de respetar la autoridad del padre o de la pareja. El riesgo, en caso de que ésta desobedezca, es la pérdida del amor, de la valoración de ser una buena esposa y madre", explicó Emilce Dio Bleichmar, psicoanalista y directora de Elipsis, un grupo de estudios de la mujer de la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), durante una jornada organizada en Barcelona por el Colegio de Psicólogos de Cataluña.


El contexto cultural sienta las bases para que el maltrato se convierta en una trampa. La situación de hombres y mujeres respecto de la vida privada sigue propiciando una desigualdad de derechos: mientras que en los hombres la vida privada son derechos, en la mujer son deberes. En las mujeres, la vida privada coincide con el trabajo doméstico, de acuerdo con "un modelo y un ideal deseado: ser ama, dueña de algo, de su casa y de sus hijos". Por eso, a diferencia de los hombres, las mujeres pueden encontrar incompatible una vida profesional exitosa con la vida personal, y por eso algunas se llegan a plantear abandonar su profesión por amor a su familia.


Sin embargo, según Emilce Dio, la carrera de cuidadora no tiene valoración social: no parece exigir grandes esfuerzos, ni preparación, ni cultura, no entra en ninguna categoría de trabajo, no genera remuneración ni derechos sociales. Las labores de cuidado son consideradas un instrumento para realizarse como persona, para confirmar su valía como mujer. "Pero el trabajo doméstico suele ser solitario, exige mucho tiempo, es rutinario, e impide tener una vida privada; es decir, un desarrollo personal".


La mayoría de mujeres se enfrentan al reto de ser cuidadoras y de lograr un desarrollo individual al mismo tiempo. Esta dualidad implica diferentes grados de desequilibrio familiar que las llena de culpa y de sentimientos de estar en falta. Sufren por ello ansiedad, trastornos de pánico, crisis de angustia y depresión que las llevan a terapias psicológicas sin saber que la causa es la incapacidad de conciliar la vida pública y privada.


"Un hombre tuvo un grave problema mental que ponía en riesgo sus negocios y repercutía gravemente sobre su familia. Su esposa se separó para tratar de salvar a la familia", cuenta Emilce Dio Bleichmar. "El hombre empeoró. Pese a la separación, ella lo mantenía y cuidaba, pero en un descuido él se suicidó. La sociedad y la familia culparon a la mujer de lo sucedido. A lo mejor si ella se hubiera quedado en casa, todo el mundo diría que es una excelente mujer".


El narcisismo femenino se basa, según esta psicoanalista, en el modelo maternal del todo por amor. "Por eso las mujeres, en lugar de matar, sufren". El masoquismo genera sufrimiento en la mujer, pero ofrece ganancias para su pareja. "Produce en ella sufrimientos extremos, complejos, porque siente que ha faltado al mandato de ser buena para él, se siente culpable por haber dejado de tolerar, de aguantar, y hasta se cree la causante del estallido de violencia", sostiene Bleichmar.


Freud ya se hizo en 1924 esta pregunta sobre el masoquismo: ¿cómo es posible que aquello que resulta doloroso física o psicológicamente, que produce humillación, que priva de satisfacción, sea buscado activamente por una persona y encuentre en el sufrimiento precisamente la causa del placer?


En cambio, la violencia es fruto del narcisismo masculino. Ricardo asesinó a Svetlana después de que ésta le rechazara en el programa de televisión El diario de Patricia. No hay ninguna duda de que Ricardo se sintió en la televisión atacado en su narcisismo y no lo pudo tolerar.


¿Por qué aparentemente se ha agudizado la violencia? ¿Por qué cada año mueren más mujeres? "Es consecuencia de la ira individual y colectiva que sienten los hombres por la pérdida de poder". Según Emilce Dio Bleichmar, la violencia es una herramienta para la dominación y el control.


Culpa y castigo por no cumplir el mandato del amor; podemos pensar que en el circuito infernal de la violencia de género llega un momento en el que la mujer está convencida de que provoca el maltrato que recibe. Al faltar al mandato moral, busca el sufrimiento, el autoperjuicio o la provocación del castigo. El sufrimiento alivia la culpa, ya que la mujer pasa a tener el mismo destino del hombre, de cuyo sufrimiento se siente responsable; él sufre, ella también, todo por amor.


Las mujeres maltratadas llegan a un estado de confusión emocional, de entumecimiento que condiciona su actitud. Se quejan, pero no se sienten víctimas. Dicen: "Yo tengo la culpa; voy a retirar la denuncia".


Cuando una mujer consulta por maltrato, Bleichmar recomienda a los profesionales entrenarse en la escucha y evitar actitudes que puedan ser dañinas. En lugar de decirle "¿por qué no lo denuncias?", "¿por qué vuelves con él?", "¿por qué toleras ese trato?", es mejor plantearle "¿qué sientes?", "¿en qué crees que te puedo ayudar?".


Una parte del tratamiento debe orientarse, según Bleichmar, a transformar ese estado de confusión y lograr que adquiera la categoría de víctima. Cuando una mujer puede sentir rabia, indignación y sentimiento de injusticia, se siente víctima. Los lazos del amor convierten fácilmente a la víctima en verdugo, porque se siente culpable. Sin embargo, reconocerse víctima es el paso previo a convertirse en superviviente. El problema es que muchas de las mujeres que sufren la violencia de género esconden el trauma por sentimientos de vergüenza, culpa e indignidad.

2007/08/19

> Erreportajea: Arrazakeria > LA CIENCIA DE LUTHER KING

  • La ciencia de Luther King
  • Abogaba por un mayor papel de los psicólogos para reducir las injusticias sociales
  • El Mundo, 2007-08-19 # Isabel F. Lantigua · Madrid

En el verano de 1967, siete meses antes de su muerte, Martin Luther King Jr., conocido por su defensa de los derechos civiles, acudió a la reunión anual que celebra la Asociación Americana de Psicología (APA) para exponer su teoría sobre el papel que los psicólogos debían jugar en la sociedad para acabar con las injusticias. Cuarenta años después de su discurso, que en su día pasó desapercibido, los expertos analizan y apoyan sus ideas.


Luther King, Premio Nobel de la Paz, pensaba, y así lo declaró hace cuatro décadas, que los psicólogos y otros científicos sociales debían ayudar a acabar con el racismo y que tenían que estudiar la forma de poner fin a las desigualdades económicas, educativas y sanitarias de los ciudadanos.


El reverendo de la Iglesia Baptista estaba convencido de que las personas que vivían en sociedades donde había más injusticia, violencia y discriminación tenían peor salud y no disfrutaban del llamado estado del bienestar.


Según el doctor Thomas A. Parham, profesor de psicología de la Universidad de California (Irvine, EEUU) "nadie hizo mucho caso a las teorías de Luther King en su momento, pero 40 años después cientos de estudios apoyan sus hipótesis".


Más de un centenar de artículos publicados en revistas científicas en los últimos 10 años recogen los efectos de la discriminación racial en la salud de las personas e indican que influyen en el riesgo de sufrir problemas mentales y enfermedades cardiovasculares.


Estas y otras ideas psicológicas del Premio Nobel se revisarán en el 115 encuentro anual de la APA, que se celebra en San Francisco del 17 al 20 de agosto. Además de analizar al detalle las opiniones de Luther King, los expertos congregados en la reunión anunciarán un plan de 'discusión nacional' de tres años sobre la raza, la paz y la justicia basado en las enseñanzas del reverendo.


Los tres pilares de la opresión

Durante su intervención ante los psicólogos de su época, Marthin Luther King habló de la necesidad de que estos especialistas profundizaran en lo que él llamó los 'tres pilares' de la opresión y de los trastornos mentales en la sociedad. King quería que los psicólogos estudiaran la compleja interrelación que existe entre los problemas de racismo, clasismo y militarismo y su posible vínculo con los trastornos mentales.


Los expertos que participan en la ponencia sobre Luther King en el congreso de la APA indican que el Nobel estaría muy satisfecho con los avances que la psicología ha hecho en este campo que él apuntaba hace 40 años.


"Una de las contribuciones más importantes a la psicología moderna es comprender cómo los individuos forman sus identidades culturales y raciales según pertenezcan a un grupo u otro y se comportan de una manera diferente si están solos o si están en grupo", afirma el doctor Parham.


"Lo que nos falta es comprender mejor la manera en la que el racismo, el sexismo o el clasismo continúan manifestándose como nuevas formas de injusticia en nuestra sociedad contemporánea", añade.


Asimismo este experto reconoce que "debemos centrarnos en cómo estas nuevas formas de injusticia social mina la salud mental no sólo de las personas que pertenecen a grupos marginados sino también la de aquella gente que pertenece a un grupo mayoritario y que consciente o inconscientemente mantiene puntos de vista discriminatorios".

2007/07/09

> Berria: Trans > COLEGAS INICIA UNA CAMPAÑA POR LA DESCLASIFICACION DE LA TRANSEXUALIDAD COMO ENFERMEDAD MENTAL

  • Colegas y los sexólogos españoles inician campaña por la desclasificación de la transexualidad como enfermedad mental
  • Colegas, 2007-07-09

La Confederación COLEGAS de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales de España junto a la Federación Española de Sociedades Sexológicas (FESS) ha presentado hoy su campaña “ LA TRANSEXUALIDAD NO ES UNA ENFERMEDAD. LA TRANSFOBIA SÍ ” para aunar esfuerzos y adhesiones de cara a la desclasificación de la transexualidad como enfermedad mental.


Hace unos meses la Confederación COLEGAS solicitó la retirada de la transexualidad como enfermedad de la lista de enfermedades mentales de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) en el proceso de revisión que ha abierto la Organización Mundial de la Salud (OMS).


La Organización Mundial de la Salud (OMS) abre un plazo para participar y aportar observaciones y otras contribuciones en el nuevo proyecto de revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE). En la última revisión de 1990, la OMS desclasificó a la homosexualidad como enfermedad mental. Esto se produjo un 17 de Mayo, por lo que desde hace 3 años numerosas organizaciones internacionales y españolas venimos conmemorando ese día el DÍA INTERNACIONAL DE LUCHA CONTRA LA HOMOFOBIA Y LA TRANSFOBIA.


La transexualidad continúa siendo considerada enfermedad en el DSM-IV (Manual de Diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría) y en otras clasificaciones mundiales de enfermedades. Todo ello a pesar de que se han realizado multitud de investigaciones sobre el tema, pero gran parte de la psiquiatría aún se resiste a eliminar este anacronismo.


La Confederación COLEGAS y la FESS inician esta campaña conjunta cuyo objetivo es conseguir la desclasificación final de la transexualidad como enfermedad mental a nivel internacional a través dos vías: primero aunar esfuerzos y adhesiones por parte de la comunidad científica que participen con colaboraciones técnicas en las argumentaciones que presentará la FEES ante la OMS ; y segundo obtener todas las adhesiones posibles por parte de ONGS, organizaciones ciudadanas, administraciones y personas particulares que apoyen decididamente esta desclasificación. La FEES coordinará las colaboraciones científicas y la Confederación COLEGAS coordinará las adhesiones y apoyos.

2007/03/27

> Erreportajea: Homofobia > ¿QUE ES LA HOMOFOBIA Y COMO SANARLA?

  • ¿Qué es la Homofobia y comó sanarla?
  • Enkidu, 2007-03-27 # Víctor Velasco · CECASH. A.C

REDEFINIENDO LA HOMOFOBIA : La homofobia ha sido definida clásicamente como el odio y temor a los homosexuales y a la homosexualidad. Sin embargo, es más que eso. Veamos: Si, a un hombre que se relaciona sexualmente con mujeres, es decir, heterosexual, se le ocurre salir a la calle vestido de mujer, puede ser impunemente, golpeado o extorsionado solo por no mostrar su masculinidad con la ropa que porta. Si en una fiesta de mecánicos con sus esposas, uno de ellos dice “que bello gatito”, en vez de decir: “esta chingón el gato”, va a ser objeto de burlas de sus compañeros y le dirán “maricon”, etc. En ambos casos lo que se castiga no es que estos sujetos tengan sexo con otros hombres, pues no lo tienen, sino que no sean tan “machos” como debieran y sobre todo, que den apariencia “afeminada”. Por otro lado, podemos ver como un “mayate”, es decir un hombre que tiene sexo con otros hombres (penetrándolos, dice él) a cambio de dinero, puede “presumir” este hecho ser aceptado como muy hombre.


Como vemos, entonces, la homofobia es más bien una serie de actitudes, reglas y comportamientos que castigan a quien se sale de la norma social de lo que debe hacer una persona para ser considerada hombre o mujer, y sobre todo a quien se atreva a romper la noción de que los hombres valen más que las mujeres. Así, redefinimos: La homofobia es: Un mecanismo de control social con el que el poder social introyectado en cada persona, controla la expresión de nuestros deseos, de manera que aquello que no vaya con la imagen estereotipada de lo que es adecuado para un hombre o una mujer, sea censurado, para que lo evitemos y, si, pese a ello mantenemos el deseo y lo llevamos a cabo, seamos castigados para que “no demos mal ejemplo” y aceptemos el castigo.


Esta Homofobia la aprendemos todas las personas en esta sociedad, desde la primera infancia, independientemente de si vayamos a identificarnos como homosexuales o heterosexuales, en eventos que nos enseñan que, si somos identificados como “maricones o putos” podemos ser rechazados, golpeados y, por tanto aprendemos que debemos hacer todo lo que podamos para que nunca se nos apliquen estos calificativos y, que si se nos aplican, nos resignemos a soportarlo sin cuestionarlos. Así aprendemos a ser, al mismo tiempo, vigilantes y censores de nuestro propio comportamiento y del de los otros y “verdugos” de quienes se atreven a salir de la norma o cómplices de quienes castigan.


Como los seres humanos nacemos, como diría Freud, polimorfos y perversos, es decir, somos seres que podemos tener muchos comportamientos y actitudes diferentes, el tener que ceñirnos a normas de sentir y comportarse muy rígidas, solo es posible si sacrificamos una parte de nuestro yo. Ese sacrificio lo hacemos reprimiendo y silenciando nuestros deseos o viviéndolos en silencio y con culpa, lo que genera enojo e inseguridad con las que vivimos cotidianamente.


El aprendizaje de nuestra auto-represión empieza desde el lenguaje, que nos va formando una visión del mundo. A los 4 años, por ejemplo, ya sabemos que pueden decirnos “puto” en la escuela, que si nos dan esa etiqueta estamos expuestos a golpes, burlas y otras formas de rechazo que amenazan nuestra integridad fisica y emocional. Aprendimos así que tendremos que pelearnos y ganar, o aguantar que todos los niños se burlen de nosotros en lo sucesivo. A partir de entonces aprendemos a vigilar y censurar nuestros gustos y actitudes, para evitar ser “confundidos” o “identificados” y lo hacemos por el resto de la vida. Esto le pasa en general, a todos los hombres homo, bi o heterosexuales y nos hace vivir en una constante sensación de angustia y vulnerabilidad que solo se alivia cuando podemos identificar a otro, como más puto que uno mismo y dirigirle a él los reflectores para que lo ataquen, y eso nos da una sensación de seguridad, al menos por un tiempo.


Para las mujeres el proceso es semejante, pero la presión en general es menor, porque socialmente se permiten más actitudes de acercamiento físico entre mujeres que entre hombres y se les exige menos “demostrar” que son femeninas, de lo que se exige a los hombres ser masculinos.


Como en nuestra sociedad se ha identificado erróneamente el deseo homosexual con la inversión de roles de genero (Homosexual igual a afeminado), se ha pensado que la homofobia solo afecta a los hombres homosexuales cuyo comportamiento rompe el estereotipo masculino (vestidas y afeminados), porque son los más evidentemente discriminados y maltratados. Pero, con lo dicho, podemos entender que, en realidad, homo, bi y heterosexuales somos afectados por este problema y que su solución pasa por la autoaceptación no solo de la homosexualidad, sino de nuestros deseos que son muestra de la diversidad sexual humana.


El deseo Homosexual, tanto como el heterosexual, es un deseo que podemos considerar que esta en las capacidades de todo ser humano y se presenta en todas las sociedades. Por tanto, el que un hombre tenga sexo con otro hombre no se debe a problemas de conducta o de algún tipo de patología. Lo que cambia es la forma en que cada sociedad percibe este hecho. En la nuestra, la homosexualidad se percibe como una “desviación” y lo es, solo que no de la “naturaleza” o de la “voluntad divina”, sino de la norma social que indica que las relaciones sexuales son aceptables, solo en función de la posibilidad de procrear y unir a una pareja heterosexual.


Cuando reconocemos esto, podemos cuestionar la forma en que la sociedad ve al deseo homosexual y a los homosexuales y personas Transgénero y entonces, podremos ver a quienes ejercen su deseo homoerótico, no como enfermos o “pecadores”, sino como cuestionadores ( y quizá, transformadores) del orden social, con los riesgos y ventajas que implica. Es importante decir que la homosexualidad en si misma no es un cuestionamiento del orden social, como podemos constatarlo al apreciar como la actual comercialización y control de los espacios homosexuales puede ser una forma más de control de esta población al encerrarla en Ghettos acotados por el poder económico y político.


Una de las formas más efectivas en que se trata de controlar las desviaciones sociales, es a través del silencio, de no hablar de ellas o de que se hable solo en términos de su “anormalidad”. Así, el silencio y los mitos acompañan a la homosexualidad y el Transgénero en nuestra cultura y, por eso, cuando un joven se descubre homosexual tiende a sentirse solo y aislado, lo que le hace más vulnerable ante la depresión, la baja autoestima y la formación de relaciones de codependencia.


Actualmente se reconoce que esta situación de homofobia social, que se va introyectando hace que los Hombres que tienen sexo con hombres estén más vulnerabilizados frente al VIH/SIDA, que otros hombres en iguales circunstancias, ya que se consideran menos valiosos que sus posibles parejas y por ello, no exigen el uso del condón, o bien tienen relaciones sexuales en lugares donde no pueden apreciar si los cuerpos de sus parejas sexuales presentan signos de Infecciones de Transmisión Sexual , como son los cuartos oscuros y además, en ocasiones recurren a tener sexo utilizando drogas que disminuyen su capacidad para negociar el uso del condón.


Actualmente esta situación esta cambiando y tenemos espacios en los medios masivos en donde se puede hablar de la homosexualidad en términos no peyorativos, incluso con imágenes positivas de los homosexuales, que permiten a los más jóvenes una mayor autoaceptación de su deseo y de su condición homosexual. Sin embargo, ahora surge el control de la homosexualidad a través de su comercialización y de la dramatización o banalización de la misma, y se convierte a los homosexuales en consumidores y en sujetos parodiables, pero sin derechos ciudadanos.


La homofobia, como vemos, nos limita en nuestra humanidad a todos, al padre de familia que no se atreve a besar y mostrar afecto a sus hijos para “que sean hombres”, al amante que desea que su mujer le haga gozar estimulando la próstata con caricias digitales, pero no se atreve a pedírselas por temor a las críticas y las dudas sobre su virilidad, afecta también al hombre que se exige un desempeño sexual que demuestre lo macho que es. Asimismo afecta a la mujer que “no tienen permiso de trabajar o de visitar a su familia” y vive la violencia y alejamiento de su pareja que así refuerza su cumplimiento de los estereotipos de género. Por eso, todos debemos actual juntos para erradicar esta forma de violencia sexista llamada HOMOFOBIA.


En el Centro de Capacitación y Apoyo Sexologico Humanista (CECASH. A.C) desde el año 1998 hemos desarrollado talleres de Sanación de la Homofobia y Respeto a al Diversidad sexual, donde hacemos una exploración de las formas en que la homofobia nos lastima a todos: Hombres y Mujeres, heterosexuales y Homosexuales, Transgéneros y personas concordantes con nuestro genero, luego exploramos como aprendimos el temor a ser identificados como “diferentes” y como, por ese temor, podemos autotraicionarnos. Hacemos rituales de sanación que nos permiten la reconciliación con nosotros mismos y por ende, aceptar las diferencias de otros y respetarlas. Esta experiencia la ponemos al servicio de las organizaciones e instituciones interesadas en promover el respeto a la Diversidad Sexual y evitar la discriminación por razones de género y de orientación sexual.

2007/03/14

> Berria: Psikiatria > LUIS ROJAS MARCOS DICE QUE NO HAY MOTIVOS PSICOLOGICOS PARA QUE UNA PAREJA HOMOSEXUAL NO PUEDA SER BUEN PADRE O MADRE

  • Luis Rojas Marcos: "No hay motivos psicológicos para que una pareja homosexual no pueda ser buen padre o madre"
  • El psiquiatra ha charlado con los lectores de ELPAIS.com sobre su nuevo libro, 'La autoestima. Nuestra fuerza interior'.
  • El País, 2007-03-14 # Nievas Llaca

Luis Rojas Marcos, profesor de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York y miembro de la Academia de Medicina de la misma ciudad, ha ayudado a muchas de las víctimas del atentado del 11-S y aconseja que en estos casos "es necesario que se sientan razonablemente seguras, que hablen de su experiencia traumática, que sientan el apoyo de las personas que las rodean y que acepten el paso del tiempo".


Para el escritor de libros como 'Las semillas de la violencia' o 'La pareja rota', las claves para ser un buen padre o una buena madre es dar seguridad a los niños, afecto y estímulo, por lo que en su opinión "no hay motivo físico o psicológico para que una pareja homosexual no pueda ser un buen padre o madre". Al igual que, señala, es importante en una pareja evolucionar con el tiempo y "para su suspervivencia requiere trabajar cada día en su mantenimiento".


En cuanto a su libro sobre la autoestima, el que fuera Jefe de los Servicios de Salud Mental, Alcoholismo y Drogodependencias ha señalado que para lograr una buena autoestima "el amor es uno de los ingredientes fundamentales", al que hay que añadir "la capacidad para conseguir las metas razonables que nos planteamos". Asimismo, el psiquiatra aclara que la autoestima depende "de los genes, la personalidad y de las experiencias de la vida. Hay personas que se aprecian y se valoran y otras que se rechazan".


En este sentido, este sevillano también subraya que "la inteligencia, como el dinero, no da la felicidad". No obstante, Rojas Marcos confiesa que en esta época especialmente intensa en la que vivimos, la aparición de los problemas se debe a que "hoy tenemos más opciones y como consecuencia más dudas ante los retos que nos plantea la vida" y que la ansiedad es el origen del "desequilibrio entre aspiraciones y oportunidades".


La psiquiatría, el psicoanálisis y la psicología
Por otro lado, Marcos Rojas confiesa que la cirugía psiquiátrica aún "se está investigando" pero ha aclarado que, en el caso de trastornos obsesivos, "no necesariamente se sustituye sus obsesiones por otro síntoma".


En cuanto a ciertas citas de Freud y otros autores de tendencia psicoanalítica, el psiquiatra ha declarado que "no es muy eficaz" a la hora de "explorar los sentimientos y las raíces de los deseos y comportamientos humanos". Marcos Rojas tampoco olvida otra de las ramas de estas disciplinas, la psicología, que según señala a menudo se mueven por ella "con absolutismos y rigidez".