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2007/12/18

> Erreportajea: Gorputzak > CAMPEONATO DE ANOREXIA EN LA RED

  • Campeonato de anorexia en la red
  • Los niños navegan sin control en Internet. El 17% visita web a favor de la delgadez extrema
  • El País, 2007-12-18 # María R. Sahuquillo

Sexo, drogas y violencia, pero también defensa de la anorexia, la bulimia o el suicidio están al alcance de los niños en un solo click. La red no tiene fronteras de edad y por ella navega a diario el 75% de los niños españoles de entre 10 y 15 años, según el INE. Internet puede ser una gran herramienta para su desarrollo pero cuando fracasan los filtros infantiles, y fracasan, puede convertirse en un riesgo. Un 30% de los niños que habitualmente usa la Red ha dado ya su número de teléfono a un desconocido alguna vez, según una encuesta de la asociación Protégeles. Y un 17% ha visitado páginas proanorexia o probulimia.


Páginas que explican técnicas para suicidarse, que hacen apología del racismo y la xenofobia, web en las que se pueden ver vídeos de peleas o incluso de autopsias. Son algunos de los ejemplos que se encuentran en Internet. Los padres, muchas veces menos habilidosos que sus propios hijos en el uso de la Red, se encuentran en ocasiones ajenos al uso que éstos hacen de Internet. Otros se han decidido a instalar filtros para evitar que sus hijos accedan a contenidos que, como estos, pueden llegar a convertirse en un peligro para los menores.


"Si tienes hambre cuenta hasta mil, antes de terminar te darás cuenta de que no vale la pena seguir metiendo grasa en el cuerpo. Toma un sorbo de agua por cada mordisco de comida, así te llenarás antes. Prueba la comida y escúpela, repítelo cuantas veces necesites para calmar la ansiedad". Trucos (o tips) como estos se ofrecen en una página web proana, es decir, proanorexia, por si surge el hambre. Es el blog de Ana Belén, una joven que cuenta sus experiencias y habla de ana, de la anorexia, como si fuera una amiga de la que no puede librarse.


No es la única. Páginas como la de Ana Belén inundan la Red y reciben millones de visitas cada día. En ellas se pueden encontrar desde consejos para no comer y engañar a la familia, hasta foros en los que se dan ánimos para seguir adelante, o las llamadas carreras de kilos. En las que las chicas -el 90% de las enfermas de anorexia son mujeres- compiten para ver quien pierde más peso. "Hoy estoy 65 kilos y mido 1,70, me propongo bajar en una semana hasta los 60. ¿Alguien se apunta conmigo?", dice una de las participantes en una carrera.


El 17% de los menores que utiliza habitualmente Internet visita páginas proanorexia o probulimia. Un 17,5% de ellos (26,2% de chicas y el 15% de chicos) acceden a ellas para perder peso, según datos de una encuesta a menores de entre ocho y 17 años de Protégeles, una asociación trabaja para que haya más seguridad para los menores en el mundo de las nuevas tecnologías, que aparecerá próximamente. Estas páginas se están convirtiendo, según las conclusiones de esta asociación, en los contenidos nocivos más visitados por las niñas. Las autoridades cierran diariamente muchas. Sin embargo, los expertos aseguran que por una que desaparece se crean otras cinco.


"Es un proceso que no tiene fin. Internet va más rápido que la sociedad", asegura María del Carmen González, coordinadora de Adaner, la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia. "Pero no es preocupante sólo la existencia de estas páginas. Basta con buscar en Internet las palabras anorexia o bulimia y aparecen miles de enlaces a páginas para adelgazar. Esto, de cara a los menores nos preocupa muchísimo", continúa González. Protégeles, que lucha desde hace años contra estas páginas ha creado ahora una web para ayudar a jóvenes que sufren de estas enfermedades. En stop-obsesion.com han abierto una línea de ayuda online para atenderlos.


"¿Cuántas horas llevan sin comer? ¡¡Bravo!!". Las páginas proana y promía presentan la enfermedad como una filosofía de vida. Aseguran que sólo buscan la perfección y forman en la Red una comunidad en la que los enfermos se sienten arropados. "En un problema gravísimo. En la asociación nos hemos encontrado con muchas personas que han confesado que usaban estas web", asegura González. "Las autoras de estas páginas suelen ser niñas muy manipuladoras que captan la atención de otras. No sólo de las que ya tienen estos trastornos. También de otras que se ven arrastradas por la enfermedad. Allí intercambian consejos, las más experimentadas aleccionan a las que empiezan", explica la psicóloga Covadonga Batres. En muchas de ellas aparece la que llaman "la pirámide de Ana", una variante de la pirámide alimenticia en la que, en el primer escalón está el agua y en el último, alimentos poco calóricos como la lechuga. Lo que da una idea de la alimentación diaria recomendada de las usuarias de este tipo de páginas.


La Brigada
de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil ha creado un grupo especial que, a partir de enero se dedicará a trabajar controlando contenidos nocivos para los menores. Páginas como las proana y promía que, a pesar de no ser ilegales, pueden influir de manera negativa en el desarrollo del niño. "Webs de autolesiones, otras en las que aparecen imágenes de mutilaciones, linchamientos, autopsias, páginas de incitación al suicidio. Todo está en Internet", dice Enrique Rodríguez, inspector jefe de la Brigada. "La visión de estas páginas puede llegar a ser incluso más perjudicial que la pornografía", asegura Guillermo Cánovas. Su asociación recibe diariamente denuncias de padres, profesores e incluso jóvenes que alertan de la existencia de estas web.


El mayor peligro al que se enfrentan los niños y adolescentes en Internet es, para Rodríguez, que lleva años trabajando en el mundo de las nuevas tecnologías, los desconocidos que les piden sus datos. El 30% de los menores que habitualmente usa Internet ha dado ya su teléfono a un desconocido alguna vez, según la encuesta de Protégeles a 4.000 menores. El 16% de los encuestados asegura que ha dado también su dirección y lo que es más grave el, 14,5% de los menores que participaron en la encuesta han concertado una cita con algún desconocido a través de la Red. "Los niños dan sus datos a alguien que muchas veces dice ser otro niño pero que, en realidad es un adulto que oculta su identidad", explica Rodríguez, que asegura que han recibido denuncias de padres que han sabido que sus hijos han concertado una cita a ciegas con alguno de estos supuestos niños y se encontraron una "desagradable sorpresa".


Para tratar de evitar situaciones como ésa, la Agencia Española de Protección de Datos y la Comisión de Libertades e Informática firmaron ayer un acuerdo para impulsar la educación y la concienciación entre menores y adolescentes sobre el valor de sus datos personales. Estas dos instituciones comenzarán el año que viene una campaña de divulgación de los peligros que conlleva revelar los datos a desconocidos por Internet o por el móvil, y sensibilizar a los jóvenes del valor de esa información.


El caso de personas que se hacen pasar por otras para conseguir algo de los menores no es infrecuente. Muchas veces es la esencia del grooming, el acoso sexual a menores en la Red. Así, muchos adultos consiguen imágenes pornográficas de niños y adolescentes con las que luego les chantajean para seguirles teniendo bajo su influencia. "El 40% de los menores usuarios habituales de la Red se ha encontrado en alguna ocasión acosado", asegura Cánovas.


Pero no se puede demonizar a Internet. A pesar de los riesgos, la Red se ha revelado como un excelente sistema de comunicación. Y cada vez más menores la utilizan. "Internet no es ni bueno ni malo, es una herramienta. Depende del uso que hagamos de él. Hay muchos casos en que es bueno. Hay niños que tienen problemas para relacionarse y se sirven de la Red para tomar contacto con otros niños y mostrarse como realmente son", asegura Cánovas. "Los sistemas de comunicación como el messenger o el chat, si se utilizan bien pueden ser positivos. Sin embargo, llevado al exceso y sin ningún control genera situaciones que pueden desembocar incluso en una adicción a Internet", sostiene Covadonga Batres.


En la asociación Proyecto Hombre han tratado en los últimos cuatro años a diez personas que sufrían algún tipo de adicción a Internet. Entre ellos varios menores. "Son personas que tienen una actitud compulsiva respecto a Internet. Se conectan varias veces al día y si no pueden hacerlo les aparece una especie de síndrome de abstinencia y se pueden mostrar irascibles", explica Luis Bononato, director de Proyecto Hombre Jerez, una de las sedes que más enfermos de este tipo ha tratado. Bononato asegura que cada vez más niños y jóvenes sufren de este problema pero que sus padres no lo identifican. "Muchos además se despreocupan de los contenidos que sus hijos visitan en Internet y del tiempo que están conectados", dice.


Los padres, a veces ajenos a lo que sus hijos hacen en Internet, pueden controlar el uso que éstos hacen de la Red. Existen mecanismos como instalar el ordenador en las zonas comunes de la casa, o estar presente cuando los niños navegan por Internet. En el 83% de los hogares en los que alguno de los niños (de 10 a 15 años) se conecta a Internet sus padres controlan su acceso a determinados sitios o contenidos, según una encuesta del INE. Esta encuesta revela que el 86,3% de los hogares utiliza como principal medio de control el acompañar al menor mientras accede a la Red. Sólo el 44% de los hogares tiene instalado algún sistema de filtrado específico que restringe por sí mismo el acceso a ciertos contenidos, programados por el adulto, y que permite configurar ciertos horarios para la navegación.


Sin embargo, desde Protégeles se alerta de que no todos los filtros son efectivos. Es más, según esta asociación, la mayoría de los que se ofrecen gratis no lo son. "Los filtros gratuitos sólo tienen una efectividad del 40%. Qué sucede con el 60% restante. Los buenos filtros cuestan entre 30 y 50 euros al año", asegura el presidente de Protégeles. Esta asociación reclama que el Gobierno financie estos programas para promover que cada vez más padres los instalen.


Filtros com el de McAfee Privacy Service, NetNanny, Norton Internet Security, Optenet PCFilter, Panda Platinum, o Trend Micro, recomendados por Protégeles y la asociación francesa Action Inocence, que han hecho un estudio sobre los mejores filtros del mercado. También muchos proveedores de Internet han creado su propio sistema de filtrado.


José Luis tiene cuatro hijos. Hace un año, cuando su hija mayor cumplió 11 y comenzó a utilizar Internet, decidió instalar en su ordenador Canguro Net, el filtro que Telefónica ofrece como un extra para sus clientes. "Se puede configurar como se quiera. Yo lo tengo bastante limitado porque mis hijos son muy pequeños. Así me quedo mucho más tranquilo si mi hija está sola navegando", explica. Así, la niña no puede entrar en las páginas que su padre ha restringido: páginas de violencia, sexo, anorexia, drogas... "Aún así me intereso sobre las páginas en las que entra", dice, "es bueno preguntarles por ello igual que se les pregunta a los niños por otro tipo de actividades de ocio".

2007/04/06

> Iritzia: Amador Griñó > EL PLACER DE TATUARSE

  • El placer de tatuarse
  • ABC, 2007-04-06 # Amador Griñó

Fue seguramente acompañando el nacimiento de la conciencia que surgió el uso del tatuaje y la pintura corporal. No hace mucho Ötzi, el hombre de la época de las glaciaciones encontrado en los Alpes, nos maravilló a todos con sus cincuenta marcas de tatuajes, sus adornos, y la perfecta conservación de todo el equipo, vestuario incluido, que portaba.


Al colocar marcas de distinción sobre el cuerpecito pelón, frágil y llorón del bebé humano estamos celebrando una ceremonia que lo redime de su simple animalidad irracional y a la postre lo asimila en su cultura específica; de este modo un collar de cuentas, un dibujo pintado, un tatuaje, se convierten en los signos externos de ritos humanizadores.


Desde muy antiguo se conocen estas marcas corporales intencionadas, y cuyo uso ha formado parte importante de los grandes rituales de pasaje en casi todas las sociedades primitivas y civilizaciones antiguas, especialmente en las orientales. Tanto egipcios como persas, escitas, galos o germanos, se tatuaban, pero no los griegos y romanos, que en general, consideraban el tatuaje cosa de bárbaros o de clase inferior y agresiones a la mejor obra de la naturaleza, el cuerpo humano. Actualmente, el bautizo, el matrimonio, la primera comunión, etc. son algunos de los grandes ritos de pasaje. Son la síntesis o los vestigios de las grandes ceremonias antiguas, donde el agua, el aceite crismal o la bendición del sacerdote substituyen a los tatuajes sobre la piel, mas la función subsiste, y según la Iglesia católica estos ritos dejarán una impronta imborrable sobre el espíritu, algo así como tatuajes sobre nuestra alma.


La aprensión que los greco-romanos sentían a marcar el cuerpo no fue impedimento para que gustaran de realzar su belleza mediante cualquier otro medio no permanente como los cosméticos, pelucas, joyas y afeites; se «arreglaban» tanto, que Ovidio urge a las jovencitas a que realcen su belleza con cosméticos, y no con conjuros mágicos, apremiándolas encarecidamente a ganar en esta carrera ...visto que vuestra época tiene unos hombres tan bien arreglados. Vuestros maridos se han apoderado de las costumbres femeninas (la queja eterna) que con bastante trabajo puede una mujer añadir algo a su lujo... Respetuosos y admiradores del cuerpo, consideraban incluso que sacrificar el prepucio, como hacían los egipcios, era una mutilación antiestética.


Sin embargo, esclavos, marineros, gladiadores y soldados, lucían tatuajes, pero no la aristocracia y la sociedad civil bien acomodada, por lo que supongo que cuando el príncipe Anacarsis, considerado uno de los siete sabios de la antigüedad, visitó a su colega Solón, tatuado hasta las cejas como el resto de los escitas, debió de causar una gran impresión y sorpresa entre los atenienses.


Recientemente estamos asistiendo a una popularización y auge del tatuaje fuera de las connotaciones soldadescas y patibularias, extendiéndose como un elemento de fina y atrevida elección decorativa corporal. Parece ser que toda una mística especial envuelve el asunto, aparentemente el portador del tatuaje es más duro, más hombre, y a pesar de que estos tatuajes tan refinados, costosos y muchas veces dolorosos no están asociados a la marginalidad, a la magia, a la pertenencia a bandas urbanas, o sectas orientalistas, quien lo lleva da pie a entender toda una serie de matices ambiguos y canallas que, de una forma u otra, excitan el deseo sexual. Edward Lucie-Smith opina que el tatuaje permite a los portadores atraer las miradas masculinas sin poner en entredicho su virilidad, captar la atención no sólo hacia el cuerpo en general, sino también hacia zonas específicamente sexuales, a la vez que, dichos tatuajes resaltan características que refuerzan el aura de masculinidad: anchos pectorales o grandes bíceps, sugieren que el portador es alguien que ha superado alguna prueba o rito de iniciación, y finalmente, insinúan a través de la comparación con el marginal o el presidiario, que quien lo lleva está dispuesto a desafiar las normas que la sociedad pretende imponer.


Es evidente que quien se tatúa no tiene por qué ser gay ni pertenecer al yakuza japonés, apenas me limito a indicar que esta moda está utilizando, sin duda, caminos similares a los que la moda del body building, iniciada en los Estados Unidos al final de los años setenta, usó para popularizarse y extenderse. Fueron los gay los primeros en exhibir hermosos cuerpos, los primeros en imitar a aquellos modelos míticos del fotógrafo Bruce Weber, a los anuncios de Calvin Klein, o de Gianni Versace. Se creó un prototipo hipermasculino y musculado inmortalizado en los cómics de Tom de Finlandia.


Todo gay que quisiera estar a la última dedicaba horas a trabajar el cuerpo en el gimnasio. Los bigotes, camisas de leñador, pantalones vaqueros y botas de montañero se convirtieron en uniforme. El objetivo de cualquier homosexual que se preciase era tener pinta de duro, de macho. Tal vez se eligió este tipo de comportamiento como arma defensiva frente a una sociedad tan peligrosamente calvinista y conservadora como la estadounidense, recordemos que en algunos estados, la existencia de una legislación tan restrictiva en el ámbito sexual posibilita que no se permitan ciertas prácticas eróticas ni siquiera entre parejas heterosexuales. Seguramente fue un acto de autodefensa, quizás; sólo digo que fueron los primeros.