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2007/07/10

> Erreportajea: Drags > LA BARCELONA CANALLA HACE ¡FUS!

  • La Barcelona canalla hace '¡fus!'
  • El País, 2007-07-10 # Lluís Pellicer

A la sombra de la Barcelona de diseño, la de las terrazas que exigen ir con zapatos y despachan cervezas a seis euros y cubatas a más de diez, sobrevive todavía el rostro canalla y desacomplejado de la ciudad ochentera. La noche más transgresora se encarna hoy en unos pocos locales y unas cuantas caras cuyo nombre corre de boca en boca entre los noctámbulos de la ciudad. Una de ellas se empolva y pinta al menos dos días por semana, a eso de las once, en un estrecho camerino de Átame, un pequeño local en Consell de Cent con un escenario con cortinas al fondo. No dedica demasiado a maquillarse. Prefiere tomarse un tiempo para ir a saludar a los del bar de al lado y dedicar algunos minutos a la parroquia de siempre. Porque Patrick es una de las drag queens decanas.


Empezó a actuar hace 20 años en Topxi, un local entonces de ambiente de la calle de València. "Pero sé que soy gay desde los dos meses, cuando mi madre me dio de mamar y me quedé anoréxica", aclara. ¿La diferencia entre entonces y ahora? "¡Que antes éramos mariconas y ahora gays!", bromea. A finales de la década de 1980 la estética también era otra. Cualquier drag joven que se precie hoy se planta en el escenario con plataformas, modelos de estrechuras casi imposibles, mucho brillante y pelucas casi fosforescentes. Pero cuando Patrick empezó se estilaba el tacón, el mantón y la peineta; lo folclórico, vaya. De ahí su look a lo Pantoja.


Cuando sale al escenario, la gente explota a apluadir. Hoy ha elegido una copla. Zancada adelante, zancada atrás, vuelta a un lado, vuelta al otro... Cuando el tono sube hasta lo imposible, hace cara de ahogarse. Y cuando termina, carraspea. El público la aplaude de nuevo. "¿Pa'qué aplaudes, si es playback? ¡Cómprate el disco!", le espeta a uno. El público enseguida va a por ella. "¡Borracha!", le grita alguien del fondo. "Yo borracha, pero lo mío se pasa mañana. Tú eres fea y eso es para toda la vida", le responde. La gente la provoca. Sin tregua. Pero ella reacciona con rapidez. En el camerino cuenta que el público de ahora no se parece ni por asomo al que la iba a ver cuando empezaba. "Antes eran sobre todo gays. Hoy vienen muchos heteros. De hecho, actúo dos días por semana en el restaurante Queen's haciendo despedidas de soltero". Varios locales especializados en cenas para despedir la soltería ofrecen siempre espectáculos de drags. Y suelen estar hasta los topes. Carla y Sergio, de 26 y 28 años, salen fascinados del Eterna, donde les han preparado su despedida. Han acudido con una treintena de amigos, vestidos con el pertinente traje que tanto hace reír a los colegas y tanta vergüenza da a los novios. Carne de cañón para las drags. "Se te pasan todos los complejos. Nos encantó el descaro que gastan", cuentan.


Los locales donde actúan, en los últimos años concentrados en el Eixample, hoy cruzan la plaza de la Universitat y vuelven a estar en el Raval, donde se mezclan el modernillo, el botellonero y el turista, guía en mano. A Patrick trabajo no le falta. Está en Metro, Dietrich, Arena y el Etc de Sabadell. Y hay más. Junto a la clásica orquesta y el cinema a la fresca rezará su nombre en los programas de varias fiestas mayores. No le asusta. "La gente no es tan carca como parece y reacciona muy bien".


A pesar de que Átame es un bar con público mayoritariamente gay, cuando está Patrick va todo el mundo. "Me gusta más actuar para los gays, porque vienen a provocarte. En cambio, a los otros tienes que ir a buscarles tú", razona. Y es que en sus espectáculos no se salva nadie. Ni ella, ni el de la primera fila, ni siquiera este periodista y la fotógrafa que lo acompaña. Tras la bienvenida, el chupito de rigor, y luego empieza el anecdotario. "¿Pues sabéis que el otro día me para un mosso y me dice: 'control de alcoholemia'? Y yo le salto: 'Qué pasa, ¿que no te lo crees'?".


Sus monólogos, sazonados con frases marca de la casa, se basan a menudo en tópicos, que dicen que suelen contener parte de verdad. "Hablo de lo que veo, y claro, luego lo magnifico". Como cuando se refiere de los que van a Salvation, donde la gente acaba con la camiseta fuera. "De tantas cremas que llevan, los vas a coger y se escapan de los brazos... Hacen ¡fus!". Ése es uno de sus latiguillos. El fus. Todo hace siempre fus. Cuando alguien se mete un lingotazo de whisky, ¡fus!, el que pasa a toda castaña por la Gran Via con el coche, también, ¡fus!, y las situaciones irreproducibles -que no tiene ningún reparo en detallar- son ya muchos ¡fus, fus! El público se vuelca y grita ¡fus! las veces que sea necesario.


Antes de irse, le siguen pidiendo chistes. Suele ser "el de la tonta" o "el de la avioneta". "Uf, es en catalán y muy largo ¡Los tenéis colgados en el youtube!", les grita. Antes de acabar, lanza un guiño a un hombre mayor que ha estado toda la noche en primera fila. Ha dado para mucho. Pero si algo tiene muy claro es que sus números no tratan de reírse de los defectos de nadie. Es más bien una burla a los estereotipos y los mitos del mundo gay, una crítica a veces inconsciente. Quizá por eso nadie nunca se ha enfadado con sus bromas. El tono ayuda. Y el ¡fus!

2007/07/09

> Erreportajea: Drags > REYES POR UN DIA

  • Reyes por un día
  • Diez mujeres aprenden en un taller a vestir y comportarse como hombres
  • El País, 2007-07-09 # Virginia Collera · Madrid

"Todas habéis traído vuestros penes falsos, ¿verdad?", pregunta la estadounidense Diane Torr a las diez chicas que se han apuntado a su taller de drag kings. Comienza la mutación: el pene en su sitio, los pechos disimulados bajo un apretado vendaje, barba, bigote o perilla, a elegir, maquillaje, cejas pobladas, ropa masculina, abundante gomina...


"Pero, todavía parecemos chicas, ¿verdad?", preguntan. Afirmativo. "Ya lo dice Diane, no es cuestión de físico sino de actitud", apostillan. Durante una veintena de horas, la artista Diane Torr les enseñará a caminar, comer, beber, sonreír o mirar como hombres. Una breve introducción al comportamiento masculino.


"Yo les ayudo a crearse un álter ego, este no es un taller de disfraces, tienen que meterse en la piel de los hombres y disfrutar de los privilegios que ellos tienen", explica Torr, que organizó el primer taller de drag kings en Nueva York en 1989 y, desde entonces, no ha parado. Es la segunda vez que recala en Madrid, la primera con el festival Escena Contemporáneo, ahora en el marco del ciclo Sui Generis.


Lo primero es elegir una identidad masculina. Nuria es Iván. "Un currante". Raquel es David. "Un macarrilla de Vallecas". Melanie es Kevin -aunque todas le dicen que le pega más Shaggy, insisten en que se da un aire al personaje de Scooby Doo-. "Yo me he inspirado en mi hermano pequeño". Se sienten cómodas. Coinciden en que ser hombre es un relajo. "No te observan tanto, así que tampoco pasa nada si tienes barriga, es más, puedes hasta sacarla y no pasa nada", dice Nuria. Lo peor de la transformación: la venda. "Es horrible, a veces parece que te falta el aire", dice Melanie. El pene, en cambio, no les da problemas. "Además, lo de tocártelo te sale de manera muy espontánea porque como se te mueve tienes que volver a colocártelo. Es muy estimulante", explican.


Se lo están pasando pipa. Ninguna de las chicas niega el componente lúdico del taller. "Queremos jugar con los géneros, experimentar y aprender. Aquí te das cuenta de que no sabes nada de la masculinidad", señala Iris.


"Lo que más les cuesta a las españolas es dejar de sonreír, es algo totalmente cultural, lo hacen para agradar". En las últimas horas del taller, casi todas han logrado borrar su sempiterna sonrisa. Con gesto serio, caminan con las piernas más abiertas, adelantan su pelvis, restringen sus gestos, calculan sus movimientos. La voz masculina no les sale, así que optan por callar. La profesora mira con orgullo a sus reyes antes de encargarles una última misión -de género-: salir a la calle y desplegar las lecciones aprendidas.


"Es muy poco tiempo, les queda mucho por asimilar, además, la figura del drag king no es muy común en España, pero al final no es tan complicado, nuestro comportamiento es humano, ni masculino ni femenino, esa distinción es una construcción que ha levantado nuestra sociedad", asegura Torr.


Algunas regresan triunfantes, otras frustradas, pero sobre todo y sin excepción, agotadas. Aunque todas repetirían la experiencia. "Pero el año que viene. ¡Es muy cansado ser hombre! ¡Es pesadísimo! Yo me he sentido como un robot", dice Sayak.


Nani asiente. "Yo entiendo que los hombres se vistan de drag queens porque para ellos es una liberación, sin embargo, para nosotras ser drag king es una represión física brutal".

2007/01/28

> Berria: Bestelakoak > ASTURIAS: LAS "DRAKUIN" AVILESINAS TOMAN EL ARCO IRIS

  • Las «drakuín» avilesinas toman el arco iris
  • La Cofradía del Santo Entierro de la Sardina sale del armario para celebrar que quedan 25 días para el Antroxu
  • La Nueva España, 2007-01-26 # A.P. Gión

La Cofradía del Santo Entierro de la Sardina se vistió ayer de «drakuín» y tomó el nuevo puente de San Sebastián para festejar que tan sólo distan 25 días para el martes de Carnaval. «Aquí estamos, en nuestro puente, con el símbolo gay. El puente salió del armario», afirmaba ayer Chus, con una peluca rubia a lo Marge Simpson, un traje de noche que ceñía su esbelta figura y unas madreñas que pretendían competir con los «manolos» de Blanik.


La gélida brisa de ayer (el más frío en los 20 años de promoción del Antoxu, según la cofradía) no mermó el buen humor de los cofrades, que entonaron su última canción. Dice así: «Somos lindos, somos roxos, somos lindos mariposos, porque pa qué queremos barcos habiendo puentes tan hermosos».


Un jeque recién llegado de los emiratos árabes, Hohame La Tripa, ponía la vista en la margen derecha de la ría, maletín en mano: «Vengo a comprar el puente y todos estos terrenos. El Niemeyer no se va a poder hacer; tendrá que llevárselo Oviedo», confesaba ayer.


Un toro, dos payasos, un chulapo y una imitadora de Ágatha Ruiz de la Prada acompañaban ayer a las «drakuín» avilesinas en el que dicen se ha convertido en el nuevo icono para sus celebraciones. Su próxima cita, La Monstrua de Sabugo.