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2007/12/14

> Berria: Eskubideak > NICARAGUA: INCIERTO, EL PANORAMA DE LOS DERECHOS LGBT

  • Incierto, el panorama de los derechos LGBT en Nicaragua
  • El país centroamericano ha sufrido una serie de “cambios” en su estructura jurídica. El más reciente: la eliminación de la homosexualidad como delito en el Código Penal. En voz de un activista, falta mucho por hacer dentro del terreno de la Diversidad.
  • Anodis, 2007-12-14 # Héctor Avellán

No es cierto, y es triste, que la eliminación del artículo 204 del nuevo Código Penal de Nicaragua que condenaba las relaciones entre personas del mismo sexo, sea un triunfo del movimiento LGBT del país.


Primero porque tal movimiento no existe aún; lo que sí son grupos dispersos, trabajando con nombres y apellidos de organizaciones en los que no figura la palabra “homosexual” ni “lesbiana” y cuyo trabajo se centra en la prevención del VIH o diversidad sexual en comunidades de homosexuales.


Muchos y diversos grupos LGBT surgen cada año y deben desaparecer forzados por la presión social, la falta de acceso a recursos de la cooperación, o en el mejor de los casos, arrimarse a la sombrilla de alguna ONG ya existente por la dificultad de funcionar con nombre propio, identidad y personería jurídica propia.


Segundo porque la NO inclusión del artículo en el nuevo Código ha respondido más a la negociación oculta y oscura bajo la mesa de la Asamblea Nacional, como ocurre todo en la Asamblea de Nicaragua, que a una lucha constante de los grupos LGBT hacia este objetivo.


Con respecto al artículo, quienes hemos trabajado por su eliminación, sabemos que esto ha sido una fuerte lucha para convencer a los mismos grupos LGBT acerca del peligro y el significado de la existencia de este articulo en el Código Penal, que aunque muy pocas veces fue aplicado, lo cierto es que su peligro derivaba de ser respaldo jurídico y legal de algo más fuerte que no ha sido eliminado y que sí vivimos a diario: la condena social en la calle, en las casas, en las familias, en las escuelas, en los centros de salud, en la política y en la iglesia; hacia homosexuales y lesbianas que luchamos cada día por vivir con libertad nuestro derecho al amor.


La situación de NO inclusión de este artículo en el nuevo Código penal plantea más preguntas que repuestas, es mayor motivo de reflexión que de alegría. Con el artículo 204, los homosexuales y las lesbianas existíamos en Nicaragua, como delincuentes, claro.


Ahora, sin él, ¿será que al igual que en Irán los homosexuales dejamos de existir, como lo expresó Admadineyah, o significa un reconocimiento de los homosexuales y lesbianas de Nicaragua como ciudadanos con derechos y que ahora las organizaciones y grupos podrán nombrarse como grupos de gays y lesbianas con todas las letras y no protegernos bajo la diversidad sexual o bajo la prevención del VIH/Sida?


Me apunto más a lo primero que a lo segundo, porque no podemos equivocarnos en traducir esta desaparición del artículo y de nuestra anterior figura como delincuentes en un reconocimiento automático de nuestros derechos y de nuestra existencia como ciudadanos.


Primero porque no ha existido un trabajo amplio de sensibilización acerca de los derechos humanos de gays y lesbianas con toda la población de Nicaragua, férreamente católica, y menos con la Asamblea Nacional y el Estado, cada vez más casados con la alta jerarquía eclesiástica, para quien los homosexuales y las lesbianas representamos aún un alto peligro social.


Esta situación plantea grandes retos y oportunidades para el movimiento incipiente, un largo camino, la posibilidad de encontrarnos y debatir cuáles serán ahora nuestras demandas al estado y a la sociedad, a la comunidad internacional.


No puedo dejar de reconocer la lucha día a día de muchos jóvenes, hombres y mujeres en sus casas, en sus escuelas por hacerse reconocer como gays y lesbianas, y el trabajo arduo, con uñas y dientes, y sin ningún recurso de muchos grupos que se reúnen muy entusiasmados para desarrollar actividades que dignifiquen el ser gay, cochón o lesbiana en un país tan machista y homofóbo.


Desde los años 80 diversos grupos han surgido y han desaparecido, porque son otras las prioridades en un país que está tan jodido para todos y todas y no se puede andar de “marica” todo el tiempo porque también hay que comer.


Muchos y muchas desde entonces han muerto, y no verán lo que quizá nuestros hermanos lleguen alguna vez ha vivir, el derecho al amor y el derecho a soñar con un mundo diferente. De ellos y ellas, que han caído en la lucha, es esta pequeña Victoria.


Nos queda mucho trabajo. Sin duda, nuestra lucha no puede desligarse de la lucha de las mujeres por la despenalización del aborto terapéutico, que al final son nuestras mismas demandas: la recuperación del cuerpo, donde habita la libertad, y el derecho a la propia identidad.

2007/11/14

> Berria: Politika > NICARAGUA: LA ASAMBLEA NACIONAL ELIMINA LA SODOMIA DEL CODIGO PENAL

  • Fundación Triángulo felicita a la Asamblea Nacional de Nicaragua por eliminar la sodomía de su código penal
  • Los activistas nicaragüenses llevan años luchando por la eliminación del artículo 204 del código penal. Nicaragua ha sido el último país de Latinoamérica en abolirlo de su legislación. Un paso para delante y dos para detrás: el código penal ilegaliza el aborto terapéutico
  • Fundación Triángulo, 2007-11-14

Fundación Triángulo, por la Igualdad Social de Gais y Lesbianas, quiere expresar su máxima alegría por la abolición del código penal nicaragüense el artículo 204 que penaba las relaciones entre personas del mismo sexo. Desde que en 1992 el gobierno de Violeta Chamorro aprobó este articulo y desde entonces han sido muchos los atropellos a gais, lesbianas, bisexuales y transexuales.


Para Miguel Ángel Sánchez, Presidente de Fundación Triángulo: "es un gran paso en la defensa de los derecho humanos de la población LGBT, compañeros y compañeras activistas Nicaragüenses han trabajando duro y ahora tendrán que luchar por la Igualdad Legal plena y más importante por la Igualdad Social. Eso si ahora tendrán la protección legal ante su trabajo". Recordemos que la ley nicaragüense penaba "ser", "practicar" o "divulgar" la homosexualidad, haciendo el trabajo de las ONGs muy complicado.


Un pasito para delante, dos pasos para atrás. Queremos expresar nuestra preocupación ante la ilegalización, en este mismo código penal, del aborto terapéutico que tantos años llevaba en vigor y que pone en peligro de muerte la vida de muchas mujeres.


Fundación Triángulo Andalucía viene trabajando desde 2005 con la Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos y desde 2007 lo hace en cofinanciación con la Diputación de Huelva que apoya un proyecto de la Red en Managua y Jinotega.

2007/02/13

> Berria: Hiesa > NICARAGUA: REGRESA A CLASES LA NIÑA DISCRIMINADA POR SIDA

  • Regresa a clases niña nicaragüense discriminada por sida
  • El Nuevo Herald, 2007-02-13 # Filadelfo Alemán · AP · Manuagua

Una niña de cinco años, discriminada en su escuela por padecer del VIH-Sida, se reintegró a clases el martes luego de una reunión en la que a los padres de otros niños que la rechazaban se les explicó su derecho a la educación, se informó oficialmente.


Rafael Ruiz, delegado del ministerio de Educación Pública en la ciudad de León, 76 kilómetros al occidente de esta capital dijo a AP que la pequeña retornó a sus clases la mañana del martes, "luego que se les explicó a los padres de los otros niños, que no debían temer por sus hijos porque la enfermedad no es transmisible por contacto".


"Les explicamos además que la ley establece el derecho a la educación a las personas que conviven con el VIH/Sida y el de sus hijos e hijas, y no se les puede impedir el acceso a las escuelas", dijo.


Los padres objetaban que la niña utilizaba los mismos materiales educativos, platos y vasos del preescolar.


Agregó, sin embargo, que al menos tres o cuatro padres de familia insistieron en trasladar a sus hijos a otro preescolar.


La niña quedó huérfana hace dos años y la tiene a cargo de su abuela, cuando falleció su madre que padecía de la enfermedad. Es alumna del preescolar "Los Angelitos" del barrio periférico conocido como El Arrozal II de esa ciudad que comparte con 50 niños más.


El doctor Armando Matute, encargado de la clínica, que atiende casos de Sida en la ciudad de León, dijo a AP que "es el primer caso de discriminación de un niños por esa enfermedad que se conoce en el país".


Agregó que "para algunos padres de familia con poco nivel escolar, existe una especie de tabú con el sida al creer que no se puede convivir con quien lo padece, lo cual debe ser superado con más educación".


Víctor Gutiérrez Mendoza, director del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas) de la ciudad, dijo a AP, que el caso fue denunciado por la abuela de la niña el fin de semana.


"Nos dijo que un grupo de padres de familia le manifestaron que debía retirar de clases a su nieta o lo pedirían formalmente por escrito a los ministerios de Salud y Educación". Ella es miembro de un grupo de "auto ayuda" para personas que conviven con el sida.


"La niña perdió una semana clases", dijo Gutiérrez Mendoza.


Un reciente informe de la Unicef sostiene que unos 19.000 nicaragüenses podrían estar padeciendo del sida, aunque sólo 2.200 casos aparecen registrados oficialmente.


Pero lo que más preocupa al organismo y a las autoridades locales es que de esos 2.200 casos registrados, el 24% de las víctimas corresponde a jóvenes y el 11% a niños que fueron contagiados de forma por su madre durante el embarazo o a través del parto.

2007/02/09

> Erreportajea: Homofobia > NICARAGUA: LA HOMOSEXUALIDAD SIGUE PENADA

  • Y sobre todos penden leyes represivas
  • 300 mil gays en Nicaragua
  • Caso de joven homosexual cuestionado en Canadá, es apenas uno de entre los muchos jóvenes que esconden sus preferencias. Dos chavalos huyeron hacia Holanda, donde hay bastante tolerancia; pidieron asilo y hasta se casaron
  • El Nuevo Diario, 2007-02-09 # Maria Haydee Brenes

Álvaro Orozco, el joven nicaragüense a quien le fue negado el asilo de protección amparado en su homosexualidad en Canadá, es uno de los cientos de jóvenes que no declaran abiertamente su opción sexual en Nicaragua para evitar la afrenta familiar, el estigma social y las limitaciones a otros aspectos de su desarrollo humano.


Así lo expresó Norman Gutiérrez, director del Centro de Prevención del Sida (Cepresi), organización miembro de la Coalición de Organizaciones Gays de Centroamérica (Conga).


“Muchas personas cada año abandonan Nicaragua con la esperanza de buscar una vida mejor, no sólo en el aspecto económico, sino también en cuanto a que se les reconozcan sus derechos humanos elementales, como la igualdad”, declaró Gutiérrez.


“Hemos atendido casos de asilos de este tipo en Estados Unidos”, continuó señalando Gutiérrez, “en los cuales hemos otorgado pruebas documentales, aportando información sobre la situación de derechos y posibilidades de desarrollo de las personas homosexuales, lesbianas y transexuales del país”.


Y es que en Nicaragua, el artículo 204 del Código Penal estipula que «comete delito de sodomía el que induzca, promueva, propagandice o practique en forma escandalosa el concúbito entre personas del mismo sexo», e incluye a la vez una disposición que convierte en delito mantener relaciones homosexuales en privado cuando una de las partes tenga responsabilidad sobre la otra.


“Creo que muchas personas salen del país con la idea de buscar una vida mejor y asilo, y algunos hacen énfasis en el artículo 204. Y no sólo ha ocurrido en Canadá, sino también en Holanda, en ese país conocemos el caso de dos compañeros que solicitaron asilo, e incluso como las leyes allá lo permiten, contrajeron matrimonio”, dijo Gutiérrez.


Cinco por ciento
Gutiérrez, durante la entrevista citó un estudio internacional que destaca que “al menos el cinco por ciento de la población total de un país, tiene y practica relaciones con personas de su mismo sexo”.


“Si se condena la actitud de este joven a su regreso y se le impone la cárcel por reconocer su homosexualidad, se tendría que meter a prisión al cinco por ciento de la población del país, alrededor de 300 mil personas. Contrario a esto considero que es momento de comenzar a educarnos en cuanto a la sexualidad vista de forma científica, como una parte integral de la vida de todos y todas y no desde la óptica fundamentalista, cultural-religiosa que ha sido la tónica hasta la fecha”, declaró Gutiérrez.


Las pruebas
En cuanto a las pruebas que solicitó el gobierno canadiense a Orozco, el presidente de Cepresi manifestó que esta solicitud es una flagrante violación a la intimidad del joven.


“El solicitarle pruebas a este joven está fuera de lugar, porque no hay una garantía para probar su identidad; tenemos casos de hombres y mujeres en Nicaragua y en todo el mundo, que no muestran ningún indicio de homosexualidad o lesbianismo, y lo son, mientras hay jóvenes que parecen y no lo son, no hay forma de probar la homosexualidad o heterosexualidad sin exponer y violentar tu intimidad”, argumento Gutiérrez.


Un referente
Por su parte, Mario Chamorro, director del Centro Dos Generaciones, comentó que algo interesante de este caso es que ocurrió en Canadá, que es un país modelo en cuanto al respeto de la diversidad.


“Este caso es un referente, porque como él, hay en el país muchos jóvenes temerosos de declarar su sexualidad en su propio país, de forma que emigran porque el Estado, al igual que las familias, cuando descubren la homosexualidad en alguno de sus miembros discrimina o invisibiliza el asunto, porque los Estados no trabajan en cuanto al tema de la diversidad no sólo sexual sino religiosa, económica y cultural”, expresó.


“El tema de la sexualidad es tabú, y si le agregamos al tema la homosexualidad, es más complicado tratarlo”, dijo Chamorro, por la doble moral de los nicaragüenses, sin embargo no podemos vivir plenamente si no vivimos nuestra sexualidad, que es como tener una buena alimentación para desarrollarnos.


“Hay que entender las razones de este joven para pedir asilo. Primero, que proviene de una familia con un padre que lo violentaba y con seguridad violentaba a toda la familia, un hombre machista que se afrenta de la homosexualidad de su hijo, a la vez, proviene de un país intolerante con los homosexuales, lo mejor que pudo hacer es emigrar a un país tolerante, éste es un caso especial”, señaló Chamorro.


Si Orozco no consigue un permiso por razones humanitarias de parte de la ministra de Inmigración Diana Finlay, que le permita quedarse en Canadá, regresará a Nicaragua el martes de la próxima semana, y el panorama que le espera no es alentador.


“A su regreso este joven se deberá enfrentar, después de haber pasado ocho años en países que respetan la diversidad, los mismos problemas que enfrentan los jóvenes que dan a conocer su opción sexual: una familia que se afrenta de él, el estigma, el que lo señalen, y la discriminación que tiene que ver con las oportunidades, y, afectivamente, la soledad; aunque los homosexuales se ofrecen mucha solidaridad, entre ellos se dan mucha fortaleza porque viven las mismas experiencias, pero la soledad es uno de los grandes riesgos que tiene”, concluyó Chamorro.


El artículo 204 señala que comete delito de sodomía el que induzca, promueva, propagandice o practique en forma escandalosa el concúbito entre personas del mismo sexo y la pena es de uno a tres años de prisión. Cuando uno de los que lo practican, aun en privado, tuviere sobre el otro poder disciplinario o de mando, como ascendente, guardador, maestro, jefe, guardián o en cualquier otro concepto que implique influencia de autoridad o de dirección moral, se le aplicará la pena de la seducción ilegítima, como único responsable.


Este artículo 204 provocó que en 1992 se introdujera un recurso por inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia, sin embargo, en el fallo emitido en 1994 la CSJ declaró un “no ha lugar” al recurso, incrementando el temor de que el artículo 204 pueda legitimar el procesamiento de personas únicamente por su homosexualidad o por manifestar libremente determinadas creencias.


Cabe destacar que Amnistía Internacional señala respecto a este tema, que Nicaragua se adhirió en 1980 al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), el cual protege los derechos a la libertad de expresión (artículo 19), a la libertad de no ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en la vida privada (artículo 17) y a la libertad de conciencia (artículo 18). Asimismo, el Pacto afirma la igualdad de todas las personas ante la ley y el derecho, a no ser objeto de discriminación (artículos 2 y 26).

2007/02/08

> Erreportajea: Eskubideak > CANADA: UN DIARIO RECOGE LA ODISEA DE ALVARO OROZCO, JOVEN GAY NICA

  • Huyó de 13 años de la homofobia y el maltrato familiar
  • Diario canadiense recoge odisea de joven gay nica
  • Preso un año en EU y pasó a Canadá para evitar deportación. Sin embargo, pueden regresarlo porque no creen que sea homosexual
  • El Nuevo Diario, 2007-02-08


Álvaro Orozco, de 21 años, llegó a Canadá en 2005 buscando asilo y protección. Él es homosexual, y huyó de Nicaragua cuando tenía 13 años por temor al rechazo por su preferencia sexual, y porque su padre amenazó con matarlo por ser gay. En Canadá, las autoridades de Inmigración le negaron el asilo al no creer la historia del joven.


La historia la recoge el diario canadiense Globe and Mail en su edición de este miércoles. El diario relata que Orozco se escapó de su casa cuando tenía 13 años, huyendo de las amenazas de su padre alcohólico


Capturado en EU
De aventón en aventón se trasladó por toda Centroamérica hasta llegar a la frontera entre México y EU. Junto con un joven hondureño cruzó a nado el río Grande, donde casi se ahogó cuando sus piernas quedaron enredadas en unas algas. Su compañero lo salvó, pero fue capturado por funcionarios de inmigración estadounidenses.


Orozco permaneció un año en un correccional para menores de Houston. Cuando cumplió 14 años fue liberado, después de asegurar que regresaría a Nicaragua. Sin embargo, el joven escapó y se refugió en una iglesia de los Adventistas del Séptimo Día, ocultando su orientación sexual por temor a que los religiosos lo rechazaran por ello.


En 2005 el joven decidió tomar un bus hasta la ciudad de Búfalo, en el estado de Nueva York, después de haber leído en Internet que en Canadá la justicia protegía los derechos de los homosexuales y había programas de asilo más abiertos que en EU. Una organización de Búfalo le ayudó a hacer su solicitud de refugio.


Pueden regresarlo
Sin embargo, el Consejo de Inmigración de Canadá le ha negado el asilo por no creer que el joven sea homosexual. El próximo martes Orozco podría regresar a Nicaragua, donde las leyes condenan la sodomía, y donde lo espera una familia que según él, lo golpeaba y se burlaba por su orientación sexual cuando era adolescente.


“Mi padre me llamaba ‘marica’, y me dijo que me golpearía (por su orientación sexual)”, dijo Orozco al Globe and Mail. “Pero es imposible demostrar que uno es gay”, agregó. Orozco relató al diario que desde una edad muy temprana se sentía y comportaba diferente. Cuando niño, Orozco jugaba a ser artista, y hoy quiere convertirse en enfermero.


Deborah Lamont, miembro del Consejo de Inmigración de Canadá, dijo que no creía que Orozco sea homosexual, explicando que el joven no era sexualmente activo cuando era adolescente y no estaba claro de su orientación sexual cuando vivía en Nicaragua.


Lamont calificó de “insatisfactorias” las explicaciones de Orozco, y dijo que “él no es homosexual y fabricó su orientación sexual para apoyar un reclamo inexistente para ser protegido en Canadá.”


El-Farouk Khaki, abogado de Orozco, dijo que este caso muestra la dificultad de los demandantes que piden refugio por su orientación sexual, y que llegan de países con una cultura machista y homofóbica, a un estilo de vida más liberal. Además, muestra los prejuicios que la sociedad tiene sobre el tema, al pensarse que un adolescente gay es sexualmente más activo que uno heterosexual.


La última esperanza de Orozco es solicitar un permiso por razones humanitarias a la ministra de Inmigración de Canadá, Diane Finlay, lo que le permitiría quedarse en ese país. El abogado de Orozco tampoco descarta volver a abrir el proceso para la solicitud de asilo, explicando que ha habido una violación de la justicia en el caso, al no tratar a Orozco como una persona vulnerable.


La penalidad de Nicaragua
Según el abogado, que ha representado con éxito a otros nicaragüenses homosexuales que han pedido asilo en Canadá, Orozco es vulnerable por ser joven, inculto, estar solo en un país desconocido y ser víctima de abuso doméstico. Una de las razones expuestas por el abogado, es que en Nicaragua la homosexualidad es penada por la ley.


El joven recibe ayuda de la organización canadiense “Supporting Our Youth” (Ayudando a Nuestra Juventud) de Toronto, que ofrece apoyo a los jóvenes homosexuales recién llegados a Canadá y que piden asilo en ese país.


Suhail Abualsameed, director del organismo, dijo que los jóvenes gay que demandan refugio en Canadá, a menudo tienen problemas al tratar de convencer a las autoridades de inmigración sobre la seriedad de su orientación, principalmente si no cuentan con pruebas suficientes.

2007/02/07

> Erreportajea: Eskubideak > CANADA: DENIEGAN EL ASILO A UN NICARAGUENSE POQUE NO PUDO PROBAR QUE SEA GAY

  • No pudo probar que es gay y le negaron asilo
  • Un joven nicaragüense abandonó el país cuando era adolescente por temor al rechazo por ser homosexual. Ahora vive en Canadá, donde ha pedido asilo, pero podría ser deportado al no poder probar su orientación sexual.
  • El Nuevo Diario [Nicaragua], 2007-02-07

Álvaro Orozco, de 21 años, llegó a Canadá en 2005 buscando asilo y protección. Él es homosexual y huyó de Nicaragua cuando tenía 13 años por temor al rechazo por su preferencia sexual y porque su padre amenazó con matarlo por ser gay. En Canadá, las autoridades de Inmigración le negaron el asilo al no creer que el joven sea homosexual.


La historia la recoge el diario canadiense Globe and Mail en su edición de este miércoles. El diario relata que Orozco se escapó de su casa cuando tenía 13 años, huyendo de las amenazas de su padre alcohólico.


De aventón en aventón se trasladó por toda Centroamérica hasta llegar a la frontera entre México y EEUU. Junto con un joven hondureño cruzó a nado el Río Grande, donde casi se ahogó cuando sus piernas quedaron enredadas en unas algas. Su compañero lo salvó, pero fue capturado por funcionarios de inmigración estadounidenses.


Orozco permaneció un año en un correccional para menores de Houston. Cuando cumplió 14 fue liberado, después de asegurar que regresaría a Nicaragua. Sin embargo el joven escapó y se refugió en una iglesia de los Adventistas del Séptimo Día, ocultando su orientación sexual por temor a que los religiosos lo rechazaran por ello.


En 2005 el joven decidió tomar un bus hasta la ciudad de Búfalo, en el estado de Nueva York, después de haber leído en Internet que en Canadá la justicia protegía los derechos de los homosexuales y había programas de asilo más abiertos que en EEUU. Una organización de Búfalo le ayudó a hacer su solicitud de refugio.


Sin embargo, el Consejo de Inmigración de Canadá le ha negado el asilo por no creer que el joven sea homosexual. El próximo martes Orozco podría regresar a Nicaragua, donde las leyes condenan la sodomía y donde lo espera una familia que según él lo golpeaba y se burlaba por su orientación sexual cuando era un adolescente.


“Mi padre me llamaba “marica”, y me dijo que me golpearía (por su orientación sexual)”, dijo Orozco al Globe and Mail. “Pero es imposible demostrar que uno es gay”, agregó. Orozco relató al diario que desde una edad muy temprana se sentía y comportaba diferente. Cuando niño, Orozco jugaba a ser artista y hoy quiere convertirse en enfermero.


Deborah Lamont, miembro del Consejo de Inmigración de Canadá, dijo que no creía que Orozco sea homosexual, explicando que el joven no era sexualmente activo cuando era adolescente y no estaba claro de su orientación sexual cuando vivía en Nicaragua.


Lamont calificó de “insatisfactorias” las explicaciones de Orozco y dijo que “él no es homosexual y fabricó su orientación sexual para apoyar un reclamo inexistente para ser protegido en Canadá.”


El-Farouk Khaki, abogado de Orozco, dijo que este caso muestra la dificultad de los demandantes que piden refugio por su orientación sexual y que llegan de países con una cultura machista y homofóbica, a un estilo de vida más liberal. Además muestra los prejuicios que la sociedad tiene sobre el tema, al pensarse que un adolescente gay es sexualmente más activo que uno heterosexual.


La última esperanza de Orozco es solicitar un permiso por razones humanitarias a la ministra de Inmigración de Canadá, Diane Finlay, lo que le permitiría quedarse en ese país. El abogado de Orozco tampoco descarta volver abrir el proceso para la solicitud de asilo, explicando que ha habido una violación de la justicia en el caso, al no tratar a Orozco como una persona vulnerable.


Según el abogado, que ha representado con éxito a otros nicaragüenses homosexuales que han pedido asilo en Canadá, Orozco es vulnerable por ser joven, inculto, estar solo en un país desconocido y ser víctima de abuso doméstico. Una de las razones expuestas por el abogado, es que en Nicaragua la homosexualidad es penada por la ley.


En 1992 una enmienda al Código Penal criminalizó las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Este marco legal, además, pone en riesgo de ser procesadas a las personas que realizan campañas a favor de los derechos homosexuales o suministran información sobre salud sexual, según un informe de Amnistía Internacional publicado en 2006 y citado por el diario canadiense.


Orozco dijo que se siente cómodo desde que llegó hace dos años a Toronto y que vive con tranquilidad su orientación sexual, y hasta sale a fiestas gay los fines de semana. “Aquí la ley me protege. En Nicaragua yo podría se encarcelado. Todavía temo a mi padre, que amenazó con matarme por ser gay”, dijo.


El joven recibe ayuda de la organización canadiense “Supporting Our Youth” (Ayudando a nuestra Juventud) de Toronto, que ofrece apoyo a los jóvenes homosexuales recién llegados a Canadá y que piden asilo en ese país.


Suhail Abualsameed, director del organismo, dijo que los jóvenes gay que demandan refugio en Canadá a menudo tienen problemas convenciendo a las autoridades de inmigración sobre la seriedad de su orientación, principalmente si no cuentan con pruebas suficientes.


Ese fue el problema de Orozco, quien acudió a las autoridades sin documentación legal –preparada por abogados relacionados con casos de homosexuales- que le apoyara en su petición. “Me pidieron que probara que soy gay y no podía. Pero es ilógico que no me creyeran”, dijo.