2007/02/23

> Berria: Ezkontza > ARGENTINA: SEGUN UNA ENCUESTA, LA MAYORIA DE LA POBLACION ACEPTA EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

  • La mayoria de los argentinos acepta el matrimonio gay
  • Sentido G, 2007-02-23 # Andrés Osojnik


Una encuesta exclusiva para Página/12 revela que el 70 por ciento aprueba el casamiento gay. El sondeo, efectuado en Capital y conurbano, muestra incluso que cuatro de cada diez personas aceptan que parejas homosexuales adopten a un niño. Para la “unión civil”, el consenso supera el 80 por ciento.


La imagen de dos hombres o dos mujeres que entran a un Registro Civil para casarse no parece ya sólo una foto de países lejanos como Holanda o como España. Ahora parece también el reflejo de un creciente consenso en el país. Una encuesta elaborada esta semana en el área metropolitana reveló que el 70 por ciento está a favor de que personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio. El acuerdo a que esa relación tenga una figura legal específica (la “unión civil”) es mayor aún: ocho de cada diez. El consenso baja al momento de pronunciarse sobre la autorización para que una pareja gay pueda adoptar a un niño: a favor de esa posibilidad se declaró un 44 por ciento de los encuestados, una cifra igualmente considerable. El estudio fue efectuado por Analogías, en exclusiva para este diario, luego de que el miércoles pasado dos mujeres lesbianas reclamaran en la Justicia por su derecho a casarse, en lo que constituyó el lanzamiento de una campaña nacional por el matrimonio gay.


–¿Qué grado de acuerdo tiene con que personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio? – fue la pregunta central de la encuesta.


El 73,1 de los consultados se pronunció a favor. El 52,2 dijo estar “muy de acuerdo” y el 20,9 se mostró “de acuerdo”. Entre quienes rechazaron esa posibilidad (el 25,7 por ciento), el 7,5 por ciento dijo que estaba “algo en desacuerdo” y el 18,2 se mostró “muy en desacuerdo”. Sólo el 1,3 adhirió al clásico “no sabe/no contesta”.


“El resultado de este estudio demuestra que la sociedad está aceptando las diferencias, que hay un avance en la civilidad y una apertura en el espíritu democrático”, destacó la socióloga Analía del Franco, que encabeza la consultora Analogías.


El trabajo fue llevado a cabo en el área metropolitana, es decir, Capital y conurbano, con un universo poblacional de ambos géneros, de 18 a 74 años, con selección de acuerdo con cuotas de edad y género. Fueron entrevistados 400 casos en forma telefónica y el error muestral es de +/- 4,9 por ciento.


El miércoles 14, María Rachid y Claudia Castro, dos dirigentes de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, se presentaron en el Registro Civil central de la ciudad de Buenos Aires para pedir turno para casarse. Previsiblemente, el pedido fue rechazado. Las mujeres interpusieron entonces un recurso de amparo en un juzgado de familia para que se declare “inconstitucional” la prohibición del matrimonio a dos personas del mismo sexo. El escrito fue preparado por un equipo de abogados que se basó en el derecho constitucional a formar una familia y a no ser discriminados. Los letrados argumentan que la limitación del matrimonio a los heterosexuales es violatoria de la Carta Magna y los tratados internacionales incorporados a ella en 1994.


La movida significó el inicio de una campaña en todo el país para instalar el debate sobre el matrimonio gay. El próximo paso, según señalan en la Federación, será una presentación similar en la Justicia de la provincia de Santa Fe.


Después de la repercusión que tuvo el episodio, la encuesta que publica ahora este diario refleja un alto grado de consenso. Los números a favor del matrimonio gay incluso se incrementan cuando se trata de la “unión civil”, es decir, una figura específica que ya existe en la Capital Federal y en torno de la cual hay presentado un proyecto en el Congreso nacional. El 82,4 por ciento de los entrevistados acuerda con la unión civil, en tanto el 13 se muestra en desacuerdo. Es decir, hay un diez por ciento más a favor de la unión civil por sobre el matrimonio. “La diferencia entre la unión civil y el matrimonio posiblemente se explique porque este último incluiría la posibilidad de adopción y este tema sí divide a la sociedad”, explica Del Franco.


Precisamente, ante la pregunta sobre el grado de acuerdo con que una pareja homosexual pueda adoptar niños, el 53 por ciento rechaza esa posibilidad, en tanto un 44,1 por ciento se manifiesta “de acuerdo” y “muy de acuerdo”. “Este es el dato bisagra –apunta la socióloga–. Con el consenso sobre la unión civil y el matrimonio, la sociedad parece expresar la idea de que cada uno es dueño de hacer lo que quiera, de que es una cuestión privada y se trata de una conducta individual que debe ser respetada. Ahora, cuando se pone en juego la adopción, se toma como un asunto público, donde ya empiezan a surgir dudas sobre si no se está afectando al chico. De todas maneras, que haya un 44 por ciento a favor no es poca cosa. Es una buena base para el debate.”


En la Federación de Lesbianas y Gays, que reúne a unas veinte organizaciones de minorías sexuales de todo el país, coinciden en la evaluación. Y se muestran exultantes ante los resultados del sondeo. “Los resultados de esta encuesta nos confirman que la sociedad está muy por delante de las instituciones –resalta María Rachid, la dirigente lesbiana que inició el reclamo judicial–. Lo vivimos claramente en estos días, en los que no paramos de recibir muestras de apoyo y solidaridad, en la calle, en el barrio, en todos lados. La propia jueza del Registro Civil nos contestó que le encantaría celebrar nuestro matrimonio y que, si ganábamos esta batalla por la igualdad jurídica, lo haría con gusto. La mayoría de la gente sabe que lo que demandamos es justo y que no estamos en contra de nadie; sólo reclamamos tener los mismos derechos con los mismos nombres. En España pasaba lo mismo: mientras la derecha se oponía al reconocimiento del derecho al matrimonio, dos de cada tres españoles les decían a los encuestadores que estaban a favor. Los resultados de esta encuesta son aún más contundentes.”


–¿Cómo evalúa esta encuesta respecto de la idea que se suele expresar sobre que la sociedad “no está preparada” para un cambio de esta naturaleza?


–Muchas veces escuchamos a legisladores y legisladoras que nos dicen que están de acuerdo con nosotros, que tenemos razón, pero que no es el momento, como si nuestras vidas pudieran esperar a que ellos crean que llegó el momento de dejar de discriminarnos. Evidentemente, la gente sí está preparada, y lo que hace falta es que sus representantes tomen nota del mensaje que esta encuesta les está dando: la mayoría dice que no sólo está de acuerdo, sino que además piensa que éste es el momento para aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo.


Efectivamente, el sondeo de Analogías incluyó la pregunta de si este momento es el adecuado para cambiar la ley y permitir el matrimonio de homosexuales. El 66,6 por ciento consideró que sí, en tanto que el 27,8 se expresó en contra. Analía del Franco destaca el resultado de esta pregunta: “Esto implica una intención de protagonismo por parte de la sociedad, que le otorga credibilidad a sus opiniones. De otra manera deberíamos haber considerado las respuestas como formales y sin compromiso. La sociedad está diciendo: estoy de acuerdo y me parece bien que se haga ahora, no más adelante o alguna vez.”


La encuesta también incluyó una pregunta sobre la vía judicial para alcanzar el matrimonio gay: “¿Qué grado de acuerdo tiene usted con que la justicia autorice a casarse a las dos mujeres que se presentaron esta semana al Registro Civil?”. El 67,4 por ciento se mostró “muy de acuerdo” y “de acuerdo”, en tanto quienes se expresaron “algo en desacuerdo” y “muy en desacuerdo” fueron el 25,1 por ciento.


–Supongamos que existe matrimonio para personas homosexuales. ¿Si usted se casara en el registro civil y antes o después se casan homosexuales, ¿sentiría algún grado de incomodidad por la situación? –preguntó Analogías a los encuestados.


El 83,3 por ciento respondió que “ninguna incomodidad”. El 8 por ciento dijo que sentiría “alguna incomodidad”; el 4,7, “bastante incomodidad” y apenas el 2,9 expresó que le resultaría “muy incómodo”.


“La sociedad está muy abierta a esta situación –señala Del Franco–. Hay que aclarar que se trata del área metropolitana, donde, sobre todo en la Capital, hay mayor apertura y las personas homosexuales son más visibles, hay mayor convivencia. Pero el saldo es muy a favor. Sobre todo en mujeres y hombres jóvenes, menores a 30 años. Esas dos franjas son las que más alta adhesión expresan. Los mayores generan más resistencia.”


–¿Qué sucede con los niveles socioeconómicos?


–El sector de mayor apertura es el de la clase media. Los sectores populares y los más altos ofrecen más resistencias, son más conservadores. El consenso es aún mayor cuando se trata de aceptar derechos sociales a los homosexuales: casi nueve de cada diez personas creen que el viudo o viuda de una pareja homosexual debe cobrar la pensión después del fallecimiento, lo mismo que la obra social: casi el 90 por ciento acuerda con que las obras sociales deben cubrir a la pareja homosexual del beneficiario.


De acuerdo con la encuesta, un 60 por ciento considera que legalizar la situación en parejas de homosexuales es “un avance social y cultural” para el país. “Aunque también se observa realismo cuando más de un 65 por ciento considera que instaurar la figura del matrimonio no implica que no haya más discriminación, probablemente por considerarlo un cambio cultural más profundo. Pero la encuesta revela que el camino se está abriendo”, explica Del Franco.


María Rachid lo pone en términos de reclamos: “Que nuestros representantes se den cuenta de que el lobby de la Iglesia puede ser muy fuerte, pero los ciudadanos y las ciudadanas han sido muy claros en su posición. Esto ya ha pasado otras veces: si fuera por la Iglesia, no habría ley de divorcio, no habría ley de salud reproductiva, no habría campañas de prevención del VIH, no habría educación sexual en las escuelas. Pero hoy como ayer, hay una mayoría social, incluso una mayoría formada por muchos católicos, que no cree en la discriminación y el prejuicio.”

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