2007/07/29

> Iritzia: Javier Morán > PEDOFILIA

  • Pedofilia
  • La Nueva España, 2007-07-29 # Javier Morán

El cardenal Cañizares declaró días atrás en La Granda que «el grupo social en el que menos pederastia hay es en el de sacerdotes». No conocemos estudios comparativos sobre el particular en España, pero sí le dan la razón al primado Cañizares los elaborados en EE UU, donde miles de casos de pedofilia en el seno católico salieron a la luz en 2001.


El asunto sigue rodando. Acaba de saberse que la archidiócesis de Los Ángeles venderá edificios, desinvertirá sus fondos y pedirá préstamos para abonar, tras acuerdos, 660 millones de dólares a víctimas de abusos, la mayor cifra del rosario de indemnizaciones que ya han hecho quebrar varias diócesis, como Tucson, Portland, Davenport y San Diego. Por lo que respecta a España, el Tribunal Supremo confirmó recientemente que el arzobispado de Madrid era responsable civil subsidiario de lo acaecido con un cura pederasta de Aluche.


Evidentemente, los casos españoles son pocos -lo cual no los hace comprensibles, ni mucho menos-, pero se echa en falta un firme protocolo de actuación de los obispos cuando éstos surgen, procedimiento que evitaría ciertas acusaciones de encubrimiento.


Pero vayamos al cataclismo americano, que, por sus dimensiones, ha sido el más estudiado y arroja luz sobre algunos aspectos de estos lamentables sucesos. El jesuita Thomas Reese, ex director de la revista «American Magazine», ha analizado los «hechos, mitos y cuestiones» de lo sucedido. Frente a quienes, dentro de la Iglesia, intentaron minimizarlos, Reese señala que 4.392 sacerdotes -el cuatro por ciento de todo el clero que pastoreó entre 1950 y 2002 en EE UU- han recibido acusaciones al respecto. El tres por ciento de los casos consistió en tocamientos sobre las ropas de la víctima; el 57 por ciento, bajo ellas; el 27 por ciento, en sexo oral, y el 25 por ciento, en penetración o intento. La tercera parte de las acusaciones recayó sobre 149 sacerdotes que abusaron de 2.960 víctimas. Este dato revela precisamente la impunidad continuada y, tal vez, el poco celo de los obispos, varios de los cuales, incluidos cardenales, fueron apartados de su ministerio desde 2001.


Hay miles de datos más -por ejemplo, que hubo 10.667 casos de abuso registrados, y que la mitad de las víctimas contaban de 11 a 14 años, pero Reese intenta dilucidar las causas. ¿Efectos del celibato? Poco cierto, pues el 96 por ciento de los sacerdotes no se ha visto involucrado.


¿Secuela de la disipación de la Iglesia y de los seminarios tras el Concilio Vaticano II (1963-65) -tesis de George Weigel, influyente analista católico-? No parece: el 70 por ciento de los acusados fue ordenado antes de 1970.


¿Consecuencia de la homosexualidad? Reese se tienta la ropa. Las estimaciones sobre el número de sacerdotes gays en EE UU varían del 10 al 60 por ciento. Si la cifra fuera elevada, significaría que la mayoría de ellos no se vieron involucrados. Sin embargo, el 80 por ciento de las víctimas eran varones, circunstancia que la Liga Católica Estadounidense -asociación de estricta observancia- considera determinante. Es esta misma entidad la que advierte que el cinco por ciento de los profesores americanos y el 15 por ciento de los alumnos se ven envueltos en sucesos de abuso sexual. Entrenadores deportivos, docentes sustitutos y presbíteros de otras iglesias superan el cuatro por ciento de abusadores católicos, asegura la Liga.


Un
solo caso de pedofilia en el clero es en sí mismo una monstruosidad, pero éstos son los datos.

No comments: