2007/01/08

> Berria: Trans > IRAN: PIDE EL DIVORCIO TRAS DESCUBRIR QUE SU ESPOSA ERA TRANSEXUAL

  • Diario La Rioja, 2007-02-08
  • Pide el divorcio en Irán tras descubrir que su esposa era un hombre

Un iraní solicitó su divorcio al afirmar que su esposa era en realidad un hombre que se había sometido a una operación de cambio de sexo, informó ayer el diario 'Etemad'. El hombre, identificado sólo por su nombre de pila, Farhad, pidió el divorcio después de que su esposa le exigiera el pago de 40 millones de riales (4.300 dólares), acordados durante la boda.

«Después de mi boda con Mina hace cuatro años, descubrí que se había sometido a una operación de cambio de sexo y que, en realidad, se llamaba Huchang», explicó el decepcionado marido. Durante cuatro años «traté de acostumbrarme», pero «cuando me pidió que le pagara la dote, me informé y me di cuenta de que nuestro matrimonio era ilegal», señaló.

La mujer, por su parte, afirmó ante el juez que quería seguir viviendo con su esposo, pero reclamó asimismo cobrar esa suma, tal y como prevé la ley iraní. Según el derecho iraní, en el momento de la boda, el esposo se compromete a abonar una suma de dinero a su esposa, que debe percibir en caso de separación, pero que puede reclamar también con anterioridad.

Los textos de la República Islámica autorizan por otra parte el cambio de sexo bajo algunas condiciones, pero los transexuales no están del todo aceptados en la sociedad iraní..

> Erreportajea: Sexualitatea > LA RED DEVUELVE EL BRIO AL AMOR LIBRE

  • La Red devuelve brío al amor libre
  • Más de un millón de españoles visitan regularmente 'webs' para tener encuentros sexuales esporádicos
  • El País, 2007-01-08 # Daniel Verdú · Madrid


Quizá lo llamaban amor cuando querían decir sexo. Tras el auge de las páginas para dar con la pareja soñada en algunos clics, las webs de citas "para adultos" proliferan en la red. En un ejercicio de depuración de los deseos de los clientes, las nuevas páginas se llevan gran parte de la audiencia de los sites de contactos tradicionales.


Gente de todas las edades y estratos busca relaciones esporádicas, encuentros sexuales con desconocidos a través de webs como sexsearch.com, iwantu.com o adultrfriendfinder.com. Esta última, con 25 millones de clientes en todo el mundo, dobla en visitantes mensuales a la popular match.com. La tendencia, según los expertos, revela nuevos usos en las relaciones de pareja, y da paso a lo que algunos aciertan en describir ya como multiloving.


Marta recibe unos 40 emails al día. Son todos de gente que ha visto su perfil en una página web de Internet y está interesada en mantener sexo con ella. Los remitentes suelen ser hombres, pero también recibe correspondencia de algunas mujeres y parejas. Lleva suscrita a Adultfriendfinder unos cinco meses y desde entonces ha practicado sexo con siete personas diferentes. Está encantada. "Después de un desengaño amoroso me apunté a Meetic (una web de contactos tradicionales). Un día un amigo me aconsejó que no perdiera el tiempo y mirase ésta", recuerda. "Si quisiera, ahora podría estar en la cama 24 horas al día".


La red ha pasado del amor al sexo. "Hace 10 años empezamos con Friendfinder, una web de citas tradicionales. Vimos que mucha gente insistía en colgar fotos y comentarios eróticos y pensamos en crear un site sólo para adultos. Seis meses más tarde, el hijo era más grande que su padre", explica el californiano Andrew Conru, propietario y fundador de la web, que recibe más de un millón de visitas únicas al mes sólo en España (según datos de Nielsen/Rating), y se sitúa entre las 10 páginas de entretenimiento más visitadas del país. La empresa factura 100 millones de dólares al año.


La edad media del usuario está entre 25 y 45 años, con una proporción de 10 hombres por cada mujer. ¿Cómo son? "Hay profesionales, desempleados, amas de casa. Es sólo gente con ganas de expresarse sexualmente. Puede ser cualquiera", insiste Conru.


Marta tiene 28 años. Es atractiva, educada y de clase media. Trabaja como abogada en un bufete de la zona alta de Barcelona. A lo largo del día selecciona los emails que recibe. "Sólo abro los que tienen foto. Si tienen faltas de ortografía garrafales, los elimino. Contesto a los que me gustan y chateo con ellos. Si hay buen rollo, nos citamos y vemos qué pasa", relata. A veces en un bar y otras en casa de uno de los dos. El método no le parece peligroso. "Es más seguro que conocer a una persona una noche en una discoteca y terminar acostándote con ella sin prácticamente haber hablado", explica. De todos modos, siempre que se ve con algún usuario le pide el número del DNI y se lo da por teléfono a un amigo; éste sabe que a una hora determinada llamará para decir que está bien.


Bruno (nombre ficticio) es uno de los amigos/amantes que Marta ha encontrado en la red. Quedan a menudo para acostarse. Él es ingeniero y padre de dos hijos. Tiene 37 años y lleva tres suscrito a la página. Se ha acostado con unas 25 chicas. "No me ha ido mal, pero hay mucha gente que no me interesa, y hay que separar el grano de la paja", advierte por teléfono durante un viaje de negocios.


Algunos en la web se describen más atractivos de lo que son o fingen algunos aspectos de su personalidad. Otros, incluso, se hacen pasar por alguien del sexo opuesto. Esta suerte de transexualidad virtual puede ser un simple juego o un truco para acceder a personas que, de otro modo, no responderían. Además, las mujeres tienen mayor acceso al resto de usuarios.


Ser miembro de este tipo de webs suele ser gratis. Pero los hombres tienen restringido el acceso a la mayoría de servicios si no pagan. Además, si se quiere gozar de privilegios, como que el perfil que uno inscribe aparezca en un lugar resaltado, deben abonarse cuotas de 20 a 35 euros mensuales. Más de la mitad de los miembros paga.


En estos sites, la mayoría de personas se anuncia con una fotografía sexualmente explícita. Los perfiles relatan con detalle los gustos y fantasías de cada uno. Basándose en esa información, un buscador encuentra a las personas más afines y, mediante un mensaje en el correo particular, anuncia al usuario que hay equis personas que desean conocerle. "Antes la gente se conocía en el bar, a través del periódico o anuncios donde sólo podían escribir tres líneas de lo que eran y lo que buscaban. En los primeros años de nuestra empresa, la gente desconfiaba del on-line dating por los problemas que había traído ese tipo de citas. Parecía que eran para gente mala o pervertida. En los últimos cinco o diez años ha habido un gran cambio en las actitudes, y ya es normal dejar que una web haga el trabajo sucio y te presente a gente", argumenta Conru.


La red adelgaza el ritual de seducción. "Buscar sexo en la web puede ser como hacerlo en un bar. Pero aquí no hay parafernalia, todo el mundo sabe lo que busca. Yo ya no tengo 20 años; no me apetece pasar horas en una discoteca, invitar a una copa a una chica y estar hablando una eternidad para luego ver si nos vamos a la cama", explica Bruno.


"Vivimos un periodo como el paso de la vida rural a la urbana. La era digital aumenta el anonimato y la libertad para comportamientos antes reprobables", explica el catedrático en psicología sexual Félix López. ¿Cómo influye esto en las relaciones convencionales? "Obviamente la estabilidad de las parejas se ve amenazada. Hemos pasado del compromiso eterno a las monogamias sucesivas y, finalmente, a algo así como un periodo de multiloving".


Éstas páginas tienen algunos filtros para que no se conviertan en un tablón de anuncios para quien sólo desea prostituirse. En algunos perfiles puede leerse "me gustan mucho los regalos y el dinero" o insinuaciones parecidas. "Algunas palabras alertan de las irregularidades. Pero hay muchas maneras de describir tu perfil y tus intenciones evitándolas. La comunidad es el mejor guardián de la web. Ellos alertan de si hay comportamientos inadecuados", explica Conru.


¿Están cambiando la relaciones de pareja? "Claro. La gente tiene más opciones y se obstina menos en que funcionen las relaciones largas. Eso va a ser una tendencia, pero que puede retroceder. Hoy somos como niños en una tienda gigante de caramelos; al final acabaremos empachándonos y volveremos a ser muy selectivos", advierte el fundador de Adultfriendfinder.


  • Clubes de 'swingers'
  • El país, 2007-01-08 # D. V. · Madrid


Muchos de los usuarios de estas webs se definen como "liberales" o "swingers". Éste termino es la palabra inglesa con la que se conoce a la gente que tradicionalmente ha realizado intercambios de pareja en clubes o fiestas privadas. Aunque la práctica no es nueva, en España prolifera este tipo de lugares. En Madrid ya hay más de 20, pero ciudades más pequeñas como Alicante o Vigo también tienen los suyos.


Encuentros es uno de los más antiguos de Madrid. Es un local de unos 250 metros pensado para parejas, aunque los hombres, con restricciones, también pueden ir solos. Un miércoles de finales de agosto está bastante concurrido. Hay unas veinte parejas. Una relaciones públicas recibe a los visitantes y enseña el local a los no iniciados mientras explica las normas. "Lo principal es el respeto. No significa no. Si queréis relacionaros con otra pareja o grupo, podéis hacerlo hablando o con una leve caricia en el brazo. Si la persona te aparta la mano, significa que no quiere nada", dice con un tono didáctico.


Dentro, uno puede desnudarse y ponerse un albornoz, o pasear vestido y desprenderse de la ropa en el momento oportuno. En la sala principal varias parejas mantienen un extenso catálogo de relaciones sexuales. Una pareja acaba de entrar. Van completamente vestidos. Son jóvenes y bastante atractivos. Enseguida se acercan otros swingers a hablar con ellos. Tras una breve conversación, se dirigen a una de las zonas de la sala -un cubículo acristalado y con ojos de buey para contemplar lo que sucede dentro- y se ponen manos a la obra. Primero, en un intercambio de parejas; luego en una pequeña orgía a la que no tarda en unirse otra pareja.


"Hemos venido otras veces. Llevamos saliendo tres años y esto es un divertimiento más en la relación", explican Juan y Eva. "Hemos conocido a mucha gente. La finalidad es ampliar las redes sociales haciendo algo que nos encanta", dicen.

> Iritzia: Amando de Miguel > EL LATIN DE NUESTRO TIEMPO: EL INGLES

  • El latín de nuestro tiempo: el inglés
  • El Telegrama de Melilla, 2007-01-08 # Amando de Miguel


Asier Larrauri me dice que es mejor decir anglosajón que anglicano para calificar al idioma de los ingleses. A mí me gusta lo de anglicano como relativo a la cultura inglesa, y por tanto lo que se refiere a la religión establecida o a la lengua común.


En cambio, anglosajón es un término étnico, por otra parte no muy preciso. Ya sé que en este caso no puedo apoyarme en la autoridad de los diccionarios. Simplemente digo lo que me pide el cuerpo.


José María Iboleón Adarraga se extraña del “palabro organizacional”. Me consulta si está bien dicho, tanto palabro como organizacional. El palabro expresa divinamente la intención de calificar una voz como desmesurada, estrambótica. Lo de organizacional sigue la moda anglicana que prestigia los adjetivos en –al, como opcional, operacional, educacional, apariencial, etc. Mejor será decir organizativo, optativo, operativo, educativo, aparente, etc. Predicar en el desierto es mi especialidad.


David González Calleja aduce una ingeniosa teoría para explicar la voz gay (pronúnciase guey en inglés). Según ese culto corresponsal, “la voz gay no significa varón homosexual, sino que es equivalente a homosexual hombre o mujer, ya que está formada por la unión de guy (es decir, nuestro coloquial tío) y la voz gal (es decir, tía). Por tanto, gay = gal + guy (con las chicas primero, por cierto), o sea, el que es tío y tía”. En todo caso, digo yo, sería mejor decir “el que no es ni tío ni tía”. La teoría es ingeniosa, pero no se sostiene. Como en tantas otras ocasiones de neologismos, se busca una interpretación ex post facto que resulte atractiva. Pero los idiomas evolucionan lentamente, a su modo. Veamos:


La equivalencia de guy con tío, en el sentido popular de un varón un tanto chulesco se remonta en Inglaterra a la intentona de un tal Guy Fawkes de incendiar la Cámara de los Lores el 5 de noviembre de 1605. Fue la llamada Conspiración de la Pólvora, un fallido atentado terrorista, diríamos hoy. A partir de entonces se celebra “el día de Guy Fawkes”, en el que se hace una parodia del famoso terrorista católico. Los niños van de puerta en puerta pidiendo “un penique para Guy”. De ahí se formó el genérico de guy como equivalente de lo que nosotros llamamos tío en lenguaje juvenil y arrastrado.


Lo de gay tiene un origen diferente. En diferentes lenguas europeas (gayo en español) significa, desde hace mucho tiempo alegre, feliz, cachondo, vivalavirgen. Es lógico que, de ese significado genérico, pasar a designar a los invertidos, maricones u homosexuales. Ese último término es muy reciente. La equivalencia de gay con invertido se produce en Inglaterra a partir de un personaje en la obra de Nicholas Rowe, The Fair Penitent (1703). El protagonista, el gay Lothario, es una especie de donjuán promiscuo. A partir de entonces gay quedó como el varón lujurioso de indefinida sexualidad. La historia nada tiene que ver con guy ni con gal (muchacha).


En cambio, le doy la razón a don David respecto a la estupidez del término homofobia “para describir el odio, o el desprecio, o lo que sea a los homosexuales”. En todo caso sería “odio a los iguales” (homo). Sí, señor. La palabra está ya introducida, una vez más, como importación fraudulenta del inglés. Dado que el inglés aborrece las palabras largas, un homosexual acaba siendo un homo. Esa contracción resulta disparatada en español. Claro que lo de metrosexual resulta un término todavía más idiota.


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