2007/02/13

> Erreportajea: Eliza > LA SACRA ROTA ADMITE MOTIVOS EXTRAVAGANTES PARA ANULAR MATRIMONIOS

  • Admiten motivos extravagantes para anular matrimonios
  • Votos ya nos eternos
  • La Iglesia Católica está aceptando casos como el de un esposo muy dependiente de la madre, el de una adicta al cigarrillo y el de una pareja que se casó para ganar un viaje
  • El Comercio [Perú], 2007-02-13 # Elisabetta Piqué · Roma

La inmadurez suele ser uno de los principales motivos de nulidad matrimonial. Pero no es el único. Los tribunales eclesiásticos admitieron recientemente casos insólitos, como el de una esposa fumadora empedernida, un marido muy dependiente de la madre y un cónyuge obsesivamente celoso o que optó por dar el sí en la iglesia porque así le regalaban un viaje.


Mientras en la católica Italia se debate de manera encendida la legalización de las parejas de hecho --tanto heterosexuales como homosexuales--, la opinión pública se ha visto sorprendida al enterarse de que pueden llegar a ser bastante extravagantes los motivos de anulación matrimonial admitidos por la Iglesia.


No por nada hace dos semanas Benedicto XVI pareció tirarles de las orejas a los jueces del Tribunal de la Sacra Rota romana, la última corte de apelación para los casos de nulidad matrimonial, por su laxitud. En el discurso que les dirigió por ocasión de la inauguración del año judicial del Vaticano, el Pontífice no solo hizo una encendida defensa del matrimonio indisoluble, sino también hizo un fuerte llamado a que haya más rigor a la hora de conceder su anulación. E invitó a los tribunales eclesiásticos a no caer en el modo de pensar de no pocos fieles, para quienes la indisolubilidad se convierte en un ideal al cual no pueden ser obligados los cristianos normales.


Durante el 2006, los jueces del Tribunal de la Sacra Rota --instancia de apelación de la sentencias emitidas por las sedes regionales y nacionales-- examinaron 1.679 casos de parejas de 27 países, de los cuales Italia se encuentra en la cabeza del ránking, con 128 casos. Asimismo, dictaron 126 sentencias definitivas, de las cuales 69 significaron anulación matrimonial.


En el marco de un progresivo aumento de pedidos de nulidad --en 1982 el tribunal lidió con 287 casos, en 1992 con 824 y en el 2002 con 1.280--, se destacó que últimamente se han incrementado los pedidos de nulidad por homosexualidad del cónyuge y, entre solicitudes varias de anulación por adicción a drogas u alcohol, e infidelidades, también han crecido los denominados casos curiosos, consignaron el "Corriere della Sera" y "La Stampa".


Uno de ellos fue el de un matrimonio que quedó disuelto porque el marido era demasiado "mammone"; es decir, tenía una dependencia de la madre tan fuerte que le impedía autonomía, autodeterminación y capacidad de tomar decisiones solo.


Otro, en cambio, terminó anulado, al menos en primera instancia, porque ella, que fumaba demasiado y antes de casarse le había prometido a él, defensor de la vida sana, que iba a dejar su vicio, tras las nupcias no solo no dejó de fumar, sino que pasó de un paquete y medio de cigarrillos por día a dos.


Cambios y engaños
También fue motivo de disolución del vínculo el hecho de que una esposa, que de novia era muy seductora y estaba siempre arreglada, después de tener a su primer bebe cambió abruptamente. De los zapatos con taco aguja pasó a deambular en bata y despeinada por la casa, a tener argumentos de conversación poco interesantes y noches poco lujuriosas. "Es como si me hubiera casado con una extraña", adujo el marido al presentar su solicitud de nulidad, dando rienda suelta a quejas más que comunes a la mayoría de los maridos de todo el mundo. El tribunal eclesiástico accedió al pedido y decretó la nulidad por repentino y sustancial cambio de carácter o engaño.


Un caso parecido fue el de una pareja que contrajo nupcias siendo ella una licenciada universitaria con trabajo, mientras él estaba desempleado, metido de lleno en el último año de sus estudios superiores. Ella sugirió que era mejor postergar la boda hasta que él consiguiera título y empleo. Pero el novio, muerto de miedo de perderla, la convenció de que terminaría la carrera en un mes, por lo que se casaron.


El marido, luego, dejó la universidad, fingió haberse recibido --hasta dio una fiesta para celebrarlo-- y le hizo creer que había obtenido un trabajo, gastándose los ahorros para que su mujer creyera que ganaba un sueldo. Cuando la esposa supo la verdad, sintiéndose engañada, acudió al tribunal eclesiástico y obtuvo la nulidad.


Lo mismo ocurrió con una mujer que ya no aguantaba los celos obsesivos de su marido, que le hacía escenas terribles cuando ella tenía un botón de la camisa desabrochado o la falda demasiado corta. "Su obsesión me está destruyendo", lamentó la esposa. Tras peritajes psicológicos, los jueces declararon a su marido esquizoide y advirtieron que el lazo matrimonial nunca había existido debido al disturbio psíquico del marido.


En otro caso, una pareja de obreros de la región del Veneto se casó porque el abuelo de la esposa, muy religioso, sufría al verlos convivir, por lo que les prometió: "Si se casan por iglesia, les regalo un mes de vacaciones en Estados Unidos". Tras la fantástica luna de miel y, más tarde, el naufragio del matrimonio, ellos obtuvieron la nulidad por inmadurez, uno de los principales motivos de anulación por parte de los tribunales eclesiásticos.

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