2007/12/01

> Elkarrizketa: Udiarraga García-Uribe > "EL SIDA HA DEJADO DE SER MORTAL, PERO SIGUE SIENDO VERGONZANTE"

  • Udiarraga García-Uribe, Presidenta de la nueva Federación de OGG Antisida Euskalsida
  • «El sida ha dejado de ser mortal, pero sigue siendo vergonzante»
  • La portavoz del asociacionismo vasco reclama para Vizcaya y Guipúzcoa un servicio de Ginecología
  • El Correo, 2007-12-01 # Fermín Apezteguía


«Tengo 42 años y me hice activista hace 15, cuando el sida se llevó la vida de una de mis mejores amigas, en las navidades de 1992. Lo tenía todo porque era muy lista, muy guapa, majísima. Todas le teníamos una envidia sana. Empecé colaborando en T4, de la mano de un histórico, Josu Unanue, y luego fundé Itxarobide, como un brazo de esta organización. El trabajo social me atrapó; y en 1997 decidí dejar mi empleo en una inmobiliaria para hacer de todo esto mi profesión».


«El virus de la inmunodeficiencia humana, el VIH, nos ha hecho más humanos y más luchadores a las personas que nos hemos acercado a este mundo, pero no estamos solos frente a él. Para pararlo, necesitamos la ayuda de toda la sociedad». Udiarraga García-Uribe está convencida de que la unión hace la fuerza. Quizás por eso, la fundadora de Itxarobide ha sido elegida para presidir la recién creada Euskalsida, la federación que agrupa a las siete ONG del País Vasco que combaten contra la infección.


-¿Qué quería la última persona que llamó a la puerta de Itxarobide?
-Era un hombre de 48 años, de formación universitaria que todo lo que sabía sobre el sida era lo que había visto sobre África en los documentales de la televisión. Venía muy empapado, pero sobre todo venía pidiendo socorro. Quería respuestas a un montón de preguntas y las quería ya.


-¿Qué buscan en ustedes los pacientes recién diagnosticados?
-Quieren que les expliques el mejor tratamiento. Y también buscan, y esto es lo que más me impresiona, el anonimato más grande que he conocido en 15 años de activismo.


-¿Por el miedo al rechazo?

-¡Claro, claro! Quieren que lo sepa su médico, como mucho su pareja y se acabó. 'Que trabajo en una oficina desde hace 20 años, tengo un puesto de prestigio y si se sabe algo, no me mata el sida, sino mi corazón'. No quieren saber nada.


-¿Qué les dan que no encuentren en su familia, por ejemplo?
-Algo que sólo pueden encontrar aquí, en las ONG. Les ponemos en contacto con personas que, como ellos, viven con el VIH y eso les alivia terriblemente. ¿Le cuento una anécdota rápida?


-¡Por favor!
-Hace un año vino una mujer de más de 61 años a la que había infectado su marido. Llevaba año y medio tragándose sola toda su angustia y gastándose en psicólogos el dinero que no tenía, a 70 euros la sesión. Por fin tuvo el valor de llamarnos por teléfono.


-¿Y qué pasó?
-Le pedí que se pasase por la asociación y le preparé una especie de encerrona, con dos mujeres y un hombre seropositivos. De 60 minutos, estuvo 40 de llanto. Al terminar me dijo que, emocionalmente, aquella hora le había valido más que todas las consultas al psicólogo. Eso hacemos las ONG y eso no se puede comprar.


-¿Quienes les piden ayuda?

-Personas de todo tipo y condición. A nuestra asociación los que más llegan son hombres de 40 años. Las mujeres tardan muchísimo en pedir ayuda, siempre tienen otras cosas que hacer. Y cada vez vienen más personas coinfectadas.


-Con dos virus: ¿sida y hepatitis C?
-Sí. El 70% de las persona que llamaron a nuestra puerta en 2006 estaban preocupadas por ambas cuestiones. El sida es muy democrático: aquí viene un ingeniero, un barrendero, un parado, un inmigrante...


-¿Cuánto pesa el estigma para que todo el mundo esté infectado y nadie quiera que lo sepa el de al lado?

-Si hablamos de 100 kilos, el peso del estigma es 93. El gran problema del sida es la discriminación. Ha dejado de ser una enfermedad maldita para convertirse en vergonzante. Ya no es sinónimo de muerte, sino que es una enfermedad para esconder.


-¿Por qué surge Euskalsida?
-Hacía mucho tiempo que trabajábamos en red las siete ONG del País Vasco. Ahora le hemos dado un ámbito jurídico para ahondar en nuestro trabajo social.


-Han comenzado bien: pidieron una consulta de enfermedades sexuales para Álava y se abre el día 11...
-Pues sí, ja, ja... pero nos faltan muchas cosas.


-¿Como qué?
-Como un servicio de ginecología especializado para las personas con VIH de Vizcaya y Guipúzcoa.


-¿Qué mensaje quiere dejar a los lectores que hayan llegado hasta el final de esta entrevista?
-Mientras no dispongamos de una vacuna, la educación es nuestra mejor baza contra el sida.

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