2007/12/10

> Berria: Futbola > UN ABOGADO TURCO PIDE A LA UEFA UNA SANCION CONTRA EL INTER POR UNA CAMISETA OFENSIVA PARA EL ISLAM

  • Cruzados sobre otomanos
  • Un abogado turco pide a la UEFA una sanción contra el Inter por una camiseta que cree ofensiva para el islam
  • La Vanguardia, 2007-12-10 # Ricardo Ginés · Estambul

Tuve una terrible conmoción viendo el partido y me vino un profundo dolor en el alma", enfatiza el experto en derecho europeo Baris Kaska a La Vanguardia. Después de un año sin ser batido en competiciones europeas, el 27 de noviembre llegó la derrota para su equipo, el Fenerbahçe estambulí, a manos del Inter de Milán.


La superioridad del equipo italiano sobre el terreno de juego fue incontestable. Un 3-0 que impide al equipo de Roberto Carlos liderar el grupo G en la Liga de Campeones. Pero a Kaska, según dice, no le hizo tanta mella el resultado como la camiseta que el Inter vistió en el estadio San Siro de Milán ante su equipo, con una enorme cruz roja sobre fondo blanco.


Su imagen ha dado la vuelta por varios medios turcos, acompañada casi siempre de otra: la de un templario, perteneciente a la orden de los legendarios monjes soldados fundada poco después de la cruel conquista de Jerusalén (1099) en la primera cruzada y que estaba, dice la leyenda, en posesión nada menos que del Santo Grial
.


"Esta cruz me recordó a los días sangrientos del pasado", indica Kaska. Así que el abogado del gabinete jurídico Turkoglu & Turkoglu, de Esmirna, al oeste de Turquía, no lo dudó dos veces y tras ver la derrota presentó una denuncia ante un juzgado que remitió a los comités disciplinarios de la UEFA y la FIFA, en Suiza, pidiendo la anulación de los tres puntos conseguidos por el Inter por "manifestar de forma explícita la superiodad racista de una religión", según recoge la propia denuncia.


La similitud entre ambas cruces, la del Inter y la de la orden del Temple, es sin duda llamativa. Tanto, que mereció el editorial "¿Cómo lo permitió la UEFA?", del célebre comentarista Mehmet Y. Yilmaz, un día después de la paliza italiana al Fener."¡Los tres goles de este Inter cruzado deberían ser borrados!" fue, por su parte, el titular elegido, categórico donde los haya, por la redacción de deportes del rotativo liberal Radikal.


El comienzo del declive de los templarios, su derrota ante Saladino en 1244, va acompañado del resurgir de un nuevo imperio: el otomano, también formado por abanderados de la fe. De la del islam. Durante los seis siglos posteriores, los otomanos estuvieron casi constantemente en guerra y comercio con los cristianos. Y, curiosamente, cuando el historiador Bernard Lewis habla de la instrumentalización de la fe por los primeros turcos llegados a Anatolia portadores de "una religión de guerreros, cuyo credo era un grito de guerra, cuyo dogma era una llamada a las armas", no se puede dejar de pensar en los cruzados, su espejo.


Después de todo, lo que quizá mayor dolor en el alma produjo a muchos aficionados del Fener fue ver cómo Ibrahimovic acometió el segundo gol en el minuto 66, cómo detuvo la pelota lanzada desde el lateral izquierdo con parsimonia antes de rematar a sangre fría sin moverse apenas. Porque lo hizo con temple, el vocablo legado por los templarios; con la fortaleza enérgica y valentía serena para afrontar las dificultades y los riesgos que muchos entrenadores bien desearían para sus equipos en partidos europeos. Y porque, aunque cruzado por un día, sus orígenes son musulmanes y sus ancestros, descendientes de aquel imperio otomano que se asentó en los Balcanes. Nacido en Malmö, su padre es bosnio musulmán y su madre, croata.

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