2007/07/16

> Berria: Eliza > IRUÑEA: FERNANDO SEBASTIAN PIDE UNA REVISION DE LAS FIESTAS TRAS LA POLEMICA DE LA PANCARTA

  • Sebastián pide una "revisión" de las fiestas tras la polémica de la pancarta
  • Miles de personas participan en el acto de desagravio realizado en el casco viejo. La caricatura del Muthiko hacía referencia a las palabras del arzobispo en las que defendía el voto a la ultraderecha
  • Diario de Noticias, 2007-07-16 # Alberto Pradilla · Pamplona

"Ojalá los tristes acontecimientos que hemos visto en estos días nos sirvan a todos para hacer revisión de nuestras fiestas y, más hondamente, para hacer revisión de los objetivos y valores de vida que en ella se manifiestan". Así se expresó Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, durante la homilía de la misa que ofició en la capital navarra.


Antes, el máximo representante de la Iglesia en Navarra encabezó el acto de "reparación al Crucificado" organizado tras la polémica suscitada durante los Sanfermines con el Muthiko Alaiak a causa del dibujo de su pancarta, en el que aparecía el propio Sebastián con un crucifijo en el que Jesús realizaba el saludo fascista. La pancarta hacía referencia a las palabras pronunciadas por el arzobispo antes de las pasadas elecciones del 27 de mayo en las que hacía defensa del voto a formaciones de ultraderecha.


Como un modo de "desagravio" por la "blasfemia" que, a juicio del Arzobispado ha constituido la pancarta del Muthiko, cientos de personas acompañaron al Cristo Alzado de la Hermandad de la Pasión por diversas calles del Casco Viejo hasta llegar a la Catedral, donde se celebró una Eucaristía. La comitiva partió a las 11:30 horas de la plaza de Santa María La Real, donde Sebastián esperó al paso. El arzobispo, acompañado de un numeroso grupo de sacerdotes, recorrió descalzo los 300 metros que separan la sede eclesiástica de la catedral, seguido por numerosos fieles que acompañaban la imagen de Jesucristo. Aunque en un primer momento se escucharon oraciones y aplausos, el trayecto se realizó en absoluto silencio, tay y como fue solicitado por la organización.


La comitiva se dirigió hacia la catedral, donde a las 12:00 horas tuvo lugar una misa oficiada por Sebastián y un centenar de sacerdotes, según explicó Santos Villanueva, delegado diocesano que defendió el acto como forma de reparar el "ultraje a Cristo".


La gran afluencia de personas al templo pamplonés motivó que muchas tuviesen que seguir de pie el acto religioso, ya que tanto los bancos centrales como los de las naves adyacentes se encontraban llenos. Aunque la mayoría de asistentes era procedente de la Comarca de Pamplona, también acudieron feligreses de otros puntos de la Comunidad Foral, en especial de Funes y Peralta.


A pesar de mostrar un tono menos agresivo contra la peña Muthiko que el empleado durante la celebración eucarística del día de San Fermín, Sebastián calificó la caricatura de "irrespetuosa y ofensiva", por vincular "la imagen de Jesucristo Crucificado a un movimiento político muy distante de las enseñanzas del Evangelio y de la Iglesia".


De todos modos, cabe recordar que la pancarta de Muthiko Alaiak -que no era la única peña que hacía referencia a este hecho-, se refería a las palabras del propio arzobispo en las que, poco antes de las elecciones del 27 de mayo, defendía el voto a los partidos de ultraderecha por asumir la doctrina de la Iglesia Católica.


El arzobiso señaló que los pasados Sanfermines fueron "singulares" para los cristianos, por "no poder vivir la alegría con espontaneidad" a causa de la existencia de la pancarta. "Hemos tenido que soportar como un dardo clavado en el costado el dolor de un recuerdo doloroso. Una de las peñas ha ido paseando por las calles de Pamplona una caricatura irreverente de Jesucristo", apuntó Sebastián al inicio de su alocución.


Para el arzobispo, "lo ocurrido en estas fiestas es un hecho revelador, que nos hace caer en la cuenta de que vivimos en una sociedad donde la fe en Dios y en Jesucristo ya no es reconocida públicamente como un valor que merezca respeto ni protección de ninguna clase". En este sentido, aseguró que la voluntad de los cristianos no es la de "imponer nada por la fuerza ni obtener privilegios de ninguna clase", sino "reclamar respeto" para evitar que existan agravios.


La referencia a las pasadas fiestas de Sanfermin se mantuvo en el discurso del arzobispo cuando éste señaló que los "tristes acontecimientos" ocurridos deberían servir para "hacer revisión de nuestras fiestas" y "de los objetivos y valores de vida" que se desarrollan en la misma.


La homilía también trató de buscar el entendimiento tras la fuerte polémica surgida, por lo que Sebastián instó a "superar lo que nos divide" y abogar por los objetivos comunes de la sociedad navarra. Del mismo modo, defendió el respeto a los derechos de las personas y el papel de la Iglesia en la vida de todas ellas. Asimismo, Sebastián lamentó la "falta de convencimiento y militancia" de muchos cristianos, a quienes instó a preguntarse "qué clase de reparación espera el Señor de nosotros".


Tras la misa, el paso volvió a la sede de la Hermandad, situada en la calle Dormitalería, mientras que el resto de asistentes dejó el lugar tras darse por concluido el acto.

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