2007/02/04

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  • Ecos de la Ciudad: La primera unión gay
  • Vanguardia (México), 2007-01-04 # Jesús H. González de León


En noviembre del 2006 escribí la primera editorial acerca de la unión entre personas del mismo sexo. Recibí una oleada de 53 comentarios, unos a favor y otros en contra. Los puede ver en la dirección de Internet www.chuybeto.blogspot.com bajo “Carta a diputados”. Es necesario precisar algunos de ellos. Se me tachó de moralista, lo cual no es insulto, aunque algunos lo vean así, sino un elogio inmerecido porque para llegar a ello se requiere mucho trabajo. Aspirar a tener principios morales no es ser fanático religioso. Por supuesto, nadie somos perfectos, pero al menos debemos aspirar a ser mejores y para ello necesitamos tener claro lo que está bien, porque cuando se pierde la brújula, cualquier destino es bueno.


Al igual que Chávez a Calderón se me dijo ignorante: A ellos les digo, señores: no me discriminen por ser ignorante, “sólo sé que no sé nada”. Ni los argumentos de la estadística, ni los jurídicos, ni los datos científicos son los únicos válidos. La ciencia y las leyes sin moral y ética no sirven. Se argumentó que “cómo el homosexualismo existe desde la antigüedad y es una realidad, debía ser legislado”.


Entonces bajo esa lógica deben ser legalizadas y permitidas la poligamia, las drogas, la prostitución, el aborto y el abuso de menores. ¿No hay límites? La permisividad lleva al libertinaje. ¿Acaso el legalizarlas no es un paso para hacer pasar por normales y hacer aceptable una conducta que no lo es? Tampoco es válido justificar una acción, como se pretende, diciendo que está mal, pero que hay cosas peores. Está claro que existe el bien y el mal, aunque el relativismo erróneamente nos haga creer que todo es bueno y se puede justificar dependiendo del sujeto y las circunstancias. Bien dicen que la obra maestra de Satanás es hacernos creer que él no existe.


Es cierto que se deben defender los derechos de las minorías, pero es una verdad a medias, los derechos de uno terminan donde empiezan los del otro y la familia es primero. Se dice que esta ley no afecta en nada a la familia. Pero el artículo 714 del Código Civil quedó así: “para los efectos de este título se entiende por familia a las personas que estando unidas por matrimonio, pacto civil de solidaridad o por parentesco…”. Eso ya es equipararlos, lo cual confunde haciendo pasar por normal lo anormal, de cierta manera al aceptarlo lo promueve con el ejemplo que dan este nuevo concepto de “familias”. No era necesario establecer esta figura; para proteger el patrimonio hay muchas maneras legales. Se me dijo intolerante y homofóbico: no será que el intolerante es el que no soporta que gracias a la libertad de expresión existan opiniones diferentes y se reaccione tachándolas de ignorantes. Pareciera que intentaban disuadirme, que me callara. En el nombre de la tolerancia y la libertad se han cometido muchas barbaridades.

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